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viernes, 30 de noviembre de 2007

COLUMNA DERECHO Y EMPRESA

¿DEVOLUCION DE APORTES AL FONAVI? ¿DE QUE ESTAMOS HABLANDO?

Por: Daniel Montes Delgado(*)


Ha causado mucho revuelo la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) acerca del derecho a convocar a referéndum para que se decida la devolución de los aportes al FONAVI. ¿Pero de qué estamos hablando exactamente en este caso? Primero, se trata de una iniciativa legislativa que fue rechazada y se discute ahora si puede convocarse a referéndum para aprobarla. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) denegó el pedido, por considerar que la materia es tributaria (supuesto prohibido para el referéndum, por obvias razones: ¿si a usted le preguntan, votaría por pagar más impuestos o menos?)

En primer lugar, y como lo señala el voto singular del magistrado Vergara Gotelli, este caso ha llegado al máximo tribunal porque la Asociación de Fonavistas planteó una acción de amparo que el juez de primera instancia rechazó “liminarmente”, es decir, por considerarla evidentemente improcedente, sin siquiera notificar al JNE. En otras palabras, el JNE no se ha defendido en este proceso. Así que, si algo podía decidir el TC era si se admitía a trámite la demanda de amparo o no. Pero, yendo más allá de esa regla lógica y procesal, el TC ha revocado las decisiones del JNE y ha resuelto sobre el fondo del asunto, aunque solo de forma tangencial.

Como el argumento del JNE para denegar el referéndum era la materia tributaria de la consulta, el TC ha señalado que los aportes al FONAVI no tienen esa calidad, haciendo un análisis muy ligero y a todas luces insuficiente: en esencia señala que como la norma de creación del FONAVI no dice expresamente que sea un tributo, entonces seguro no lo es. Argumento absurdo por donde se le mire, pues las cosas son lo que son, no lo que se diga de ellas. Los aportes al FONAVI eran obligatorios y tenían un destino determinado, y eso configura un impuesto o, en todo caso, una contribución. Que se haya hecho un uso ineficiente e incluso indebido del dinero, es otro tema. Si no, que nos devuelvan a los peruanos el IGV, el Impuesto a la Renta y demás impuestos en la proporción de todas las sumas comprendidas en casos de corrupción política de los últimos veinte años (serían decenas de miles de millones), ya que si se hizo mal uso de ese dinero, entonces no hemos pagado impuestos sino coimas y fraudes.

Así, el TC dice que el FONAVI no es impuesto, porque no se usa ese nombre en la norma. Y dice también que no es contribución, porque el administrador era el Banco de Vivienda, que no es el Estado y además el fin era dar viviendas a los trabajadores y no una actividad estatal, como debería ser el de una contribución. Que el Banco de la Vivienda no fuera parte del Estado, es como decir que Petroperú no es un ente estatal, así de ilógico es el argumento.

Y que construir viviendas para sortearlas entre los trabajadores aportantes obligados del FONAVI no sea una actividad estatal, es como decir que las contribuciones a ESSALUD no son tales contribuciones, porque el fin de ello es la salud de los trabajadores y no la actividad estatal de sanarlos. Si así fuera, entonces que nadie pague la contribución a ESSALUD, porque no sería un tributo. O que se permita la devolución de todas las sumas pagadas por los trabajadores cuando estaban sanos (o sea, casi la totalidad).

Es lamentable que el TC haga estos análisis tan simplistas, e incluso contradiciendo sus propias sentencias anteriores (como bien señalan otros dos votos singulares de Landa Arroyo y Mesía Ramírez), usando sus sentencias para alentar expectativas carentes de sentido. Afortunadamente, la orden al JNE ha sido volver a pronunciarse, y le tocará hacerlo desbaratando estos endebles argumentos, con lo cual volveremos a tener una discusión constitucional, seguramente. Esperemos que esta vez, el TC haga mejor su tarea.

(*) Socio de Rivera, Montes & Sánchez Abogados SAC.

jueves, 29 de noviembre de 2007

CADE 2007 EN LA UPAO


"Con la propuesta de convertir al Perú en un país del primer mundo el año 2037 se inició en Trujillo la 45 Conferencia Anual de Ejecutivos CADE 2007, denominada "Todo lo que nos falta para ser un país justo y próspero".

Diego de la Torre, presidente de esta edición del CADE, puso énfasis en todas las potencialidades con que cuenta el Perú en recursos naturales y humanos para sustentar su propuesta, resaltando sobre todo la diversidad cultural.
"Este aspecto constituye un gran activo con que cuenta el país", resaltó.


En ese sentido, destacó que los peruanos deben aceptar su identidad sin complejos y sentirse ganadores por su procedencia.

"En treinta años estaremos en el primer mundo", dijo, tras lo cual adelantó un calendario según el cual el 2017 igualaremos a Chile, el 2027 a Portugal y el 2037 a España, una de las naciones europeas que presenta uno de los indicadores de crecimiento económico más importantes de Europa.

También puso énfasis en la responsabilidad social de las empresas. "De esta forma se disminuye las tensiones sociales, una vela no pierde nada de su luz al encender otra vela", apuntó". (Fuente: RPP)

LA TREGUA DE LA FICCIÓN

Si hay un escritor que viene refrescando la escena literaria nacional ese es Daniel Alarcón, nacido en Lima pero criado en los Estados Unidos, y normalmente presentado como “estadounidense de origen latinoamericano”, “escritor de origen peruano” o “peruanoestadounidense”.

Alarcón es graduado en antropología por la Universidad de Columbia, y tiene un Máster en Bellas Artes por la Universidad de Iowa. La mayor parte de su obra ha sido escrita en inglés (ha publicado en los más importantes diarios y revistas gringas), y en los últimos años sus cuentos han sido incluidos –sin murmuraciones- en algunas antologías del medio.

Su nota gira en torno a la violencia política del Perú, pero desmarcándose de Santiago Roncagliolo, cuya última novela ha pasado desapercibida, a pesar de la promoción cosmética de algunos medios. Algunos también ha intentado un paralelo con Gonzáles Viaña y sus Sueños de América (Alfaguara, 2000), ciudadano estadounidense por vocación, que resulta chinche cuando se autoproclama “la voz de una nación sin voz”, o atonta sus cuentos con recargados spanglish.

“Escribo acerca del país en el que nací pero no fui criado, utilizando el inglés, un idioma que no se habla allí sino en salones de clase y de negocios. A veces me hago la ilusión de pensar que estoy escribiendo desde dentro de la cultura y que la lengua que utilizo es un mero accidente de la migración, pero es claro que no es cierto. Mi relación con el Perú se complica con el hecho de que siempre estoy traduciendo. Hay ciertas cosas que no puedo saber y, por tanto, no me queda opción sino inventarles un sentido”, ha dicho en un artículo en The Washington Post. Así escribe Alarcón.


Guerra a la luz de las velas (Alfaguara, 2006), es su primera colección de cuentos originalmente escrita en inglés, y sobre la cual nos da su impresión nuestro dilecto comentarista arequipeño Jorge Luis Ortiz.


Por: Jorge Luis Ortiz


Daniel Alarcón nació y creció en un hogar de origen peruano pero ha vivido casi la totalidad de sus años en Estados Unidos. Por eso, para él, el Perú es más una sombra sinuosa hilvanada en la tibieza de la memoria, que la existencia irrefutable de una crónica fresca. Guerra a la luz de las velas (Alfaguara, 2006) es el primer libro de cuentos que Daniel ha escrito para inventarse una nostalgia que no habita en su recuerdos ni calca la escasa experiencia de su contacto con la realidad de su país. Sin embargo, cada historia contenida aquí ha construido, como él mismo dijera en una entrevista, una posible y verosímil versión de su vida en la década de los ochenta, periodo de caos político, conflicto urbano, destellos de violencia y enredados fenómenos poblacionales.


Este libro es la clara demostración de cómo los resoluciones de la propia vida pueden transfigurarse gracias a la recreación de pasados probables para argumentar en la ficción la necesidad de verse distinto, afectado por historias que podrían muy bien haber desviado la actualidad hacia destinos más impredecibles. Aunque el discurso acostumbrado de la sociología culturalista resalte el tema de la búsqueda de identidad en la Literatura de este joven escritor peruano que escribe en inglés, la riqueza en sus cuentos, precisamente, está dada por esa enrarecida identidad de quien escribe observando de lejos, apoyado en las investigaciones sobre un país que es el suyo y no conoce más, en esencia, que por lo que lee y oye de él.


