martes, 13 de noviembre de 2018

JURAMENTAN FISCALES DE FAMILIA


El presidente de la Junta de Fiscales Superiores del Distrito Fiscal de La Libertad, Celia Esther Goicochea Ruiz, tomó el juramentó a los fiscales de familia de Trujillo

Se trata de Dora Milagros Vela Rengifo como Fiscal Provincial Provisional designada en el despacho de la Segunda Fiscalia Provincial de Familia de Trujillo y Luzmila Rodríguez Zavaleta como Fiscal Adjunta Provincial Provisional designada en el Despacho de la Primera Fiscalía Provincial de Familia de Trujillo.

Celia Goicochea impuso la medalla correspondiente que los identifica como fiscales y después las juramentadas firmaron el acta respectiva.

lunes, 12 de noviembre de 2018

domingo, 11 de noviembre de 2018

LA MARCHA DEL HAMBRE



Cuando el 13 de octubre de 2018 salieron de la ciudad hondureña de San Pedro Sula eran unos pocos centenares. Tres semanas después, mientras escribo este artículo, son ya cerca de ocho mil. Se les han sumado gran cantidad de salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses y sin duda también algunos mexicanos. Han avanzado unos mil kilómetros y pico, andando día y noche, durmiendo en el camino, comiendo lo que gente caritativa y tan miserable como ellos mismos les alcanza al pasar. Acaban de entrar a Oaxaca y les falta la mitad del recorrido.

Son hombres y mujeres y niños pobres, pobrísimos, y huyen de la pobreza, de la falta de trabajo, de la violencia que antes era sólo de los malos patronos y de la policía y es ahora, sobre todo, la de las maras, esas bandas de forajidos que los obligan a trabajar para ellas, acarreando o vendiendo drogas, y, si se niegan a hacerlo, matándolos a puñaladas e infligiéndoles atroces torturas.

¿Adónde van? A los Estados Unidos, por supuesto. ¿Por qué? Porque es un país donde hay trabajo, donde podrán ahorrar y mandar remesas a sus familiares que los salven del hambre y el desamparo centroamericano, porque allí hay buenos colegios y una seguridad y una legalidad que en sus países no existe. Saben que el presidente Trump ha dicho que ellos son una verdadera plaga de maleantes, de violadores, que traen enfermedades, suciedad y violencia y que él no permitirá esa invasión y movilizará por lo menos quince mil policías y que, si les arrojan piedras, estos dispararán a matar. Pero no les importa: prefieren morir tratando de entrar al paraíso que la muerte lenta y sin esperanzas que les espera donde nacieron, es decir, en el infierno.

Lo que pretenden es una locura, por supuesto. Una locura idéntica a la de los miles de miles de africanos que, luego de caminar días, meses o años, muriendo como moscas en el camino, llegan a orillas del Mediterráneo y se lanzan al mar en balsas, botes y barcazas, apiñados como insectos, sabiendo que muchos de ellos morirán ahogados -más de dos mil ya en el año- y sin poder realizar el sueño que los guía: instalarse en los países europeos, donde hay trabajo, seguridad, etcétera, etcétera.


El asalto de los millones de miserables de este mundo a los países prósperos del Occidente ha generado una paranoia sin precedentes en la historia, al extremo de que tanto en los Estados Unidos como en la Europa Occidental resucitan fobias que se creían extinguidas, como el racismo, la xenofobia, el nacionalismo, los populismos de derecha y de izquierda y una violencia política creciente. Un proceso que, si sigue así, podría destruir acaso la más preciosa creación de la cultura occidental, la democracia, y restaurar aquella barbarie de la que creíamos habernos librado, la que ha hundido a Centroamérica y a buena parte del África en ese horror del que tratan de escapar tan dramáticamente sus naturales.

La paranoia contra el inmigrante no entiende razones y mucho menos estadísticas. Es inútil que los técnicos expliquen que, sin inmigrantes, los países desarrollados no podrían mantener sus altos niveles de vida y que, por lo general -las excepciones son escasas- quienes emigran suelen respetar las leyes de los países huéspedes y trabajar mucho, precisamente porque en ellos se trabaja no sólo para sobrevivir, sino para prosperar, y que este estímulo beneficia enormemente a las sociedades que reciben inmigrantes. ¿No es ese el caso de Estados Unidos? ¿No fue al abrir sus fronteras de par en par cuando prosperó y creció y se volvió el gigante que es ahora? ¿No fue Argentina el país más próspero de América Latina y uno de los más avanzados del mundo gracias a la inmigración?

Es inútil, el miedo al inmigrante es el miedo “al otro”, al que es distinto por su lengua o el color de su piel o por los dioses que venera, y esa enajenación se inocula gracias a la demagogia frenética en que ciertos grupos y movimientos políticos incurren de manera irresponsable, atizando un fuego en el que podríamos arder justos y pecadores a la vez. Ya ha pasado muchas veces en la historia, de manera que deberíamos estar advertidos.


