VIDEITOS MANDAN

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viernes, 20 de enero de 2017

Did TRUMP quote Bane from Batman?

Un hombre bebé en la Casa Blanca



Cuando el español medio sufre uno de sus habituales ataques de indignación la primera exclamación que suele salir de su boca es “¡no es normal!”, seguida con reiterativo énfasis por un, “¡esto no es normal, joder!”. La frase, curiosa, ya que parte de la noción de un acuerdo unánime sobre lo que es la normalidad, no se oye tanto en los demás países de habla hispana ni, que yo sepa, en otras lenguas. Pero quizá haya llegado la hora de que el inglés la incorpore a su léxico, especialmente en Estados Unidos. 

El ascenso de Donald Trump a la presidencia es lo menos normal que ha ocurrido en la historia de ese país. Quizá sea lo menos normal que haya ocurrido en una democracia, o en una supuestamente madura democracia, en la historia de la humanidad.

Calígula llegó a la cima del poder en la antigua Roma, es verdad; como también lo hicieron Idi Amín en Uganda, o el general Galtieri en Argentina, o Stroessner en Paraguay. La diferencia es que Trump fue electo comandante en jefe por voluntad libre de la ciudadanía.

Lo más anormal es su personalidad; que el país más rico, más poderoso y más influyente del planeta vaya a tener como presidente a un hombre bebé, a un “man baby”, como lo definió con aterradora lucidez el humorista político estadounidense Jon Stewart. Trump es un hombre de 70 años con el desarrollo emocional de, bueno, quizá no de un recién nacido, pero sí de un chico malcriado de primaria.Lo anormal no tiene tanto que ver con las opiniones o políticas que Trump propone. 

Lo más anormal de su llegada a la Casa Blanca no es su admiración por Vladímir “los rusos tenemos las mejores prostitutas del mundo” Putin, o su desprecio por la OTAN y la Unión Europea, o su hostilidad hacia China, o que se vaya a rodear en el Despacho Oval de asesores de la derecha más rancia, o su deseo declarado de construir un muro en la frontera con México, o de romper el acuerdo nuclear con Irán o de dinamitar el sistema de sanidad pública de su país.

He seguido con interés a los presidentes de Estados Unidos durante muchos años. Recuerdo mi desilusión cuando Richard Nixon llegó al poder; mi sensación de ridículo cuando lo reemplazó Gerald Ford, un hombre, como decían, “incapaz de mascar chicle y caminar en línea recta al mismo tiempo”; mi rabia cuando el mediocre actor Ronald Reagan ganó las elecciones dos veces; mi decepción cuando George Bush padre le tomó el relevo y mi horror cuando Bush hijo fue reelegido, tras la invasión de Irak, en 2004.

Pero la elección de Donald Trump es de otro orden. Ford, Reagan, los Bush e incluso Nixon, hasta su caída, eran personajes que, por lo menos en público, se comportaban con la seriedad y la dignidad que el cargo exige. Estaba en desacuerdo con ellos en casi todo, me ponía de mal humor cuando les veía en televisión, pero no sentía que eran personas fundamentalmente frívolas o inmaduras; nunca me asustaba que tuvieran el dedo en el botón nuclear.

Ahora, como escribía esta semana el columnista más conservador de The New York Times, David Brooks, los estadounidenses han elegido como presidente a “un rey bufón”. Yo iría más lejos. Trump es un enfermo. Viendo sus mensajitos en Twitter y oyendo sus declaraciones no solo en el cínico frenesí de la campaña electoral sino que, desde que venció a Hillary Clinton en noviembre, la única conclusión posible es que ofrece un caso clásico de trastorno de personalidad narcisista.

Es un llorón con un ego gigante y frágil a la vez, como un enorme huevo de porcelana. La virtud adulta de la empatía es ajena a sus funciones cerebrales. Como su tuitorrea crónica indica, tiene una necesidad tan desesperada como infantil de ser siempre el centro de atención. El criterio de Trump, el trol en jefe, para juzgar a la gente se reduce a si hablan bien o mal de él; ergo, Meryl Streep es “una actriz sobrevalorada”, Hillary Clinton merece ir a la cárcel y Putin es un gran líder, muy superior a Barack Obama.