Los once cuentos que conforman Guerra a la luz de las velas tienen la peculiaridad de convertir el diálogo más cotidiano en la develación trascendental de la soledad o individualización del protagonista. Cada suceso trascurrido en la urbe o lejana provincia serrana o selvática del Perú está copado de camaradas, amigos de barrio, correligionarios, y aunque todos interactúen dentro de su naturaleza belicosa, el personaje principal –que en muchos casos es el narrador– se reconoce disímil, único en sus emociones, singular en sus pensamientos, pero ni todo esto lo libra de un final común: el fracaso, la pobreza constante y la muerte latente que la guerra civil siempre depara.


Pero también hay narraciones que desenmarañan una serie de desencuentros fuera de las fronteras peruanas. Los hechos que ocurren en la perplejidad de los atardeceres estadounidenses, lógicos en el contexto de la “nueva identidad”, se mezclan con la resonancia del temperamento latino, señal de una escritura enriquecida por la conjunción de dos culturas que vuelven hermosas historias como Suicidio en la tercera avenida, Ausencia, Florida y Un muerto fuerte.


Uno distingue muy bien en las conjeturas y los actos de los personajes un realismo que no termina de penetrar completamente en la oscuridad del caos limeño que cubrió cada esquina suya, en ese entonces, con el apogeo del terrorismo y la reconfiguración social que trajo consigo la migración interna. Lima es una ciudad de payasos cuyas sonrisas son pura fuerza de voluntad y el cuento que describe este retrato es un verdadero impulso de imaginación que remueve las piezas de una historia personal, compuestas de divagaciones familiares y credulidades infantiles mientras el protagonista, un reportero vestido de payaso, recorre la ciudad, de bus en bus, para hacer un crónica sobre la vida de estos seres enajenados de opciones menos caricaturescas y doblegadas. El trabajo de este reportero no queda ahí, porque la trama más sustancial, quizá, sea la que se rehace en su cabeza cuando repasa las experiencias del delito con las que convivió durante su infancia, con un padre ladrón y de cómo cándidamente se envuelve, como hijo, en las fechorías de su retorcido héroe.


Cada circunstancia adversa en estas historias se asume con un disfraz de estoicismo que oculta tras bastidores un esfuerzo casi inútil por una esperanza lejana y doliente. El esfuerzo de sus personajes para no despistarse del carril de la sobrevivencia es el desahogo de una sociedad que protege su cabeza bajo las mesas de sus casas y se encienden las luces de las velas cuando estallan las bombas de las calles. Lo que ocurre afuera es la más grande incógnita resuelta con desafíos temerarios. Por eso, internarnos en la mente de un par de guerrilleros urbanos determinados a conseguir por la fuerza el orden que reclama la fe de su fanatismo es deslumbrante porque además de implicarnos en la evolución de sus simpatías por la guerrilla y su apuesta por las armas, nos lleva a aceptar las tristes consecuencias que la ceguera de la rebeldía totalitaria trajo al país, que en la realidad costaron la vida de más de 69 mil peruanos y peruanas, muertos o desaparecidos a manos de las organizaciones subversivas o por obra de agentes del Estado durante casi veinte años de sangrientos enfrentamientos, según las estimaciones del amplio informe que produjo la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Ésa es la turbadora trama del cuento principal que da también el nombre al libro.


Puede parecer, de acuerdo a lo que digo en este artículo, que el conflicto social relatado en los cuentos de este prometedor escritor se ha instalado sólo en el abatimiento de las masas o en las contiendas de grupos insurgentes contra un sistema que los desfavorece. Pero Sobre la ciencia de estar solo se traza encima de una superficie más íntima. Un intento por entender y persistir en la facultad de no saber darse por vencido. Miguel guarda las ilusiones de casarse con la madre de su hija. La relación entre ambos es inestable, ambigua y, sin embargo, desconcertantemente cariñosa. Sonia y Mayra, madre e hija, viven en un hostal heredado por el que pudo haber sido el suegro de Miguel, en el centro de Lima. Él sabe que hay una persona en el extranjero que corteja a Sonia y le ha propuesto viajar. Miguel lleva cinco años, casi la edad de su hija, pidiéndole matrimonio y ella, encerrada en un encono que lo condena a la duda sempiterna, entiende que acceder a ese pedido significaría, a su modo, darse por vencida. Miguel se redime del mundo con la suficiente felicidad que le da la inocente pequeñez de su hija, la única persona honesta de la familia que él imagina con cierto fracaso. Algo que lo desgasta pero no lo vence. Los diálogos son agudos, un reality show que se repite todos los días en la habitación de un hotel o en el suburbio más cercano. Luego de una noche de discusión, como tantas otras, y con el mismo desenlace, imperturbable y hastiado de orgullos, los tres se despiertan con la luz furiosa de la mañana y él, que se reconoce como un hombre de tradiciones, sin saber darse por vencido, se arrodilla y sin trompetas ni violines, ni sonido alguno, apoya una rodilla en el piso y nuevamente saca el anillo del interior de su saco, como tantas otras veces.


Hay en los conflictos, los librados en nombre de dogmas colectivos y los más personales y cotidianos, lemas infranqueables que logran en la conciencia de los hombres levantar muros contra la idea de la posible armonía. La civilización ha subsistido pese a estas dolorosas insistencias. Pero también existen esos fugaces momentos de tregua que, por centelleos, le dan a las personas esa bella y punzante capacidad de dudar de sí mismos, de sus creencias y rutas tijereteadas por fuerzas extrañas a su voluntad. Guerra a la luz de las velas es un recorrido que Daniel Alarcón ha hecho sobre estas circunstancias, adivinando en cada una de ellas una historia que la realidad se ha encargado, fatalmente, de confirmar. Hoy la Literatura, por el contrario, nos recupera el anhelo de padecer las guerras sólo en las mentiras de unos cuentos deliciosos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

RECETA PARA ACABAR CON EL PERRO DEL HORTELANO (RESUMEN)


Por: Alan García Pérez.

Caballo Loco sigue con su tema del perro del hortelano, esta vez con un enfoque más propositivo, valgan verdades. Ya su primer artículo dio mucho que hablar. Se espera que esta nueva entrega –siempre por el diario El Comercio- mantenga entretenida a la platea, mientras defiende a Wolfenson en La Razón, y ajusta (¿arregla?) el juicio oral al Chino rata. Veamos.


Cada uno de nosotros sufre algo de lo que he llamado "síndrome del perro del hortelano". (…) Ocurre también cuando un grupo que captura el poder, una región o un municipio, decide gobernar solo y bloquea el aporte técnico y profesional de muchos otros ciudadanos. En este caso, el perro del hortelano dice: "Si no lo hago yo, nadie debe hacerlo", y concluye: "Solo puede hacerlo la gente de mi propio equipo".

Permítanme enumerar algunos síntomas del mal y unas propuestas de solución:

[I] Quitar al Estado la obsesión del control total.

Ocurre que no se abre una ventana, no se arregla una vereda, ni se pone una torre de telefonía celular sin que el Estado central, regional o municipal lo apruebe. ¿Cómo curar esta obsesión?

A. Estableciendo por decreto, y de manera obligatoria, que el control del Estado sea aleatorio; es decir, que al igual que el semáforo de las aduanas del aeropuerto, el control se ejerza sobre un porcentaje de cada uno de los actos a vigilar, pero no sobre todos. Esto permite probabilísticamente una gran supervisión.

B. Fijando un plazo máximo para los estudios de la inversión. Calificar cada inversión pública por su rentabilidad y óptima calidad ha resultado un remedio peor que la enfermedad. Antes había inversiones malas, mediocres y buenas. Ahora, con el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), se busca la perfección (…).

C. Tercerizando el control de la inversión. El SNIP deberá también hacerse a través de universidades o instituciones acreditadas. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Ingeniería o el Colegio de Economistas. Para ello proponemos la ley que delega a instituciones evaluadoras ajenas al Estado funciones en el SNIP y en otros asuntos, como la sanidad agropecuaria y el otorgamiento de los brevetes.

D. Finalmente, ya hemos avanzado en el silencio positivo administrativo que el Estado aplicará desde esta semana a más de 500 trámites.


[II] Estimular al empleado público que presta el mejor servicio

El comunismo soviético se derrumbó porque donde todos son propietarios y ganan lo mismo nadie se esfuerza ni destaca. Un Estado que paga por igual al buen trabajador y al empleado ineficiente, no ofrece ningún estímulo, como sí lo brinda la actividad privada. Sin esta modificación, el Estado seguirá siendo una carga sobre el país y no una institución a su servicio.

[III] Liberar los bienes que el Estado no usa ni trabaja.