El problema de la inmigración ilegal no tiene solución inmediata y todo lo que se diga en contrario es falso, empezando por los muros que quisiera levantar Trump. Los inmigrantes seguirán entrando por el aire o por el subsuelo mientras Estados Unidos sea ese país rico y con oportunidades, el imán que los atrae. Y lo mismo puede decirse de Europa. La única solución posible es que los países de los que los migrantes huyen fueran prósperos, algo que está hoy día al alcance de cualquier nación, pero que los países africanos, centroamericanos y de buena parte del tercer mundo han rechazado por ceguera, corrupción y fanatismo político. En América Latina está clarísimo para quien quiera verlo. ¿Por qué los chilenos no huyen de Chile? Porque allí hay trabajo, el país progresa muy rápido y eso genera esperanzas a los más pobres. ¿Por qué huyen desesperados de Venezuela? Porque saben que en manos de los bandidos que hoy gobiernan, esa desdichada sociedad, que podría ser la más próspera del continente, seguirá declinando sin remedio. Los países, a diferencia de los seres humanos en los que la muerte pone fin al sufrimiento, pueden seguir barbarizándose sin término.

Los millones de pobres que quieren llegar a trabajar en los países del Occidente rinden un gran homenaje a la cultura democrática, la que los sacó de la barbarie en que también vivían hace no mucho tiempo, y de la que fueron saliendo gracias a la propiedad privada, al mercado libre, a la legalidad, a la cultura, y a lo que es el motor de todo aquello: la libertad. La fórmula no ha caducado en absoluto como quisieran hacernos creer ciertos ideólogos catastrofistas. Los países que la aplican, progresan. Los que la rechazan, retroceden. Hoy día, gracias a la globalización, es todavía mucho más fácil y rápido que en el pasado. Buen número de países asiáticos lo ha entendido así y, por eso, la transformación de sociedades como la surcoreana, la taiwanesa o la de Singapur, es tan espectacular. En Europa, Suiza y Suecia, acaso los países que han alcanzado los más altos niveles de vida en el mundo, eran pobres -pobrísimos- y en el siglo diecinueve enviaban a ganarse la vida al extranjero a migrantes tan desvalidos como los que en nuestros días escapan de Honduras, El Salvador o Venezuela.

Las migraciones masivas sólo se reducirán cuando la cultura democrática se haya extendido por el África y demás países del tercer mundo y las inversiones y el trabajo eleven los niveles de vida de modo que en esas sociedades haya la sensación entre los pobres de que es posible salir de la pobreza trabajando. Eso está ahora al alcance de cualquier país, por desvalido que sea. Lo era Hong Kong hace un siglo y dejó de serlo en pocos años volcándose al mundo y creando un sistema abierto y libre, garantizado por una legalidad muy estricta. Tanto que China Popular ha respetado ese sistema, aunque recortando radicalmente su libertad política.

Madrid, noviembre 2018

Las migraciones masivas sólo se reducirán cuando la cultura democrática se haya extendido por el África y demás países del tercer mundo y las inversiones y el trabajo eleven los niveles de vida de modo que en esas sociedades haya la sensación entre los pobres de que es posible salir de la pobreza trabajando.Cuando el 13 de octubre de 2018 salieron de la ciudad hondureña de San Pedro Sula eran unos pocos centenares. Tres semanas después, mientras escribo este artículo, son ya cerca de ocho mil. Se les han sumado gran cantidad de salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses y sin duda también algunos mexicanos. Han avanzado unos mil kilómetros y pico, andando día y noche, durmiendo en el camino, comiendo lo que gente caritativa y tan miserable como ellos mismos les alcanza al pasar. Acaban de entrar a Oaxaca y les falta la mitad del recorrido.

Son hombres y mujeres y niños pobres, pobrísimos, y huyen de la pobreza, de la falta de trabajo, de la violencia que antes era sólo de los malos patronos y de la policía y es ahora, sobre todo, la de las maras, esas bandas de forajidos que los obligan a trabajar para ellas, acarreando o vendiendo drogas, y, si se niegan a hacerlo, matándolos a puñaladas e infligiéndoles atroces torturas.

¿Adónde van? A los Estados Unidos, por supuesto. ¿Por qué? Porque es un país donde hay trabajo, donde podrán ahorrar y mandar remesas a sus familiares que los salven del hambre y el desamparo centroamericano, porque allí hay buenos colegios y una seguridad y una legalidad que en sus países no existe. Saben que el presidente Trump ha dicho que ellos son una verdadera plaga de maleantes, de violadores, que traen enfermedades, suciedad y violencia y que él no permitirá esa invasión y movilizará por lo menos quince mil policías y que, si les arrojan piedras, estos dispararán a matar. Pero no les importa: prefieren morir tratando de entrar al paraíso que la muerte lenta y sin esperanzas que les espera donde nacieron, es decir, en el infierno.