La presidencia de Trump será Donald en el país de las maravillas. Como la Alicia de Lewis Carroll, hemos pasado al otro lado del espejo y entrado en otra dimensión. Solo que Trump no interpretará el papel de la sensata Alicia sino el del Sombrerero Loco; solo que no, no será el presidente de Estados Unidos en un delirante cuento de ficción, sino que lo será de verdad. Aún cuesta creerlo pero, en pocas horas, Donald Trump será el presidente de Estados Unidos en el mundo normal.

De camino a EE.UU.: México extradita a 'El Chapo' Guzmán

Primer acercamiento con tribu no contactada en Perú - Fuente TV Perú


Late Motiv: Entrevista a Miguel Bosé

miércoles, 18 de enero de 2017

Joaquin Sabina - Princesa

La Divina Comedia: conferencia de Jorge Luis Borges

LITTLE BIG - HATEFUL LOVE

EL SODALICIO Y LAS MANDARINAS



La fiscal comía mandarinas parada a un lado de la puerta de su despacho. Hacía ya unos meses investigaba el caso Sodalicio-Figari. Dos días antes había tomado la declaración del superior general, Alessandro Moroni. Yo había decidido por cuenta propia visitarla. Le llevaba unos documentos que desmienten a Moroni. 

Me preguntó quién era. Le di mi nombre, pero no me conocía. Un rato después me contó que se notaba que Moroni (o el cura Baertl) estaban mintiendo. No recuerdo cuál de los dos. Se acabaron las mandarinas, o las archivó. Tal vez lo último, porque parece que eso hace cuando pela algo por encima y se cansa.

Me habló de una pariente suya que era o había sido misionera. En el África creo. Y me preguntaba por lo que me había pasado en las comunidades del Sodalicio. Apurado, resumí algunas cosas que escribí en mis columnas del año 2000. Abría los ojos, primera noticia para ella. Le conté también lo que se lee en el libro Mitad monjes mitad soldados, en el que uno de los primeros capítulos se titula “Escardó, el primer denunciante”. Y hay otro en el que cuento los abusos que sufrí en el Sodalicio. La fiscal respiraba hondo. 

No sabía. O sea, no había leído el libro cuya publicación motivó que, meses atrás, el fiscal de la Nación le pidiera que investigue a quienes son calificados ahí como victimarios. Me dijo que no iba a pasar nada porque el delito de abusos sexuales ya había prescrito. “Eso pasó hace más de 20 o 30 años”. Pero que por algo Dios la ponía en esas circunstancias. Que no era la primera vez. Ya había actuado en el caso de un cura que le trajo muchos problemas. Pero era su deber.

Este lunes archivó las denuncias. Como si fueran mandarinas. Moroni o Baertl ya no eran mentirosos. Desde el lunes lo eran los hermanos López de Romaña, Óscar Osterling y Pedro Salinas. Y yo también, aunque “se olvidó” de poner mi nombre en el comunicado. Tal vez porque dice que éramos mayores de edad cuando entramos al Sodalicio. Y eso es mentira. Porque yo hice promesa de Aspirante (ingreso formal al Sodalicio) el 8 de diciembre de 1986. Mi cumpleaños es el 9 de noviembre. O sea, casi un mes después de cumplir 17 años, ya era un sodálite de verdad. 

Y entré a comunidad a los 18 años recién cumplidos, eso sí. Pero la solicitud (con entrevista personal incluida) la presenté a mediados de 1987, cuando aún tenía 17 años, después de haberme lavado el cerebro desde sexto de primaria. Figari me puso en la lista de los elegidos cuando era menor de edad. Y Germán Doig intentó abusar sexualmente de mí en su oficina del Centro Pastoral de San Borja ese mismo año.