El Estado, en sus niveles central, regional o municipal, debe ceder los espacios necesarios para la inversión:

A. Las áreas inmobiliarias agrícolas o terrenos eriazos que no utiliza deben ser ofrecidos a los ciudadanos en pública subasta, para que las edifiquen y les añadan valor. Para esto presentamos la Ley General del Sistema de Bienes Estatales (proyecto 491-2007) que no ha merecido la aprobación del Congreso.


B. Vender las acreencias. Al Estado le deben muchos y por múltiples razones: privatizaciones, quiebras de bancos, deudas a bancos estatales, impuestos, etc. Esta enorme cartera de miles de millones por cobrar tiene gente encargada de su liquidación que gana por procedimientos sin fin y casi nunca llega a cobrar. Es necesario hacer paquetes de esas acreencias y venderlos en subasta pública.

C. Transar en los juicios de menor cuantía.
Por mil temas, el Estado tiene procesos y denuncias que siguen los abogados de los ministerios, regiones y municipios. Son decenas de miles de expedientes que entorpecen al Poder Judicial.

[IV] Abrir a la producción y al trabajo las áreas sin uso que tiene el país.

A. En los 8 millones de hectáreas que han sido destruidas debe establecerse ya la propiedad en grandes lotes, para que empresas modernas y fondos de inversión trabajen a largo plazo en madera de alto valor y en bambú, que es un producto extraordinario.

B. En las restingas. Cada año, al reducirse los ríos de la selva, aparecen las playas o restingas, una tierra de nadie pero con humedad y fertilizantes traídos por los ríos desde los Andes. Son aproximadamente dos millones de hectáreas que el Estado debería otorgar por venta o alquiler en lotes de gran dimensión para el cultivo del arroz, que está salinizando las tierras de la costa.

C. En la sierra, para las tierras comunales sin uso y para recursos como el mármol, presentaremos un proyecto de ley que permita a las comunidades campesinas tomar la decisión para vender, parcelar o alquilar. Ello podrá hacerse con el voto de la mitad más uno de los presentes en la reunión convocada para ese fin.

D. Movilizando la inversión en los denuncios. Subsiste el problema de una enorme cantidad de terrenos eriazos, playas, caleras, mármoles, etc., solicitados al Estado hace muchos años con el procedimiento del denuncio y en los que nunca se ha puesto un centavo. Eso es injusto. Así como el provinciano invade en los cerros de la ciudad un terrenito de 100 metros para vivir, el otro que tiene más recursos y educación invade con un denuncio miles de hectáreas, pero no les da uso.

[V] Nuevos procedimientos para fomentar la inversión.


A. Nuestro objetivo es orientar la extracción minera hacia la metalurgia, para producir alambrón, tubos, partes y piezas. El país debe ser exportador de artículos procesados que crean más trabajo y valen más. Para ello presentaremos un proyecto para la reinversión en industria procesadora. Si hoy se cobra 30% de impuesto a la minería, sería absurdo decir "aventúrate en la inversión de la metalurgia y te cobraré desde el primer año el mismo 30%".

B. Con el mismo objetivo, debe procederse a una amplia exoneración impositiva para la maricultura y la acuicultura. Invertir en el mar para instalar jaulas y balsas o invertir en lagunas a 4.000 metros de altura para la crianza artificial de truchas y ranas resulta heroico.

C. En nuestra patria existen proyectos de miles de microrepresas para retener el agua. Algunos cientos puede construirlos el Estado, pero no podrá hacer los miles propuestos porque al mismo tiempo debe hacer carreteras, educar, dar salud y agua potable. Requerimos de una ley que permita la inversión privada en irrigaciones, cuyo costo sea pagado con una parte de las nuevas tierras irrigadas o con la venta del agua.

D. Se han construido muchas viviendas con crédito, pero la hipoteca de cada una es distinta a las demás, no está estandarizada con las otras en plazos e interés. Si lo estuviera se podría hacer paquetes de 10.000 o más hipotecas que se vendan a un banco más grande para que se encargue del cobro futuro y el dinero de esta venta se utilice construyendo más viviendas. Ello, además, reduce el interés y aumenta el plazo de pago hasta 30 años, como lo es en Estados Unidos.

E. Evitar trabas y cobros adicionales a los servicios. Por ejemplo, la inversión en teléfonos no puede ser detenida por la ciencia de un alcalde que cree que la transmisión celular produce cáncer o del que exige pagos adicionales por instalar postes o conexiones domiciliarias de gas que sirven a sus propios ciudadanos. Para ello, hemos presentado el proyecto de ley 1211-2006, que propicia la inversión en servicios públicos e infraestructura.

F. Cambiar la actitud ante la inversión. Si el Estado quiere promover la inversión privada no puede tener como objetivo que el privado gane lo menos posible, exigiendo condiciones con las que finalmente ningún postor se presenta a los concursos.

[VI] Dar al trabajo un nuevo valor de ahorro.

Hay millones de peruanos que no tienen jubilación ni seguro social ni vacaciones ni jornada de ocho horas. Resulta así que su trabajo no tiene valor futurible. Trabajan en pequeñas y microempresas y los dirigentes sindicales de la gran empresa y del Estado no los defienden sino que se defienden a sí mismos. Es absurdo.

Cambiar muchos otros temas. Por ejemplo, cuando la Sunat pone una multa cobra altos intereses mensuales, pero cuando la misma Sunat tiene que devolver al ciudadano lo que le cobró por error, le entrega el dinero sin intereses. Típica política del perro del hortelano que rectificaremos.

Concluyendo. En todos estos temas debemos trabajar los municipios, las regiones, el Gobierno y el Congreso, sin demoras. Y como la Constitución dice que los proyectos del Ejecutivo se tratan con urgencia, tal vez podríamos acordar un máximo de tres meses para su decisión en el pleno.


Estoy seguro de que los lectores agregarán otros temas que pondremos en acción para que el país abandone la política del perro del hortelano y crezca grande, más grande y con justicia social.

Hola a todos,


VALLEJO/ PONCE. Estuve en el personal de Julio Ponce, “Vallejo Vive”, en el modesto teatrín del INC La Libertad que –aunque no muy promocionado por los medios- ha sido un grato espectáculo sobre los versos del Cholo universal, ahora que se habla de desagravios y toda la huevada. Un escenario fúnebre, a media luz, una “torre parisina”, unas piedras, una máscara bizarra, un par de entradas de cinco lucas, y un inicio accidentado. Ponce es un declamador excepcional de los versos de Vallejo, me contaron. Ponce no es sólo un declamador (un oficio en retirada por lo demás), Ponce es un resucitador. Con él Vallejo vuelve a las andadas: se desnuda para que le pegues, con palo, y duro. Se retuerce de hambre, de infortunio, de soledad. Vallejo gime, piensa, llora, grita, se arrastra, y te mira por sobre el hombro desde su orgía de vocales. Ponce se inició en los 70 del siglo pasado, por eso hoy Vallejo luce una calvicie indisimulable, al fondo de una melena enmarañada. Me sorprendo de que sean niños los que llenan la sala. Vallejo no es un poeta infantil, eso creo, pero Ponce se gana la vida en un colegio privado y se lleva bien con la señora directora. Muchos lo recuerdan de aquellos tiempos del ESADT, del grupo MAG (Mario Alcántara Gutierrez), y de la Compañía de Teatro “Teseo y Minotauro” que dirigía entonces Carlos Cieza (hoy notable notario de Ciudad Travesti, y fogoso devoto de la virgen del puño). Ponce además cultiva la música, la pintura, y tiene algunas pieza teatrales de su autoría (Jobas y Gilbertos, Aguaita el pase, El show de los lustrabotas, entre otras). “Mi encuentro con Vallejo empezó en mi época de colegial leyendo “Los Heraldos Negros”, “Trilce”, cuenta en uno de sus folletos repartidos por una de sus hijas. “Desde mis inicios en la declamación, he sentido que es difícil interpretar una poesía de Vallejo; por mi mismo ¡nunca lo hubiera hecho!”. La puesta es más o menos conocida desde su estreno en el Teatro Municipal, hace muchos años, y el público la ha convertido en una de las funciones obligadas de su repertorio. Vallejo le alquila el cuerpo en el escenario, y le presta su voz –que no es seguro que haya sido así la voz del poeta, pero en fin-, una voz grave y espinada, que se eleva cuando debe y recuesta cuando sabe. Esa, esa voz, es el tributo íntimo de Ponce a su recorrido vallejiano, más que sus poses, más que el semblante afilado. Esa voz que nunca tendrá mi amigo L. Sasso, por ejemplo, que al recitar “Hay golpes en la vida...” hace que Vallejo se parezca a Koki Belaunde, yo no sé. Ponce termina su jornada arrancando aplausos del respetable, entre cuchicheos y moralejas de escuela. Ponce ha cumplido. Está vivo a pesar de los años y el maquillaje, y aprovecha para quejarse como Ponce y no como Vallejo: El encargado de la parte técnica del escenario, de las luces, del telón, ha dejado plantado a Vallejo y no se sabe de él, de ahí el pequeño accidente al inicio de la función. Vallejo mismo ha debido salir volando a reconectar cables, y a pedir prestada la grabadora a una profesora (bien rica) de ballet. Lo más probable, sostiene Ponce, es que este muchacho siga de francachela por el aniversario de la institución, así que se disculpa una y otra vez puesto que nunca le había pasado. Caray, que falta de respetamiento, señores, a un artista y a su público. Habrase visto. Aplausos (y no son efectos), y de nuevo la sonrisa tímida de Vallejo, los brazos en alto, la felicidad. Los espero en una próxima función, queridos amigos, ahora, si me permiten, voy a bajar mi telón…