Lo que pretenden es una locura, por supuesto. Una locura idéntica a la de los miles de miles de africanos que, luego de caminar días, meses o años, muriendo como moscas en el camino, llegan a orillas del Mediterráneo y se lanzan al mar en balsas, botes y barcazas, apiñados como insectos, sabiendo que muchos de ellos morirán ahogados -más de dos mil ya en el año- y sin poder realizar el sueño que los guía: instalarse en los países europeos, donde hay trabajo, seguridad, etcétera, etcétera.


El asalto de los millones de miserables de este mundo a los países prósperos del Occidente ha generado una paranoia sin precedentes en la historia, al extremo de que tanto en los Estados Unidos como en la Europa Occidental resucitan fobias que se creían extinguidas, como el racismo, la xenofobia, el nacionalismo, los populismos de derecha y de izquierda y una violencia política creciente. Un proceso que, si sigue así, podría destruir acaso la más preciosa creación de la cultura occidental, la democracia, y restaurar aquella barbarie de la que creíamos habernos librado, la que ha hundido a Centroamérica y a buena parte del África en ese horror del que tratan de escapar tan dramáticamente sus naturales.

La paranoia contra el inmigrante no entiende razones y mucho menos estadísticas. Es inútil que los técnicos expliquen que, sin inmigrantes, los países desarrollados no podrían mantener sus altos niveles de vida y que, por lo general -las excepciones son escasas- quienes emigran suelen respetar las leyes de los países huéspedes y trabajar mucho, precisamente porque en ellos se trabaja no sólo para sobrevivir, sino para prosperar, y que este estímulo beneficia enormemente a las sociedades que reciben inmigrantes. ¿No es ese el caso de Estados Unidos? ¿No fue al abrir sus fronteras de par en par cuando prosperó y creció y se volvió el gigante que es ahora? ¿No fue Argentina el país más próspero de América Latina y uno de los más avanzados del mundo gracias a la inmigración?

Es inútil, el miedo al inmigrante es el miedo “al otro”, al que es distinto por su lengua o el color de su piel o por los dioses que venera, y esa enajenación se inocula gracias a la demagogia frenética en que ciertos grupos y movimientos políticos incurren de manera irresponsable, atizando un fuego en el que podríamos arder justos y pecadores a la vez. Ya ha pasado muchas veces en la historia, de manera que deberíamos estar advertidos.


El problema de la inmigración ilegal no tiene solución inmediata y todo lo que se diga en contrario es falso, empezando por los muros que quisiera levantar Trump. Los inmigrantes seguirán entrando por el aire o por el subsuelo mientras Estados Unidos sea ese país rico y con oportunidades, el imán que los atrae. Y lo mismo puede decirse de Europa. La única solución posible es que los países de los que los migrantes huyen fueran prósperos, algo que está hoy día al alcance de cualquier nación, pero que los países africanos, centroamericanos y de buena parte del tercer mundo han rechazado por ceguera, corrupción y fanatismo político. En América Latina está clarísimo para quien quiera verlo. ¿Por qué los chilenos no huyen de Chile? Porque allí hay trabajo, el país progresa muy rápido y eso genera esperanzas a los más pobres. ¿Por qué huyen desesperados de Venezuela? Porque saben que en manos de los bandidos que hoy gobiernan, esa desdichada sociedad, que podría ser la más próspera del continente, seguirá declinando sin remedio. Los países, a diferencia de los seres humanos en los que la muerte pone fin al sufrimiento, pueden seguir barbarizándose sin término.

Los millones de pobres que quieren llegar a trabajar en los países del Occidente rinden un gran homenaje a la cultura democrática, la que los sacó de la barbarie en que también vivían hace no mucho tiempo, y de la que fueron saliendo gracias a la propiedad privada, al mercado libre, a la legalidad, a la cultura, y a lo que es el motor de todo aquello: la libertad. La fórmula no ha caducado en absoluto como quisieran hacernos creer ciertos ideólogos catastrofistas. Los países que la aplican, progresan. Los que la rechazan, retroceden. Hoy día, gracias a la globalización, es todavía mucho más fácil y rápido que en el pasado. Buen número de países asiáticos lo ha entendido así y, por eso, la transformación de sociedades como la surcoreana, la taiwanesa o la de Singapur, es tan espectacular. En Europa, Suiza y Suecia, acaso los países que han alcanzado los más altos niveles de vida en el mundo, eran pobres -pobrísimos- y en el siglo diecinueve enviaban a ganarse la vida al extranjero a migrantes tan desvalidos como los que en nuestros días escapan de Honduras, El Salvador o Venezuela.

Las migraciones masivas sólo se reducirán cuando la cultura democrática se haya extendido por el África y demás países del tercer mundo y las inversiones y el trabajo eleven los niveles de vida de modo que en esas sociedades haya la sensación entre los pobres de que es posible salir de la pobreza trabajando. Eso está ahora al alcance de cualquier país, por desvalido que sea. Lo era Hong Kong hace un siglo y dejó de serlo en pocos años volcándose al mundo y creando un sistema abierto y libre, garantizado por una legalidad muy estricta. Tanto que China Popular ha respetado ese sistema, aunque recortando radicalmente su libertad política.