Tal vez “se olvidó” de poner mi nombre porque su comunicado dice que no tenemos problemas psicológicos causados por el Sodalicio. Y tal vez ella sabía que, hace varios meses, Ian Elliott, el irlandés experto en abusos contratado por el Sodalicio, concluyó que soy una de las víctimas y que necesito terapia. Voy desde hace cuatro meses y el Sodalicio la paga. Pero la fiscal dice que archiva porque no hay daño psicológico.

La fiscal no puede afirmar que fui víctima de lesiones psicológicas porque soy un hombre de “éxito”. Sí, por eso . Así de simplón. Pero los psicólogos que vieron a los cinco denunciantes y presentaron un peritaje de parte dicen lo contrario. Salinas ha contado que es porque uno de ellos conoce el caso. Con esa lógica, nadie nos podría hacer un peritaje psicológico. 

Es que esos peritajes no hablan de hombres de éxito, porque el éxito no solo tiene que ver con lo laboral, señora fiscal. También es haber logrado recuperar la confianza en los demás que se llevó los abusos, no haber perdido el rumbo en la vida, tener una relación saludable con la familia, los amigos, la pareja y todo nuestro entorno. Y mi peritaje de parte dice que no he podido conseguir eso, que tengo serios problemas. Pero la fiscal no lo aceptó. Y tampoco pidió que se reemplace con uno del psicoanalista que me ve desde hace cuatro meses, una vez por semana, pagado por el Sodalicio.

Tal vez por eso “olvidó” mi nombre en su comunicado. Porque para ella no soy nadie. Como no lo soy para Luis Fernando Figari, para quien no existo. Como no lo soy para el Consejo Superior del Sodalicio. Como no lo soy para quienes me arruinaron la vida cuando estuve en sus comunidades y en los últimos 16 años, desde que los denuncié públicamente. Porque le dijeron a medio mundo que era un mentiroso, que era el anticristo, que era un enfermo. Que esa era la versión que todos los vinculados al Sodalicio debían dar. Así, como quien pela una mandarina.

domingo, 15 de enero de 2017

ADIÓS, OBAMA



Cuando tras ocho años de mandato Barack Obama deje la Casa Blanca el próximo viernes, no solo habrá cumplido con creces las expectativas en él depositadas sino situado su presidencia a la altura de las más grandes de la historia de EE UU. Obama no solo ha inspirado a millones de personas, dentro y fuera de su país, sino conferido al cargo una dignidad difícil de igualar: tanto él como su familia han sido ejemplares en su comportamiento público, sin que se les pueda reprochar escándalo alguno, a la vez que cercanos para sus conciudadanos. Ya fuera desde la simpatía o incluso desde el desacuerdo, los estadounidenses han podido sentirse digna y ejemplarmente representados por, además, el primer hombre negro que ha dirigido su nación.

Obama deja un país muy diferente al que recibió en enero de 2009. Entonces EE UU estaba a merced de una durísima crisis económica y, a la vez, empantanado en dos costosas guerras en Afganistán e Irak y con serias dudas sobre su papel en el mundo. En todos los casos, adoptó decisiones tan difíciles como valientes. No reflotó a una empresa automovilística en dificultades, sino a todo el sector, y no se limitó a rescatar a un banco quebrado, sino al sector financiero más importante y poderoso del mundo. E inició, además de la retirada de Afganistán e Irak, un giro estratégico de la política exterior hacia Asia y un proceso de deshielo con los enemigos tradicionales de EE UU, desde Irán hasta Cuba.

Los resultados son inapelables. Tras dos primeros años en los que la destrucción de empleo alcanzó niveles nunca vistos desde la Gran Depresión, el mercado de trabajo se recuperó, permitiendo a Obama despedirse con 12 millones de puestos de trabajo creados. Además, logró aprobar la reforma sanitaria, un empeño en el que todos sus predecesores demócratas fracasaron. Todo ello, es preciso recordar, con un Congreso hostil que ha obstaculizado hasta extremos inconcebibles su acción de gobierno.