LA TRAFA DE IVCHER. A ver si me cuentan qué dice La Chichi (tan linda) esta semana, sobre la investigación de Patricia Caycho publicada en Caretas, que acusa a su jefe de haber estafado al Perú (qué novedad, jojo…) con 20 millones de soles. “22 de diciembre del 2005, el Estado peruano le pagó a Baruch Ivcher Bronstein S/. 20 millones alegando que el gobierno fujimorista violó el presunto “derecho a la nacionalidad consagrado en los artículos 20.1 y 20.3 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”, tal y como había resuelto la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 6 de febrero del 2001. El problema, sin embargo, es que Ivcher engañó a las autoridades migratorias peruanas y a los jueces del tribunal supranacional. En realidad, nunca se nacionalizó peruano, como mandaban (y mandan) las leyes vigentes. Eso, por supuesto, acarrea grandes consecuencias. (…). CARETAS obtuvo un documento oficial de la Agencia de Seguridad Interna del Ministerio del Interior de la República de Polonia. El reporte, hasta hoy desconocido, confirma que, el 24 de junio del 2000, Ivcher ingresó a Varsovia “como ciudadano israelí, utilizando el pasaporte israelí N° 9013330”. Ya en febrero del 2006 se había alertado sobre esta novedad. Entonces, se publicó una foto en blanco y negro, en la que podía observarse a Ivcher, pasaporte en mano, en el aeropuerto de Varsovia. Según fuentes consultadas, dicho documento era azul israelí y no guinda peruano. (…) Ahora, el documento polaco no deja lugar a dudas: Ivcher Bronstein, dueño de Frecuencia Latina, nunca dejó se ser ciudadano de Israel. ¿Qué significa esto? Que faltó a la verdad cuando, el 6 de diciembre de 1984, declaró lo siguiente ante el notario Máximo Luis Vargas: “Renuncio a la nacionalidad israelí, pues mi deseo es adoptar la nacionalidad peruana y para lo cual desde ya, me someto a las leyes del Perú, renunciando en forma expresa al principio de doble nacionalidad en el caso de que en mi país de origen subsista la nacionalidad a la cual renuncio”. La legislación de 1984 exigía que todo extranjero que quisiera optar por la nacionalidad peruana debía renunciar a la propia. Pero Ivcher no lo hizo. En 1997, el régimen de Alberto Fujimori, basándose en la Ley de Radio y Televisión Nº 28278, según la cual el control de un medio televisivo nacional debe estar en manos de peruanos, les entregó a los hermanos Mendel y Samuel Winter, socios de Ivcher, el canal en disputa. De esa forma terminó una relación entre el broadcaster y el régimen al que había apoyado entusiastamente desde el autogolpe del 5 de abril de 1992. (…). Lo concreto es que los amigos de antes se pelearon y la consecuencia fue la revocatoria de la nacionalidad de Ivcher. Claro está que Montesinos y compañía ejecutaron la operación con el evidente propósito de castigar al empresario que había decidido cambiar la línea editorial de su canal para fustigar al gobierno. Pero lo hicieron con tanta torpeza que convirtieron el caso Ivcher en un asunto que alcanzó ribetes internacionales, y a él, en un héroe de la libertad de prensa. (…) Bien guardadito tenía Ivcher su pasaporte israelí. Engañó a todos, nacionales y extranjeros, entre ellos a la propia CIDH. Luego de varios años de litigio y tras la caída de Fujimori y Montesinos, en febrero del 2001 la CIDH reconoció que debía pagársele US$ 20,000 por daño moral y US$ 50,000 como reintegro de costas y gastos. Nada más. La CIDH recomendó que se le pagaran US$ 70,000 pero Ivcher pidió mucho más: US$ 46 millones. El entonces agente del Estado ante la CIDH, Francisco Eguiguren Praeli, consignó el cheque de inmediato, pero Ivcher arguyó que le correspondía US$ 46 millones. El Congreso emitió una ley con nombre propio y posibilitó la creación de un tribunal arbitral para ver el caso. Felipe Osterling, Jorge Avendaño y Jorge Santistevan, los árbitros, consideraron que el Estado debía pagarle a Ivcher US$ 6’300,000, al cambio S/. 20 millones con 300,000. El Ministerio de Economía fue notificado el 22 de diciembre y, ese mismo día, el cheque fue girado. Las consecuencias de esta estafa son varias y graves. En primer lugar, según opinión de diversos internacionalistas, obligatoriamente el Estado peruano debe iniciar un proceso para lograr la devolución de los S/. 20 millones que, como ya quedó demostrado, fueron pagados en base a una estafa. Ivcher, al no haber renunciado a la nacionalidad israelí, por ley, llegaría a perder la peruana. Está, además, la situación accionarial de Frecuencia Latina. La legislación peruana sigue sin permitir que extranjeros ostenten la propiedad de una televisora. (…) En 1997, ante la posibilidad de ser descubierto, Ivcher aseguró que la ley 9148 –que cancelaba la nacionalización si la persona hacía uso de su anterior nacionalidad– había sido derogada el 2 de enero de 1996. Abogados consultados por CARETAS en febrero del 2006 señalaron que esta caducidad era irrelevante. Además, es iluso pensar que el 24 de junio del 2000 fue la primera vez que Ivcher usó su pasaporte israelí. (…) Se trata de desenmascarar a quien por tanto tiempo creyó que podía salirse con la suya, engañar a un gobierno y cobrarle un millonario botín”. Uyuyuy….



LA MUJER DEL JUEZ. Había una vez un tribunal reputadísimo, con un presidente decoroso y capaz, amigo de los amigos. Una causa delicadísima le toco en suerte, que supo administrar y resolver con rectitud. Pero había también una secretaria de comunicaciones en aquel tribunal, periodista, la esposa del juez, que se ganó con los entretelones de esa causa delicadísima. La mujer acaba de publicar los hechos en un libro, expurgando datos y conversaciones de jueces, fiscales y abogados, mantenidas de tú a tú con su marido, su jefe, en total privacidad. Ahora todos miran con recelo al juez del tribunal, y todos lo señalan como el marido de la periodista. El juez se llama Javier Gómez Bermúdez, y el libro, “La Soledad del Juzgador”, acaba de publicarse en Madrid. Aquí la nota de El País. (Moraleja anticipada: nunca te cases con una periodista). “De todos los periodistas que hay en España, ninguno tenía más motivos para no escribir un libro titulado La soledad del juzgador que Elisa Beni, responsable de comunicación del Tribunal Superior de Madrid y esposa del presidente del tribunal juzgador de los atentados del 11-M, Javier Gómez Bermúdez. Cualquiera de ambas condiciones hubiera hecho desaconsejable la publicación, pero la suma de ambas la convierte en una iniciativa a la vez inoportuna y oportunista. Inoportuna porque, a menos de un mes de la sentencia, la publicación no puede dejar de afectar a la imagen del juez Gómez Bermúdez, que ha sabido dirigir un juicio complejísimo con una pericia que le han reconocido expertos y profanos. No hay ética sin estética: la falta de elegancia de utilizar la proximidad personal para revelar conversaciones privadas (y hasta supuestas cavilaciones) del juez, lesiona el prestigio de éste, su autoridad moral. Algo que seguramente intentarán explotar a su favor quienes trataron de desprestigiar una vista oral y una sentencia que, por otra parte, no es firme. Un síntoma del alcance del escándalo es la carta que uno de los otros dos miembros del tribunal, Alfonso Guevara, ha enviado al presidente de la Audiencia Nacional para hacerle partícipe de su malestar por lo que considera "deslealtad personal y profesional" de Gómez Bermúdez; otro, que Pilar Manjón haya anunciado, en nombre de la Asociación 11-M de Afectados de Terrorismo que preside, la posible presentación de una queja ante el Consejo del Poder Judicial por una revelación del libro que podría afectar a su seguridad personal y por otra que interpreta como falta de consideración hacia algunos niños hijos de víctimas de los atentados. Pero casi peor que la publicación son las razones con que la autora ha pretendido justificarla: decir que, "como periodista, no podía moralmente dejar de contar esta gran historia que ha venido a buscarme", y alegar que "si hubiera sido un hombre quien escribiera sobre su mujer nadie lo hubiera descalificado" revela una dudosa idea sobre lo que son el periodismo, la moralidad, el sentido de la oportunidad y las reivindicaciones de la mujer frente al machismo”.