Madrid, noviembre 2018

Las migraciones masivas sólo se reducirán cuando la cultura democrática se haya extendido por el África y demás países del tercer mundo y las inversiones y el trabajo eleven los niveles de vida de modo que en esas sociedades haya la sensación entre los pobres de que es posible salir de la pobreza trabajando.

jueves, 8 de noviembre de 2018

COSTA DEL SOL COMPRÓ EL LIBERTADOR DE TRUJILLO


La compra se suma a la adquisición del Hotel Libertador de Arequipa en septiembre de este año y debería concretarse en los próximos 45 días.

Intursa, dueña de Hoteles Libertador y parte del Grupo Breca, confirmó la venta de su sede de Trujillo de 73 habitaciones a la cadena Hoteles Costa del Sol. “La transacción de Trujillo está sujeta al cumplimiento de ciertas condiciones previas y debería concretarse en los próximos 45 días”, afirmó la empresa en un comunicado en la Bolsa de Valores de Lima (BVL).

Esta es la segunda sede que vende la compañía luego de la venta del hotel Libertador de Arequipa a Hoteles Costa del Sol en septiembre de este año. Las ventas forman parte del proceso de venta de las sedes más pequeñas de Hoteles Libertador —Lima, Puno, Arequipa y Trujillo— que inició el año pasado con el objetivo de reposicionar la marca hacia el segmento de mayor lujo.

“Esta transacción forma parte de la nueva estrategia de posicionamiento de Intursa, con foco en hoteles en los segmentos de lujo, upper-upscaley upscale con marcas internacionales, que comenzó el año pasado con la adquisición de Inversiones La Rioja y que continuó recientemente con la venta del hotel Libertador de Arequipa“, indicó la empresa.

Para Hoteles Costa del Sol, la compra le permite expandir sus operaciones que están dirigidas hacia un segmento medio y con perfil corporativo. Ello en un contexto de un ingreso de mayor oferta hotelera en los próximos años. “Es una forma de crecer sin aumentar la oferta de habitaciones del mercado”, dijo Mario Mustafá en octubre de este año.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

El Caso CHINCHERO EXPLICADO ✈ | RESUMEN

INDECOPI SANCIONÓ EN ÚLTIMA INSTANCIA A GLORIA, NESTLÉ Y LAIVE


La Sala Especializada en Protección al Consumidor del Tribunal del Indecopi (SPC) sancionó, en última instancia administrativa, a Gloria, Nestlé y Laive con una multa total de 2'306.98 UIT, equivalentes a S/9'573.967, por no cumplir con el correcto etiquetado en sus productos lácteos.

Mediante ocho pronunciamientos finales, la SPC sancionó a las empresas investigadas en la medida que consignaron el término “leche” en el rotulado de sus productos, cuando está prohibido el uso de términos lecheros para dichos productos.

En ese sentido, las tres empresas infringieron el Código de Protección y Defensa del Consumidor al consignar en sus productos una denominación que no correspondía a la verdadera naturaleza de estos; y al comercializar en el mercado dichos productos con el referido rotulado, afectando las expectativas de los consumidores.

Las multas para Gloria —correspondientes a los productos Pura Vida Nutrimax, Bonlé Leche Evaporada Familiar, Bonlé Leche Evaporada Deslactosada, Bonlé Leche Evaporada (Bolsitarro), Bonlé Leche Evaporada Light (tetrapack) y Pura Vida Nutrimax (Bolsitarro)— ascienden a S/4'840.062 (1.166,28 UIT). 

Para Nestlé, la sanción por los productos Ideal Amanecer, Reina del Campo e Ideal Light suman S/2'866.405 (690,7 UIT). En tanto, para Laive —por los productos Laive Evaporada Vitaminizada (Tetrapack y Bolsitarro), Laive 0 % Lactosa y Laive Light— la multa impuesta asciende a S/1'867.500 (450 UIT). 

Con el fin de revertir los efectos de las conductas infractoras, la SPC ordenó a las empresas sancionadas en calidad de medida correctiva que, en un plazo de treinta días hábiles cumplan con implementar políticas o ejecutar protocolos comerciales con su red de distribuidores, canales de venta, principales clientes u otra área encargada, a fin de poder acreditar que aquellas unidades que consignaron una denominación errónea hayan adecuado o modificado el nombre en su etiquetado.

Asimismo, indicó que las empresas investigadas deberán presentar los medios probatorios ante la autoridad administrativa de primera instancia, que acrediten el cumplimiento de la medida correctiva ordenada, en el plazo máximo de cinco días hábiles, bajo apercibimiento de imponerle una multa coercitiva.