Como es lógico, hay cosas que no han ido tan bien. A pesar de la recuperación económica, las desigualdades han aumentado, dejando a la clase media con una sensación de vulnerabilidad que sus rivales, tanto a la izquierda como a la derecha, han explotado hábilmente en las últimas elecciones. Tampoco el histórico hecho de ser el primer presidente de color ha conseguido encauzar el problema racial, una gran asignatura pendiente de Estados Unidos. 

Los episodios de violencia policial, sobre todo contra miembros de la minoría negra, han seguido causando graves disturbios en numerosas ciudades y, sobre todo, transmitido la inquietante sensación de que este es un problema irresoluto. Relacionado con esta situación se encuentra el control de armas, reclamado por amplios sectores de la sociedad, pero donde Obama se ha encontrado siempre con la monolítica oposición republicana y el eficaz trabajo de los lobbies.

Sin embargo, en política exterior, el presidente saliente ha podido sortear la oposición republicana y lograr tres grandes éxitos: la normalización de relaciones diplomáticas con Cuba, aunque todavía permanece el embargo, que solo puede ser levantado por el propio Congreso; el tratado de no proliferación nuclear con Irán, pese a las duras desavenencias mantenidas con el primer ministro israelí, Netanyahu, y el tratado de cambio climático firmado en París, que por primera vez contó con el apoyo decidido de EE UU.

En 2008 Estados Unidos era visto en gran parte del mundo como un país agresivo, poco amistoso y con un pasmoso récord en derechos humanos debido a Guantánamo, Abu Graib y el programa de torturas y cárceles secretas autorizadas por su predecesor, George W. Bush. La llegada de Obama, aunque no ha podido cerrar Guantánamo, cambió radicalmente esa percepción entre amplios sectores de la población mundial.

Las ansias de libertad desatadas en los países árabes tras décadas de feroces dictaduras están muy relacionadas con la nueva aproximación que empleó Obama respecto al mundo árabe. Es cierto que, pese a la eliminación de Bin Laden, el yihadismo sigue constituyendo una amenaza de primer orden y que la crueldad de Asad, la impotencia vista en Siria y el surgimiento del ISIS empañan su despedida, pero el margen de actuación de Obama respecto a estos problemas, de casi imposible solución, ha sido ínfimo.

Con Obama, los europeos han seguido teniendo un aliado en la Casa Blanca, quien ha reforzado la defensa del Viejo Continente frente al desafío ruso y apostado a fondo por profundizar el libre comercio transatlántico.

Obama ha sido un buen presidente para EE UU y para el resto del mundo. El hombre que ganó con un “sí podemos” puede decir con total legitimidad: “Lo hicimos”. Le echaremos de menos, seguro.

El Ladrido de 'Snoopy'



Martin Luther King dejó dicho "aunque supiera que el mundo se acaba mañana, yo, a pesar de eso, hoy plantaría un árbol" recado de esperanza que, soslayando los mortíferos disparos, logró transitar en el tiempo inspirando los herederos mensajes del que ha sido el histórico primer presidente negro electo de los Estados Unidos de América. 

Hope, esperanza, fue un eslogan tatuado en muchos corazones con tipografía Helvética sans serif de cartelería, un mensaje encerrado en una náufraga botella, errante marinera arrastrada por los zarandeos de escépticas corrientes que, descorchada a tiempo por Barack Obama, nos hizo albergar el anhelo de que yes, we can. Historia.

Una ingenua declaración de intenciones idealistas, digna de estar rotulada en una nube de pensamiento de cómic que, con trazo tembloroso de plumilla, brota de la cabeza del smile triste y virginal Charlie Brown, el humano del icónico Snoopy, para alegrarnos la mañana desde el faldón de página dominical de un periódico. Recostado boca arriba sobre el paciente trazo del tejado de su secuaz caseta, Snoopy mantenía certeros soliloquios de agudo monologuista con la línea de cierre de la viñeta y como Fliying ace, el As volador, combates ideológicos voladores con el Barón Rojo: metáfora de buenos contra los malos, dibujada con tinta indeleble. 