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Ayer no se logró elegir al nuevo decano del Colegio de Abogados de Lima, pues los candidatos no lograron alcanzar la mayoría suficiente y habrá segunda vuelta, dentro de 15 días. Los candidatos que despuntaron son Walter Gutiérrez –el de Gaceta Jurídica, que monitoreo personalmente la compra de Normas Legales, la editora trujillana fundada por el Dr. Montenegro Baca, tío de mi mejor amigo del cole que se libró de ser abogado- y el buen José Antonio Ñique de la Puente, mochero de los buenos y cobardemente atacado por la derecha mediática, a quien desde aquí le mando un cordial abrazo pues más de una vez nos ha visitado en el programa. Uno de ellos dirigirá el CAL, en reemplazo de Luz Áurea Sáenz, la gran perdedora de la jornada electoral.


Pucha, en Correo-Trujillo un poco más y ponen a su Chato Acuña como organizador del CADE. Es increíble cómo le adornan las palabras al alcaldito trujillano, pues –que yo sepa- el Chato no habla tan tan bonito. ¿O sí, Renatito? Aquí la notitita. “El alcalde de Trujillo, César Acuña Peralta, manifestó que es un buen indicador el hecho de que el Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE) haya decidido traer la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) a Trujillo. “Esperamos que este evento consolide sus objetivos sociales con relación a la lucha contra la pobreza, la cohesión social y la integración como país y región latinoamericana”, dijo. La autoridad edil declaró que el pueblo espera que los líderes nacionales e internacionales promuevan soluciones a los problemas sociales y empresariales que aquejan al país, y consigan los elementos necesarios para los planteamientos legislativos que se requieren. Chessss… Explicó que este evento reúne a destacados hombres de negocios y actores sociales de la economía de nuestro país, quienes tienen objetivos comunes, los cuales son una necesidad de todo el país. Asuuu… Asimismo, recordó que este certamen se desarrollará desde el 29 de noviembre al 01 de diciembre del presente año. Por otro lado, Césitar Acuña Peralta comentó que recientemente participó en el Foro de Bierritz en Chile, en donde se desarrollaron temas relacionados a la cohesión social, que es la preocupación mundial para lograr una sociedad más justa y comprometida con el desarrollo y bienestar para todos”.


Tarde o temprano, los liberales pierden el buen gusto, me dijeron en un evento, así sean señoritos educados en Harvard o Yale. En Bolivia, el ex presidente por accidente Jorge Quiroga, líder de la derecha, comentó en una entrevista la constitución del indio Morales, aprobado en la Constituyente. "Es un pedazo de papel que vale tanto como papel higiénico usado; no sirve absolutamente de nada", dijo Quiroga a periodistas en La Paz.

Encuentro a mi buen amigo Luchito Vega (UPAO) acompañado de una rubia (al parecer, toda natural) que no quiere presentar, como si uno fuera por la vida persiguiendo rubias, mismo Luchito Paz (“El rey de las tarjetas vip”). Me alcanza el primer número de la revista jurídica Allegattio, editada por el IDEPRON (Instituto de Estudios de Derecho Procesal del Norte), dirigido por el refinado vocal liberteño Víctor Malca Guaylupo. Felicitaciones por la publicación, y espero comentarla pronto.


Vuelven –a pedido del público- las “chiquitas” del Dominical de La Industria (por cierto, qué insondable vacío deja la ausencia de las entregas de Luis Eduardo algunas veces, aunque hoy me conformo con “Mr. Nocker: Un director feliz”): “Ridículo. Por decir lo menos la actitud adoptada por los comerciantes del jirón Pizarro al poner banderas negras en señal de protesta por la peatonalización. Así ellos mismo van a terminar de correr a los clientes. Deberían modernizarse y adoptar lo que hacen los empresarios modernos, que se acomodan y cambian al ritmo de los tiempos como Merpisa que ha iluminado todo el local para atraer más clientes y vaya que lo están logrando”. Otra, otra… “Lo celebró. El primer aniversario de la derrota del Apra en Trujillo fue celebrado a lo grande por los apepistas, con un mitín en la Plaza de Armas a la que asistió bastante gente. Mucho más de lo que se pensaba. Por supuesto que muchos llegaron en ómnibus contratados, pero esa es una práctica que hacen todos los partidos. Lo malo fue que el discurso central fue realmente muy pobre. Nada nuevo y lo peor sigue confrontando”. Servidos.



Hasta el próximo domingo,


Johnson Centeno

sábado, 24 de noviembre de 2007


El 22 de diciembre del 2005, el Estado peruano le pagó a Baruch Ivcher Bronstein S/. 20 millones alegando que el gobierno fujimorista violó el presunto “derecho a la nacionalidad consagrado en los artículos 20.1 y 20.3 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”, tal y como había resuelto la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 6 de febrero del 2001.


El problema, sin embargo, es que Ivcher engañó a las autoridades migratorias peruanas y a los jueces del tribunal supranacional. En realidad, nunca se nacionalizó peruano, como mandaban (y mandan) las leyes vigentes. Eso, por supuesto, acarrea grandes consecuencias.


VER INFORME COMPLETO EN CARETAS

BICENTENARIO DEL CODIGO DE COMERCIO DE NAPOLEON DE 1807


Por: Víctor Hugo Chanduví Cornejo

Este artículo se relaciona con el bicentenario del Código de Comercio Francés de Napoleón de 1807, desde la perspectiva histórica y jurídica, a fin de resaltar su importancia en el ordenamiento mercantil peruano.


El código de Napoleón, no sólo supone recordar un acontecimiento histórico, sino también amerita un estudio del Código de Comercio, a la luz de la modernidad; y de la mejora de sus reglas, con una proyección hacia el futuro, pensando en el siglo XXI, como está sucediendo en Francia como parte de la celebración del bicentenario de este importante código de Comercio.

Los Códigos de Comercio Español de 1829 y el francés de 1807
Cuando las Cortes de Cádiz, en 1810, acordaron el nombramiento de una Comisión para que redactara el primer Código de Comercio General de España, las Ordenanzas de Bilbao ya tenían un reconocimiento de facto como tal, la aceptación de ese hecho fue el acierto de Pedro Sainz Andino, que en 1829, elevó una exposición al Rey señalándose la urgencia de promulgar un Código de Comercio y ofreciendo un proyecto basado en una mixtura entre las Ordenanzas de Bilbao y el Código francés.


Oído el parecer de expertos en maestría, el proyecto de Sainz de Andino fue aceptado, promulgándose como ley del Reino el 30 de mayo de 1829, para que entrara en vigor el 1 de Enero de 1830. De ése Código dijo el gran jurista francés Pardessus, que “es mucho más perfecto que todos los que habían salido a la luz desde entonces”. Su base técnica, las Ordenanzas de Bilbao de 1737, facilitó la consecución de tal altura jurídica mercantilista.


Las Ordenanzas de Bilbao de 1737 rigieron en el Perú hasta el 15 de Junio de 1853 en que se promulgó el Primer Código de Comercio Peruano, en tanto se opusieron a él.

Importancia del Código de Comercio Francés de 1807
Napoleón Bonaparte, justo es proclamar que se preocupó, en el orden cultural y especialmente en el orden jurídico, por realizar los ideales de la revolución; así es como en su Gobierno aparece el primer Código Civil y también dio a luz el Código de Comercio de 1807, que tiene la importancia de ser el primero cuerpo legislativo comercial redactado únicamente por jurisconsultos.


Como sabemos, las “Ordenanzas de Comercio” de 1673 fueron redactadas por una comisión compuesta de magistrados y de comerciantes y las “Ordenanzas de Marina” de 1681 habían sido confeccionadas por hombres prácticos, poco versados en el conocimiento de principios jurídicos pero sí profundos conocedores de los usos y costumbres generalmente admitidos en el comercio marítimo. El Código de Napoleón tiene también la importancia de ser el primero que agrupó las reglas propias del Comercio Marítimo y del Comercio Terrestre en un solo cuerpo legal; sistema que han seguido la mayoría de los Códigos de Comercio contemporáneos.