Diferencias entre la incautación, el decomiso y el embargo - Carhuancho


LEUSEMIA - ASESINO DE LA ILUSION

martes, 6 de noviembre de 2018

lunes, 5 de noviembre de 2018

domingo, 4 de noviembre de 2018

MÉXICO- BRASIL: PRESENCIAS Y AUSENCIAS DE AMÉRICA LATINA



En este mes de noviembre van a tener lugar en América Latina dos importantes reuniones internacionales sin la presencia de los nuevos presidentes de las dos economías más poderosas de la zona: Brasil y México. Me refiero a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a celebrar en Antigua (Guatemala) y al encuentro de los países del G-20 cuyo país anfitrión será Argentina. 

La ausencia en ambos casos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que tomará posesión el 1 de diciembre, y de Jair Bolsonaro, que ha de hacerlo el primero de enero, debilita las expectativas respecto a los beneficios que puedan tener ambos encuentros para esta zona del mundo, en la que están depositados amplios intereses de las empresas españolas. En la actualidad, España es el segundo país en inversión directa en los mercados brasileño y mexicano, y las cuentas de las principales empresas del Ibex, singularmente las financieras y las de energía, dependen en gran medida de lo que suceda al otro lado del Atlántico.

Los perfiles políticos de López Obrador y Bolsonaro presentan paradójicas similitudes y evidentes contradicciones que auguran un futuro plagado de sobresaltos. Tildados ambos de populistas, han obtenido una mayoría arrolladora de votos en su elección. Los dos basaron sus campañas en las promesas de una lucha sin cuartel contra la corrupción, endémica en sus respectivos países, aunque no peor que la que padecen los vecinos. Sin embargo, mientras el próximo presidente mexicano goza de mayoría absoluta en el Parlamento, con lo que acumula un poder de decisión inimaginable en México desde los días de la dictadura de Plutarco Elías Calle, el fanático ultraderechista que ha de hacerse cargo del país de la samba tendrá que enfrentarse a un congreso fragmentado, habituado a la compraventa de votos entre diputados, a fin de lograr coaliciones que den estabilidad al gobierno de turno.

Ambos dirigentes han buscado el apoyo de las clases medias, cuyo poder adquisitivo resultó erosionado por la crisis, pero mientras AMLO apelaba a los desheredados y excluidos, enfrentándose a los grandes empresarios que conspiraron activa y abiertamente contra él, el presidente brasileño parece comportarse como un empleado de los grandes fondos de inversión, ávidos de acudir al programa de privatizaciones que el ultraliberal futuro ministro de Finanzas, Paulo Guedes, ha prometido. De modo que, al tiempo que este declara enfático que la socialdemocracia conduce a la ruina, e incluso pone en duda su propio carácter democrático, los aliados más moderados de López Obrador esperan y desean que su programa, satanizado por algunos como de extrema izquierda, pueda en efecto inscribirse en las políticas socialdemocráticas que contribuyeron a la prosperidad y la paz de la Europa de posguerra.

Existen por lo demás preocupantes similitudes entre ambos procesos. No son las menores la presencia relevante del poder del ejército y su utilización en la lucha contra el crimen organizado; también un cierto sentimiento aislacionista en la política exterior y una fundamental dependencia de las economías de los dos países respecto al tipo de cambio, cuya eventual evolución a la baja les haría extremadamente vulnerables frente a las decisiones de los mercados. Esos son los verdaderos poderes fácticos detrás del espejo, aunque en el caso de Brasil hay varios militares delante de él, y habría que añadir además la influencia de los evangelistas, financiada en gran medida por sus hermanos de Estados Unidos.

La nominación como ministro de Justicia del juez Moro, directo responsable del enjuiciamiento y prisión de Lula da Silva, lo que le impidió concurrir a los comicios, añade además argumentos a quienes denuncian que el actual relato brasileño comenzó con una especie de golpe de Estado blando a partir del impeachment contra Dilma Rousseff. Las irregularidades contables por las que fue expulsada del Gobierno no constituían delito y son frecuentes en los cierres presupuestarios de muchos países. Las perspectivas de que acabara su mandato, culminando dieciséis años ininterrumpidos de poder del PT, y diera paso a una elección en la que nuevamente aparecía como favorito Lula, encrespó los ánimos de la burguesía paulista y las fuerzas conservadoras. 

El expresidente hoy encarcelado había logrado no obstante incorporar a las clases consumidoras cerca de treinta millones de ciudadanos, mejoró el comportamiento económico del país, y fue un freno a la expansión ideológica propiciada por Chávez desde Venezuela. Aun con apoyos diferentes y guardando sus considerables distancias políticas y personales, el Brasil de Lula continuó la senda de desarrollo y modernización iniciada por Fernando Henrique Cardoso, que incluía una creciente apertura al exterior en un país acostumbrado como pocos a mirarse al ombligo y cuyos poderes económicos se han enriquecido secularmente mediante prácticas proteccionistas y oligárquicas. Dilma fracasó en su etapa final, dejando una situación social herida por el desempleo y aterrada por la inseguridad ciudadana, lo que ha propiciado el odio electoral contra el PT pero también la casi desaparición del partido moderadamente progresista de Cardoso. 