Y en eso estamos, bajo la soez amenaza fantasma rubia de aquel que, como nos diría Oscar Wilde, "sabe el precio de todo y no conoce el valor de nada", contrapuesta al voluntarismo negro, tipo Sidney Poitier, alejado de Malcolm X, que nos deja. Obama lloraba el otro día en su despedida, sospechando tal vez que el mundo puede acabarse a partir del día 20 y a él, durante sus dos carismáticos mandatos, no le ha dado tiempo de plantar el árbol de sueños de Martin Luther, disipada su Presidencia en inconclusas reformas sanitarias y educativas, cierres frustrados de Guantánamo, estériles refriegas con la ultra conservadora Asociación Nacional del Rifle y ataques de drones hambrientos de víctimas civiles.

Los atinados ladridos de Snoopy transitan por la imaginería colectiva heredada de padres a hijos, encaramada también sobre la interlocutora caseta del perro Beagle de mancha negra en la espalda. Las acrobacias aéreas de As volador de fantasía «buscando la cola» del avión triplano del malo, para hacerle besar el suelo, no tendrían que ser inútiles. Y la premonitoria frase "era una oscura y tormentosa noche....", que Snoopy siempre teclea en su arqueológica máquina de escribir, se quede sólo en tres puntos suspensivos sin continuación. 

260 metros cuadrados de buena tierra es la medida de la huella que ha dejado en la Casa Blanca la ya ex primera dama, un huerto cultivable en el que Michelle Obama -Renacimiento significativamente para el servicio secreto-, ha dejado plantada una semilla de ideales gigantes, preparada para, en un futuro, como la del cuento, crecer hasta las nubes. HOPE.

El inventor de la confusa "Ideología de Género"


sábado, 14 de enero de 2017

viernes, 13 de enero de 2017

Siempre aquí en mi piel | Pedro Suárez-Vértiz®La Banda

Late Motiv: Entrevista a Rafael Santandreu, psicólogo y best seller

INVESTIGAN A MAGISTRADO DE LA CORTE POR ACOSO SEXUAL


Por el presunto delito de acoso sexual, un juez de la Corte Superior de Justicia de La Libertad (CSJLL) es investigado en el Ministerio Público y evaluado por la Oficina Desconcentrada de Control de la Magistratura (Odecma) de La Libertad, tras ser quejado.

Se trata del magistrado José Helí Gálvez Chávez, titular del Juzgado Mixto de Paiján, provincia de Ascope.

La denuncia fue hecha por la ciudadana Edith Edelmira Vásquez Miranda.

LA INDAGACIÓN. De acuerdo a los documentos a los que accedió Correo, la Odecma abrió investigación a través de la carpeta N° 0167-2016 contra el referido juez. Además, se incluyó en la investigación a Gonzalo Vladimir Ramos Chanta, quien es secretario judicial del Juzgado Mixto de Paiján.

En el caso del secretario, la indagación es por “supuestamente haber infringido sus deberes respecto al debido respeto, en la tramitación de unos expedientes” seguidos por la denunciante.

“VENTAJA SEXUAL”. De acuerdo a lo precisado en el documento redactado por la Odecma, el juez José Gálvez es investigado por presuntamente “haber actuado premunido de la autoridad judicial y supuestamente haber exigido una ventaja sexual a cambio de realizar un acto judicial”, en este caso, en favor de la denunciante.

En tal sentido, en el documento se señala que se hizo llegar el expediente a la Fiscalía Anticorrupción para que “puedan examinar” si la conducta del juez constituye o no un ilícito penal.

La intención, de acuerdo a lo precisado, es “proteger” a la agraviada del supuesto acoso sexual.