Después de la promulgación del Código de 1807, la mayor parte de los países, a excepción de Inglaterra, Estados Unidos y Suecia, siguieron la corriente del Código Francés, por lo que adolecen del defecto capital de su legislación comercial, en muchos casos, no concuerda con su situación real.


Con la Revolución Industrial el Código de Napoleón necesitó grandes reformas para dar cabida a nuevas instituciones (Bancos, Almacenes Generales de Depósito, Cámaras de compensación, Bolsas de valores, efectos al portador, cheques, etc.) y a las modificaciones que el desarrollo del comercio había introducido en los contratos antes conocidos (Compañías anónimas, prenda mercantil, cuenta corriente, etc.)
Cuando se promulgó el Código de Comercio Francés de 1807, hacía siglo y medio que regían las Ordenanzas de Comercio y de Marina; Francia había aumentado su territorio; su comercio y su industria habían adquirido mayor vuelo; y por tanto, existían nuevas costumbres y usos comerciales, pero los relativos especialmente al comercio terrestre no habían sido fijados. Con tal efecto desde 1787 se pensó en Francia en reformar las Ordenanzas de Colbert.


Con este fin se nombró una comisión; pero como sobrevino la Revolución dicha comisión no pudo llenar su cometido. En 1791 la Asamblea Constituyente acordó la dación de un Código Civil y de un Código de Comercio. Se hicieron los estudios y trabajos con respecto al Código Civil; pero no se abordó el estudio relativo al Código de Comercio.


El Decreto de 3 de Abril de 1801, expedido por el Gobierno Consular Francés, nombró una comisión presidida por el Ministerio del Interior para que redactara el Proyecto de Código de Comercio; el cual debía ser revisado por el Consejo del Estado. La Comisión cumplió, a fines de ese año, con formular un proyecto de Código que fue enviado a las Cámaras de Comercio y a los Tribunales de Casación y Apelación para que hicieran las observaciones pertinentes; a mérito de cuyo estudio por 3 miembros designados del seno de la Comisión, se hicieron algunas modificaciones en el articulado Proyecto. Una vez echo esto, los comisionados enviaron su trabajo al Consejo de Estado para su revisión; pero allí permaneció sin trámite y casi olvidado hasta 1806 en que Napoleón hizo que se estudiara, empleándose para dicho estudio 61 sesiones, 4 de las cuales presidió él mismo. Este trabajo se sometió finalmente a la discusión de las Cámaras Legislativas, que lo sancionaron por partes, y la ley de 15 de Septiembre de 1807 ordenó que empezaran a regir desde el 1 de Enero del año siguiente. Lo que indujo a Napoleón a acelerar la promulgación del Código de Comercio fue la serie de quiebras fraudulentas que se produjeron en Francia en 1806, las que arruinaron a muchos ciudadanos, mientras que los quebrados seguían después de la quiebra derrochando un lujo irritante. El code organizó la institución de la quiebra.


También es importante resaltar que a partir del código de comercio de Napoleón se inicio un cambio para tratar de fundar el Derecho mercantil en los actos de comercio, bajo un criterio objetivo.


El prototipo del sistema objetivo constituido por este Código, toma como punto de partida el acto especulativo de carácter objetivo, poniendo en relieve, en particular, la compraventa con fines de especulación y la letra de cambio, este modelo lo siguieron numerosos Códigos europeos y algunos Códigos latinoamericanos, incluyendo el nuestro.


Desde el punto de vista objetivo los actos de comercio se califican como tales atendiendo a las características inherentes de los mismos, sin importar la calidad de los sujetos que los realizan. Otra definición indica que los actos de comercio son los actos calificados de mercantiles en virtud de sus caracteres intrínsecos, cualquiera que sea el sujeto que los realice. Tienen fin de lucro".


A partir de este Código de Comercio Francés, el derecho mercantil pasa de ser un derecho subjetivo para convertirse en un derecho objetivo hasta nuestros días.

viernes, 23 de noviembre de 2007

LA NOCHE DE LOS PÁJAROS

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina ya lo habían anunciado: el concierto dentro de su gira latinoamericana "Dos pájaros de un tiro" con el que deleitaron anoche al público peruano se trató, más que de un recital a dos voces, de una "celebración de la amistad" entre el catalán y el andaluz.

En el espectáculo presentado en un espléndido escenario levantado en el Jockey Club del Perú, los cantautores interpretaron a dúo e intercambiaron sus canciones más conocidas, por ejemplo, "Penélope", "Esos locos bajitos" y "Lucía", de Serrat, y "Al pie de la chimenea","Y sin embargo"y "Calle melancolía", de Sabina. Los músicos estuvieron acompañados por cuatro guitarras, tres instrumentos de viento, teclados, batería y coristas.


En todo momento se notó que ambos músico se divertían en el escenario. Como ejemplo de ello queda la imagen de Serrat y Sabina vestidos de filibusteros amparados por una pantalla gigante de fondo que mostraba fotos, letras y animaciones.


Ambos cantautores españoles llegaron a Lima el domingo por la noche después de cumplir una larga jornada de conciertos en México, Venezuela, Colombia y Ecuador, sus más recientes destinos. Después del concierto limeño, 'los pájaros' retomarán vuelo a Chile, Uruguay y Argentina. (fuente: elcomercioperu.com)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Columna “Derecho & Empresa”

LO DEVENGADO vs. LO DISCUTIDO

Por: Daniel Montes Delgado(*)



Una de las causas de controversias de las empresas con SUNAT suele ser el tema del momento en que debe considerarse generado un ingreso (o un egreso también) y por tanto cuándo debió pagarse el Impuesto a la Renta (IR) y el Impuesto General a las Ventas (IGV).

La regla general es que los ingresos se rigen por el criterio de lo “devengado”, es decir, deben reconocerse para efectos tributarios en el momento en que la empresa tiene derecho a recibir ese ingreso de sus clientes u otras personas. Pero definir ese momento no es tan sencillo.

Puede ser fácil cuando se trata por ejemplo de una venta de bienes, ya que conforme a las normas del IGV sobretodo, el momento determinante es el de la entrega de los bienes. A partir de ese momento es razonable suponer que la empresa tiene derecho a cobrar al cliente el precio. No importa si se demora en cobrarlo, pero ya debe declarar ese ingreso y pagar el IGV y el IR. Tratándose de servicios, el momento determinante sería el de la finalización del servicio.

Pero en otros casos no es tan sencillo. Por ejemplo: ¿Cuándo debe considerarse devengado el ingreso en el caso de que exista una controversia acerca de la calidad de los bienes entregados y por ende del precio final a pagar? Supongamos que la empresa entrega bienes de calidad A y espera un precio correspondiente, pero el cliente discute que una parte de los bienes es de calidad B y solo quiere pagar por ello una suma menor. ¿Reconocemos como ingreso el mayor precio por todos los bienes, aunque el cliente se niegue a reconocerlo, o solo lo hacemos por la parte no discutida y esperamos a que termine la controversia para reconocer lo demás? Como vemos, la entrega de los bienes ya no ayuda a definir el asunto.

¿Qué pasa con las empresas de construcción que han tenido que realizar obras adicionales a favor de sus clientes, no pactadas expresamente en el contrato, pero necesarias e impostergables, si es que el cliente luego discute el valor o la justificación misma de esas obras adicionales? En este caso, el momento de finalización del servicio ya pasó, pero eso no ayuda a solucionar el problema.

Como es comprensible, SUNAT tiende a considerar el devengo del ingreso lo más pronto posible, pues le permite cobrar más impuestos, e incluso multas e intereses. Por su parte, el Tribunal Fiscal, ha manejado diversos criterios para solucionar este tipo de casos, sin que exista una regla general, salvo una: el ingreso debe entenderse devengado cuando exista una seguridad razonable de que la empresa tiene derecho a cobrarlo.

En el caso de controversias acerca del monto de los ingresos, si es que esto se convierte en procesos judiciales, arbitrales o conciliatorios con el cliente, lo razonable sería entonces que se reconozca el ingreso solo cuando esos procesos terminan definitivamente y no antes; aunque SUNAT no siempre respeta esta regla.

Por supuesto que hay otras consideraciones alrededor, por ejemplo, las normas del reglamento de comprobantes de pago: si ya emitimos la factura, y la discusión viene después, ya no se puede postergar el reconocimiento del ingreso, sino que las soluciones serán otras (una provisión, por ejemplo, cuando se pueda). Pero en general el consejo sería: preste atención al criterio de lo “razonable” siempre que se enfrenten lo devengado y lo discutido, para evitar pagar impuestos demás, pero también para evitarse contingencias innecesarias.

(*) Socio de Rivera, Montes & Sánchez Abogados SAC.

lunes, 19 de noviembre de 2007

DESAGRAVIO A VALLEJO: DE JUEZ A INJUSTO REO.