Ahora, las descalificaciones de la socialdemocracia por parte de Guedes, sus declaraciones contra el Mercosur por las que ha tenido que disculparse inmediatamente después de pronunciarlas, y la admiración que profesa por las políticas ejecutadas en Chile bajo el patrocinio de Pinochet, son indicadores fiables del retroceso democrático que amenaza al Brasil. Un retroceso consentido e incluso amparado por los agentes económicos internacionales mientras la política financiera no se aparte de la ortodoxia ultraliberal. La lucha contra la desigualdad ha perdido prestigio entre los capitalistas, lo mismo que la defensa de los derechos humanos por parte de los Gobiernos occidentales tiene su límite en la geopolítica.

López Obrador parece querer orientarse por la filosofía de Lula que empujó los cambios en Brasil, a comenzar por su programa de hambre cero. Sus repetidos intentos de tranquilizar al empresariado y a los inversores extranjeros muestran la espectacular bandera del nombramiento de Alfonso Romo como jefe de gabinete, al frente de la economía. Romo es persona apreciada en los mercados internacionales y cuenta con excelentes relaciones con financieros y responsables económicos de todo el mundo. Tendrá que luchar no obstante contra los frecuentes tics demagógicos del líder, el último de los cuales ha sido la convocatoria de una consulta para decidir el cambio del nuevo aeropuerto de Ciudad de México por voluntad popular. 

El resultado llevará a paralizar las obras en curso desde hace años, en las que están presentes importantes empresas españolas. Y entre otras medidas que castigarán a los inversores aspiran a moderar la repatriación de dividendos por parte de las multinacionales, incitándolas a reinvertir en su país una parte de los beneficios en él obtenidos, a fin de no comportarse únicamente como industrias extractivas y casi neocoloniales.

La influencia política española en América Latina ha sido declinante en las últimas décadas, independientemente del signo ideológico de los Gobiernos a uno y otro lado del Atlántico. Esa ausencia se vio compensada por el empuje de las empresas, la extensión de la diplomacia cultural gracias a la existencia de una lengua común, y el apoyo muchas veces en solitario de la Corona. También, como es obvio, por la infinidad de lazos personales y familiares que nos unen. España es considerada por China y otras potencias un puente natural hacia América Latina, de lo que recela Estados Unidos, acostumbrado como está a concebir ese área como el patio trasero de su imperio. La Hispanidad, recientemente reivindicada por Mario Vargas Llosa en estas mismas páginas, tiene su mejor expresión en el mundo iberoamericano. Un continente virtual poblado por los hablantes del español y el portugués que puede y debe ser el mejor socio de Europa. No lo descuidemos.

viernes, 2 de noviembre de 2018

¿QUIEN ES JOSE DOMINGO PEREZ?

EL CENTRO HISTÓRICO SERÁ PEATONAL


Caminar por el Centro Histórico de Trujillo sin tener que sortear los autos particulares, camionetas, taxis y mototaxis, como está sucediendo actualmente, puede ser una realidad en un mediano plazo.

El alcalde electo de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), Daniel Marcelo Jacinto, reveló ayer que impulsará un ambicioso proyecto que apunta a que las calles del centro histórico, situadas de la avenida España hacia el interior, se conviertan en un paseo peatonal.

“Hace varios meses atrás, cuando estaba candidateando, revisé algunos proyectos sobre transportes que había dejado la gestión anterior (César Acuña) y hallé ese proyecto; entonces, lo consideramos importante porque en las grandes ciudades en el mundo su centro histórico tiene un valor agregado, por diferentes motivos, y por eso vamos a trabajar ese proyecto”, afirmó Marcelo.

TRABAJO PREVIO. Sin embargo, el burgomaestre dejó en claro que antes de concretar este proyecto tendrá que resolver problemas vitales como, por ejemplo, ordenar el transporte en la ciudad.

“Ahora eso (transporte) es un caos por ese motivo; el proyecto de convertir el centro histórico en paseo peatonal no lo haré el primer, ni el segundo año de gestión, sino en el tercer año. Vamos a crear todas las condiciones para que el transporte no se congestione en otros lugares u otros añillos que tiene Trujillo. Pero, la idea es esa, en algún momento el centro histórico será todo peatonal”, recalcó.

Marcelo anunció que recuperará las principales vías y construirá nuevas avenidas para que el transporte sea fluido. “El trabajo será planificado para que la solución sea integral”, agregó.

Adelantó que ni bien asuma funciones revisará los proyectos del Sistema Integrado de Transportes de Trujillo y el recaudo electrónico, los mismos que no prosperaron en la gestión de Elidio Espinoza.

martes, 30 de octubre de 2018

Parlamentaria acusa intervención a su iPhone

CANCELAN TÍTULO A HÉCTOR MARTÍN DE LAMA


Mediante Resolución Ministerial N° 0459-2018-JUS, publicado en el Diario Oficial El Peruano, se canceló el título de notario a Héctor Martín de Lama Herrera en el distrito de Guadalupe, provincia de Pacasmayo, en La Libertad.