PROCESO DISCIPLINARIO. Por estas consideraciones, la Odecma resuelve “iniciar el procedimiento administrativo disciplinario” contra el mencionado juez José Gálvez Chávez.

En primer lugar, se indica que el trámite disciplinario contra el letrado es por aparentemente haber “infringido sus deberes de mantener conducta irreprochable y de respeto al debido proceso”.

Acto seguido, se remarca que, haciendo caso a la denuncia de la ciudadana Edith Vásquez, el juez habría mantenido con ella “relaciones extraprocesales” con la finalidad de “favorecerla” y “afectando la independencia e imparcialidad judicial”.

Asimismo, se manifiesta en el documento de la Odecma que el juez Gálvez Chávez habría “direccionado, además, el expediente permitiendo la intervención del secretario (Gonzalo Ramos Chanta), que no era llamado por ley”.

Las pruebas. En la sustentación de la Odecma, también se indica que cuentan con copias del registro de audios de la conversación entre la denunciante, el juez y su asietente (secretario judicial).

Por tales motivos, el órgano de control manifiesta en su escrito que “existen suficientes elementos de convicción para tomar una decisión contralora sobre la prospección del procedimiento disciplinario”.

CONFIRMA INDAGACIÓN. El diario Correo visitó al titular de la Odecma La Libertad, David Florián Vigo, con la intención de corroborrar la mencionada denuncia.

Florián Vigo dio a conocer que la semana pasada enviaron la respectiva notificación al juez José Gálvez Chávez para que rinda sus descargos correspondientes.

“Quiero precisar que toda persona denunciada goza de la presunción de inocencia hasta que se le demuestre lo contrario”, aclaró el jefe de la Odecma.

Empero, al ser consultado si su despacho cursó notificación al secretario judicial Gonzalo Ramos, también investigado, manifestó que todavía.

El magistrado David Florián agregó que no podría precisar qué tiempo tomará el período de investigación sobre el caso, pero indicó que probablemente no tome mucho tiempo.

EL CONTEXTO. Según explicó Greco Quiroz Díaz, abogado y apoderado legal de la denunciante Edith Vásquez Miranda, el caso parte desde la denuncia que hizo su patrocinada en torno a una aparente venta irregular de una de sus casas en Paiján, sin su conocimiento ni consentimiento. La mencionada venta del inmueble se produjo en agosto del 2014, cuando Edith Vásquez se encontraba residiendo en Argentina.

Recién dos años después, a inicios de 2016, la mencionada ciudadana se entera, gracias a los inquilinos que alquilaban su vivienda, que su casa había sido vendida.

CON UNA MINUTA. Se dio a conocer que la citada venta del predio se hizo mediante la “copia de una minuta”, la misma que había determinado la “transferencia” del inmueble a nombre de Jacqueline Elizabeth Rubio Valencia, quien en la actualidad es regidora de la comuna distrital de Paiján.

Es por ello que existe una denuncia penal contra Rubio Valencia y otras personas.

La casa tiene 110 metros cuadrados y está ubicada en la avenida Grau, cerca de la Plaza de Armas en Paiján.

CONTACTO CON EL JUEZ. Una vez tramitado el caso, Greco Quiroz indicó que su patrocinada Edith Vásquez se vio en la necesidad de hablar con el juez José Gálvez Chávez con la intención de pedirle que agilice el proceso y se haga justicia con la denuncia planteada.

Tal es así que, según detalló el abogado Greco Quiroz, cuando se produjo la conversación entre su cliente y el mencionado juez Gálvez, el magistrado hace la propuesta indecente a Edith Vásquez, quien pudo grabar toda la conversación, y claro está, la proposición del juez.

Edith Vásquez decide poner de conocimiento tal incidente ante la Fiscalía, organismo que dispuso a uno de sus miembros, junto a un representante de la Odecma, a hacer el seguimiento del caso y grabar al juez José Gálvez.

Gloria Gaynor, I will survive