Pucha, qué vaina. Ponerme a escribir sobre Vallejo justo ahora que me masturbo con una novelita policíaca que ha caído en mis manos. Conste que lo hago únicamente por la gente que lee el blog desde fuera (assu..), pues el evento: “Desagravio a César Vallejo: de Juez a injusto Reo”, apenas ha trascendido el circuito de ciudad travesti, y Vallejo, carajo, es Vallejo, pe.



Nadie como él, sin duda. Nadie que se haya revolcado mejor en su orgía de sufrimiento hasta los huesos, nadie que haya escrito en hormas preñadas de estaciones pendientes, nadie que grite con más autoridad los ayes de una prisión en una cárcel del Perú, de una ciudad infortunadamente cáustica y olvidadiza. Ha tenido que pasar un culo de años para organizarse un “desagravio” al Cholo de los pesares, de un jucio pendejo que le metieron los Santa María, “mayordomos” de las fiestas patronales de Santiago de Chuco: la sierra del poeta o el poeta de la sierra. ¡Sierra de mi Perú, Perú del Mundo, y Perú al pie del orbe; yo me adhiero! Tranquilo jugador.

Corría el año 1920 y Vallejo había iniciado con fuerza su actividad literaria, haciéndose poco a poco de un nombrecito a nivel nacional. Regresaba de su primer viaje a Lima, donde acababa de publicar los Heraldos Negros, su primer libro de poemas, con relativo auspicio de la gentita local, especialmente del Conde de Lemos, con quien llega entenderse de putamadre. “La génesis de un gran poeta: César Vallejo, el poeta de la ternura”, escribiría Valdelomar en una de las ediciones de la revista Sudamericana, saludando a un “hermano en el dolor y en la belleza, hermano en Dios”. Vallejo comienza a codearse con los ya no ya de la intelectualidad limeña: González Prada, ese anarquista extraordinario, Eguren, Mariátegui, entre otros. “Y yo.. espantado; y como ave que baja a un suelo desconocido y salta y revuela y se posa de nuevo, y ensaya en el punto propicio en que ha de plegar las alas y detener el vuelo, voy pasando los días con uno con otro, y ¡a ninguno me doy todavía! Con el Conde (Valdelomar) creo entenderme más y con él estoy a menudo y me siento mejor” escribe sobre su experiencia en un e-mail, digo, en una carta, a uno de sus entrañables del “Grupo Norte” (O “Bohemia”, como lo bautizarían los críticos limeños).

Vallejo ilustrado ensaya los primeros ecos de un modernismo vital y sombrío. Mueren su madre y su hermano, ay. Más luego el Conde, más luego Valdelomar. La muerte visita las grafías de Vallejo, y le arrincona su guadaña para recogerla en europa, un día del cual tenía ya el recuerdo. Putalacagada. Vallejo tuvo también que decirle adiós a una de sus amadas, Otilia. Ves lo que es/ pues yo ya no/ la cruz da/ luz sin fin. El Trujillo de aquellos días conservaba, en la visión de Espejo Azturriaga –otro de sus grande amigos- : “el aspecto quieto, lento y conventual de sus días coloniales… sociedad cerrada, orgullosa, egoísta, con un sentido bastante medieval de su clase, de sus abolengos, que vivía dentro de un pasado aún no renovado”.

Vallejo ha hecho historia en esta la ciudad, le ha dado vida, ha sembrado amistad, aunque ahora sabe que no ha de volver sobre sus pasos, que la vida en provincia le ha dado suficiente. Estáis muertos. Que extraña manera de estarse muertos, Quienquiera diría que no estáis. Pero en verdad, estáis muertos. Su pueblo andaba de fiesta y va hacía él. Su pueblo entre Leguiistas y Pardistas. Fue el domingo primero de agosto que se levantaron los gandarmes del subprefecto, Ladislao Meza, reclamando sus pagos. Se dice que estaban borrachos. Hubieron disparos, soltaron a los presos, y se armó un desmadre de gran flauta. El subprefecto se hizo presente en el cuartel, y ofreció el pago a los rebeldes, que nunca aceptaron. El grupo de gente que había acompañado a la autoridad se indigna y enfurece. Los gendarmes usan sus armas y cae abatido el ciudadano Antonio Ciudad. La ira del pueblo se cobra con la vida de tres de los gendarmes, huyendo el Alférez Carlos Dubois, al parecer a casa de don Carlos Santa María (familia de nuestro actual embajador en Venezuela), a donde se dirige una muchedumbre crispada, dispuesta a vengar la muerte de Ciudad. Entre ellos se encontraban los hermanos Manuel y César Vallejo.

Registran la casa y no encuentran al sublevado. Entretanto, un grupo de ellos ya habían saqueado la Oficina del Telégrafo. Otros rondaban por las calles, junto al alcalde Vicente Jiménez. Vallejo acompaña al subprefecto a redactar los acontecimientos, y entre la redacción de los partes, unos vándalos saquean e incendian la tienda comercial de los Santa María, quienes estiman sus pérdidas en 20 mil libras de oro, y denuncian a todo el grupo amigo del alcalde Jiménez, entre ellos a tres de los hermanos Vallejo: Víctor, Manuel y nuestro Cholo inoxidable (“por incendio, asalto, homicidio frustrado, robo y asonada…”). Según Espejo y André Coyné (el confidente homosexual de Haya de la Torre en Paris) el asalto e incendio de la tienda comercial obedece en realidad a oscuras rivalidades entre dos familias pudientes de Santiago de Chuco, aprovechados por la euforia del pueblo. Yo siempre he creído –y algunos estudiosos resaltan interesadamente el parecer- que Vallejo había sido el único acusado de los hechos, pero vemos que nones: el poeta fue solo uno de los denunciados, y así debe obrar en el expediente.

Se expide mandato de detención el 31 de agosto por el juez ad hoc Elías Iturri Luna Victoria. Vallejo se esconde en uno y otro lado, hasta que es apresado en la casa del Dr. Andrés Ciudad, uno de los abogados de los inculpados, e inmediatamente es recluido en la cárcel, donde pasará 112 días. Oh, las cuatro paredes de la celda/ Ah, las cuatro paredes albicantes, que sin remedio dan el mismo número. Personaje importante en el juicio sería el abogado Carlos Godoy, quien con entrega total, supo cumplir con la defensa del vate, tanto en el proceso de Trujillo, como también con las requisitorias ante las embajadas en Francia y España, que seguían reclamando la recaptura de Vallejo. En la celda, en los sólidos/ también se acurrucan los rincones… Las celdas duelen en lo más íntimo al poeta, lee de cuando en cuando; muy de breve en breve cavila, y se muerde los codos de rabia, no precisamente por aquello del honor, sino por la privación de su libertad animal. Es fea esta cosa, Oscar (Imaña).

Tanto temía a la prisión el poeta, que mucho antes de su detención, el 12 de agosto, dirige una misiva al diario La Industria, aunque no le dan mucha bola. La carta se publica en “La Reforma”, de su chochera Antenor Orrego. “Me he quedado sorprendido y admirado de la calumnia tan brutal con la que pretende moderme dicho Santa María. Protesto enérgicamente de ella, en tanto hago valer mis derechos en frente de semejante infamia ante la justicia. No faltaba más. Que guarde ese Santa María el fallo penal por tamaña calumnia que hoy denuncio”, se queja. Su salida se debió más a una presión ciudadana que una exculpación de los hechos. Intelectuales, periodistas, universitarios, gente de a pie, incluso el Ministro de Justicia reclaman su liberación. Y sólo me voy quedando/ con la diestra, que hace por ambas manos/ en alto, en busca del terciario brazo/ que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuando/ esta mayoría inválida del hombre. Vallejo, señores, Vallejo para todoelmundo.

Luego de su liberación, el santiaguino retoma su carrera de esteta con una profunda herida en el alma, abierta en los días de la prisión. Publica su segundo poemario, Trilce (sin mayor resonancia, al punto que el viejo LAS lo describe como “incomprensible” y “estrambótica”, expresando que no comprendía cómo un libro tan extraño había llegado a ser escrito), Escalas Melografiadas, Coro de vientos, Fabla Salvaje, entre otros. El reposo caliente aun de ser/ piensa el presente/ guárdame para/ mañana mañana mañana mañana. Vallejo, con su dolor a cuestas y sin poder liberarse de sus antecedentes judiciales, se embarca a Francia, junto a Julio Gálvez, sobrino de Antenor Orrego, no sin antes escribirle a su boga: “Me permito rogarle, si ello no lo distrajera mayormente, tenga la bondad de dar un vistazo por el expediente sobre el juicio de agosto, el que, según me dicen, a vuelto al tapete negro del Tribunal de Trujillo (…) Yo se lo agradeceré con todo el alma”.