Como se recuerda la Fiscalía Provincial Mixta Corporativa de Pacasmayo logró que se condene al notario Héctor Martín de Lama Herrera a 7 años 2 meses de pena privativa de la libertad como autor de los delitos contra la fe pública en la modalidad de falsedad ideológica y ocultamiento de documentos en agravio de la sucesión Velásquez Cueva, Sunarp y el Ministerio de Justicia. Además el sentenciado deberá pagar una reparación civil de S/ 65.500 a favor de los agraviados y una multa de casi S/ 14,000.

Mediante oficio N° 061-2018-CNLL de fecha 18 de mayo del 2018, el Colegio de Notarios de La Libertad comunica al Consejo del Notario que en sesión de Junta Directiva de la misma fecha, dicho Colegio de Notarios aprobó por unanimidad, comunicar al Consejo del Notariado que habría operado la causal de cese prevista en el artículo 21, literal c) del Decreto Legislativo N° 1049, remitiendo asimismo la documentación necesaria para realizar el trámite de emisión de la resolución de cese y cancelación del título de notario, entre ellas las resoluciones judiciales señaladas.

domingo, 28 de octubre de 2018

HISPANIDAD, MALA PALABRA?



En un artículo muy bien escrito, como suelen ser los suyos, Antonio Elorza explica el disgusto que le causa la palabra Hispanidad, que asocia al racismo nazi y al franquismo (EL PAÍS, 17 de octubre, 2018). A mí su texto me recordó a los indigenistas, que la asociaban sobre todo a los “horrores de la conquista española”, es decir, a la explotación de los indios por los encomenderos, a la destrucción de los imperios inca y azteca y al saqueo de sus riquezas.

Quisiera discutir esos argumentos negativos y reivindicar esa hermosa palabra que, para mí, más bien se asocia a las buenas cosas que le han ocurrido a América Latina, un continente que, gracias a la llegada de los españoles, pasó a formar parte de la cultura occidental, es decir, a ser heredera de Grecia, Roma, el Renacimiento, el Siglo de Oro y, en resumidas cuentas, de sus mejores tradiciones: los derechos humanos y la cultura de la libertad.

La conquista fue horrible, por supuesto, y debe ser criticada, al mismo tiempo que situada en su momento histórico y comparada con otras, que no fueron menos feroces, pero que, a diferencia de la que integró América al Occidente, no dejaron huella positiva alguna en los países conquistados. Y es preciso también recordar que España fue el único imperio de su tiempo en permitir en su seno las más feroces críticas de aquella conquista –recordemos sólo las diatribas del padre Bartolomé de Las Casas– y de cuestionarse a sí misma sobre ese tema, estimulando un debate teológico sobre el derecho a imponer su autoridad y su religión sobre los habitantes de aquellos territorios.

La situación de los indígenas es bochornosa en América Latina, sin duda, pero, hoy, las críticas deben recaer sobre todo en los gobiernos independientes, que, en doscientos años de soberanía, no sólo han sido incapaces de hacer justicia a los descendientes de incas, aztecas y mayas, sino que han contribuido a empobrecerlos, explotarlos y mantenerlos en una servidumbre abyecta. Y no olvidemos que las peores matanzas de indígenas se cometieron, en países como Chile y Argentina, después de la independencia, a veces por gobernantes tan ilustres como Sarmiento, convencidos de que los indios eran un verdadero obstáculo para la modernización y prosperidad de América Latina. Para cualquier latinoamericano, por eso, la crítica a la conquista de las Indias tiene la obligación moral de ser una autocrítica.

Las civilizaciones prehispánicas alcanzaron altos niveles de organización y construyeron soberbios monumentos. Desde el punto de vista social, se dice que los incas eliminaron el hambre de su vasto imperio; que en él todo el mundo trabajaba y comía. Una formidable hazaña. Pero, no nos engañemos; pese a todo ello, eran todavía sociedades bárbaras, donde se practicaban los sacrificios humanos y donde los fuertes y poderosos sometían brutalmente y esclavizaban a los débiles.

Gracias a la Hispanidad varios cientos de millones de latinoamericanos podemos entendernos porque nuestro idioma es el español, una lengua que nos acerca y nos enlaza dentro de una de las muchas comunidades que constituyen la civilización occidental. Qué terrible hubiera sido que todavía siguiéramos divididos e incomunicados por miles de dialectos como lo estábamos antes de que las carabelas de Colón divisaran Guanahaní. Hablar una lengua –haberla heredado– no es sólo gozar de un instrumento práctico para la comunicación; es, sobre todo, formar parte de una tradición y unos valores encarnados en figuras como las de Cervantes, Quevedo, Góngora, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, y de aportes nuestros tan singulares a ese legado como Sor Juana Inés de la Cruz y el Inca Garcilaso de la Vega, para nombrar sólo a dos clásicos.

Yo no soy creyente, pero muchos millones de hispanoamericanos lo son y la religión, o el rechazo de la religión, son dos maneras de prolongar en América unas formas de ser y de creer que proceden de Occidente y refuerzan nuestra pertenencia a la civilización que –hechas las sumas y las restas– ha contribuido más a humanizar la vida de los seres humanos y a su progreso material y social. También forman parte de la tradición occidental las satrapías y el fanatismo, y esas siniestras dictaduras como las de Hitler y de Franco, pero sería mezquino y absurdo considerar que es esa deriva del Occidente –como el antisemitismo– la que se encarna en la Hispanidad, un concepto que esencialmente se refiere a la muy rica lengua en la que nos expresamos más de quinientos millones de personas en el mundo de hoy.

La Hispanidad es un concepto muy ancho, por supuesto, y aunque sin duda los conquistadores se cobijan en él, y también los inquisidores, y los dictadorzuelos de toda índole que ensucian nuestra historia, en él están presentes los mejores pensadores y poetas y luchadores por las buenas causas –la libertad, la más importante de ellas– que hemos tenido en España y en América, y los héroes civiles y anónimos que dedicaron su vida a ideales que siguen siendo actuales y admirables. Sería aberrante creer que España es sólo Franco; también lo son los millones de demócratas que sufrieron por serlo persecución, cárcel y fusilamiento, o un exilio de muchos años.

La Hispanidad en nuestros días es la transición pacífica que asombró al mundo por la sensatez que mostraron los dirigentes políticos de todos los partidos y tendencias y la Constitución más admirable de la historia de España que ha garantizado las instituciones democráticas y el extraordinario progreso que ha vivido el país en estos cuarenta años de libertad. Soy testigo de esto que digo. Llegué a Madrid como estudiante en agosto de 1958 y España era entonces un país subdesarrollado, con una dictadura severísima y una censura tan estricta que tenía a la sociedad como embotellada en una atmósfera de sacristía y cuartel, donde había que sintonizar todas las noches la radio francesa para enterarse de lo que estaba ocurriendo en España y en el resto del mundo. Viajar en aquellos años por ciertas regiones era encontrarse con pueblos sin hombres –se habían ido a trabajar a Europa–, de pésimas carreteras y unos niveles de pobreza que se parecían mucho a los de América Latina. La transformación de este país en pocas décadas ha sido poco menos que prodigiosa, un verdadero ejemplo para el mundo de lo que es posible hacer cuando se trabaja y se vive en libertad y se aprovechan las oportunidades que permite el ser parte de una Europa en construcción.

En aquellos dos primeros años de mi estancia en Madrid sólo soñaba con terminar las clases en la Complutense y partir a París. Muy ingenuamente asociaba Francia con un paraíso de las letras y las artes y los debates políticos de ese elevado nivel que permitían y estimulaban una alta cultura y la libertad. Buscando eso mismo, hoy llegan a España muchos jóvenes de toda América Latina, artistas, escritores, músicos, bailarines, que vienen aquí buscando aquello que hace unas décadas buscábamos nosotros en París. El 12 de octubre celebra, no los años oscuros y la pesada tradición de censura, represiones, guerras civiles y oscurantismo, sino que la España de hoy día haya dejado atrás todo aquello y ojalá que sea para siempre. No hay razón alguna para avergonzarse de lo que representa la palabra Hispanidad, la que, dicho sea de paso, ahora rima con libertad.
El viernes 26 de octubre a las 11:30 a.m loas alumnos Historia de la musica peruana II luego de clase de Musica andina y afroperuana a cargo del docente Alfredo Estrada Zavaleta; interpretaron en la Sala Sabogal: Lloro por quererte, El Plebeyo, Parranda Navideña y La anunciación.


BOLSONARO TRIUNFA EN BRASIL


El presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, celebró el domingo su victoria en la segunda vuelta de los comicios y prometió que cambiará "el destino" del país suramericano.

"Vamos juntos a cambiar el destino de Brasil, sabíamos para donde estábamos yendo, ahora sabemos para donde queremos ir, mi querido pueblo brasileño, muchas gracias por la confianza", dijo Bolsonaro en su primera manifestación pública como mandatario electo.

El capitán de la reserva del Ejército ganó el domingo las elecciones presidenciales en Brasil con un 55,42 % de los votos válidos, frente al 44,58 % que obtuvo el progresista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), con el 97,53 % de las mesas escrutadas.

Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), dijo que Brasil no podía "seguir flirteando con el comunismo, socialismo, populismo y con el extremismo de la izquierda" y que hará un Gobierno para colocar a la mayor economía de Sudamérica "en un lugar de destaque".

También se comprometió a seguir la Constitución brasileña, aseguró tener condiciones de gobernabilidad y garantizó que "todos los compromisos asumidos serán cumplidos".

"Estoy muy feliz (...) La misión no se escoge, ni se discute, juntos asumimos la misión de rescatar a Brasil", completó.