He ahí pues el motivo del modesto desagravio, casi nueve décadas después, organizado por la presidencia del Poder Judicial, al mando del Dr. Artemio Francisco Távara, la UNT y el Archivo Regional de La Libertad, que incluye una muestra documental de los certificados de estudios del poeta, fotos, cartas, y el acta que lo nombró Juez de Paz de Primera Nominación de Trujillo.

Vale la intención, pero sin ánimo de aguarle la fiesta a sus organizadores (yo no soy de esos), creo que Vallejo se hubiera caído de espaldas al ver ese cartel tan horrible que han puesto a la entrada del auditorio que lleva su nombre, me parece. ¡Hay que ver! ¡qué cosa, cosa/ ¡qué jamás de jamases su jamás!

No tengo todavía el dato exacto sobre la oportunidad del cumplido, pero creo que no obedece a su fecha de nacimiento (6 de junio de 1893 como proponen Porras Barrenechea y su fiel compañera Georgette; 19 de marzo de 1892, según Francisco Izquierdo; 14 de marzo de 1892, según Juan Larrea; o el 16 de marzo como celebraba con sus patas de Trujillo), el día de los hechos en Santiago (1 de agosto de 1920); la orden de su detención (31 de agosto); su entrada a prisión (6 de noviembre); su salida (26 de febrero de 1921), o su muerte (15 de abril de 1938). Hermano, escucha, escucha…/ Bueno, y que no me vaya sin llevar diciembres/ sin dejar eneros. Tampoco estoy seguro si se ha convocado a la familia del poeta, tratándose, además, de un desagravio a su apellido.

En general, escasa concurrencia en sus fechas centrales. Yo estuve en la segunda, y me pareció que velaban a un muerto, sin parientes, sin magistrados, sin público. Menos mal que por allí se aparecieron Wellington Castillo, Paredes Carbonell, y claro, el sonidista y el maestrito de ceremonias. César Vallejo, parece mentira que así tarden sus parientes/ sabiendo que ando cautivo/ sabiendo que yaces libre/ ¡Vistosa y perra suerte!/ ¡César Vallejo, te odio con ternura/.

Távara ha dicho “que el poeta fue una de las víctimas de las deficiencias del Poder Judicial de esos días, porque le dieron 112 días de cárcel; por eso ahora se ha hecho el evento para limpiar el historial judicial de nuestro gran ilustre literato”. Y vaya que se ha limpiado el historial. Un poco más de consideración/ y el mantillo líquido, seís de la tarde/ de los más soberbios bemoles.

No creo tampoco que sea muy elegante que el “desagraviador” –vamos, alguien tiene que decirlo-, a quien guardo especial estima, haya sido incorporado por el solo hecho al Instituo de Estudios Vallejianos, que –es una pena- de un tiempo a esta parte se ha convertido en un fantasma con notario. Confianza en muchos, pero ya no en uno/ en el cauce, jamás en la corriente / en los calzones no en las piernas/ y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

Así se vive el desagravio a César Abraham Vallejo Mendoza, quien sufrió el momento más grave de su vida en una cárcel del Perú, a quien pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro. Bien hecho.


Johnson Centeno

domingo, 18 de noviembre de 2007

jueves, 15 de noviembre de 2007

EL AHORRO DEL INGE


Por: Jorge Luis Ortiz Delgado

El consuelo de poder ahorrar lo suficiente sin saber adónde ir sin que me encuentren disponible y resignado a colaborar amistosamente con algunas personas se ha ido desvaneciendo desde el primer día que vine a trabajar a esta comunidad de 4.100 metros de altura, un reto impío que convierte mi cuerpo en un simple y agotado espectro subiendo las gradas para llegar a la oficina del segundo piso del vistoso edificio municipal que distorsiona el paisaje tradicional de todo el pueblo.


Mi cargo es de supervisor y estoy aquí para que no tengan problemas en sus estudios, les digo a todos los jóvenes ingresantes a un programa de capacitación del lugar que estudian para ser mecánicos, electricistas, constructores, y otros más que confundidos entre cascos y coloridos chalecos me miran con primeriza incredulidad. Les digo que no tengan reparos en contarme sus preocupaciones académicas, que me miren como uno de ellos, que aunque haya nacido en una ciudad más costeña que serrana, por mis venas recorre sangre de altura (mi padre nació en Puno y quizá sea éste el único dato verosímil que tenga de él), de montañas fértiles y cielos amueblados con nubes de tormenta.

Al terminar una de esas presentaciones se me acercan dos jóvenes, uno de ellos es espigado, fornido y con manchas de grasa a los largo de sus brazos por el despliegue de su habilidad corpórea en su taller de mecánica, pero tímido para hablar. El otro, pequeño, de bigotes prematuros, más sonriente y con un par de alicates sostenidos en unas manos pequeñas nacidas, más bien, para reparar autos de juguete es quien se anima a hablar. Ingeniero, queremos a nombre de nuestra clase designarlo padrino de nuestro equipo de fútbol. Por eso, y conociendo su espíritu deportivo, es que queremos que nos apoye con doce camisetas azules.
Su discurso breve y cariñoso me conmueve porque imagino la cantidad de oficios, cartas, informes y demás documentos cuadriculados y paralizantes que verán pasar esas miradas puras amenazadas por tanta burocracia –indiferente a la geografía– y que se impregnan con facilidad en sus cándidas palabras. También me hacen sonreír porque mi espíritu deportivo cumple condena desde hace mucho tiempo en el purgatorio de las almas holgazanas e inútiles, indispuestas a subir gradas y caminar rápido como lo hacía en la ciudad, sin que algunos mareos de chico embarazado se presenten inopinadamente.

Su amable pedido va acompañado de una carta que lleva mi nombre precedido del título de ingeniero. Es peculiar la forma cómo uno va transformándose en tantas personas a medida que cambia de trabajo. En mi primer trabajo de guía de museo era llamado por mis compañeros como “mister mouse” (mis dos dientes de adelante ayudaban mucho para ese bautizo), en un cargo de burócrata en registros públicos ascendí al manido “doctor”, en una oficina de créditos bancarios era “señor analista”, como vendedor de seguros pasé a ser “jotaele” (letras de mi primer nombre) y como profesor de un Instituto me convertí por los colegas como Ximeno (masculino del nombre de la profesora que me había cautivado). Ahora soy el inge. Inge, me dice el pequeño, vamos a hacer un campeonato y queremos que sea nuestro padrino. Lo que no sabían mis potenciales ahijados es que el inge no tenía más de dos días residiendo en su nuevo hogar y que el casco con que suele hacer sus visitas de supervisión le ha sido dado gratuitamente por la empresa que lo contrató. No importa inge, despierta el más alto de su retraimiento, lo esperamos hasta fin de mes. Y así, sin salida, el inge se va a su oficina convertido en padrino de equipo de fútbol y auspiciador de alguna marca de camisetas.

Cruzando la plazoleta principal, a mis espaldas, una voz delgada, sutil, me llama. Ingeniero, me dice una joven de trenzas gruesas y falda colorida, completando el fracturado inge de la mañana. Ingeniero, me llamo Bety, soy del Instituto Ricardo Palma y el lunes como es el día de nuestro colegio vamos a organizar una rifa. Mi curiosidad tiene un rostro de rendición. Ya sé lo que viene. Y quiero que usted me colabore con algunos boletos. Pequeña, le digo, ahora no puedo, estoy un poco apurado. Tengo que llegar a una reunión, me están esperando. Digo esto y espero salir de un nuevo apadrinamiento. No importa ingeniero, reacciona Bety, yo le dejo sus boletos en su oficina y me paga el lunes.

Adormecido en el escritorio, intentando olvidarme de las técnicas narrativas para escribir de un solo trazo oficios circulares recibo una llamada del departamento de logística. Ingeniero le habla Chacón, buenas tardes, como usted sabe estamos a una semana de iniciar el programa de actividades del aniversario de la comunidad y vamos a organizar además de un corso alegórico, un encuentro de confraternidad. Aunque no sé a qué se refería con eso de encuentro de confraternidad, pude deducir sin mucho esfuerzo que todos los encuentros de ese tipo incluían cajas de cerveza, parrilladas y profusa música del momento. Por eso a todos estamos solicitando una cuota simbólica como aporte de la institución, me dice Chacón. Tampoco no fue difícil comprender eso de cuota simbólica, porque para estas situaciones lo simbólico siempre es descontado de las remuneraciones del mes.

Cuando salgo del trabajo, cuando me desprendo de aquel escritorio empapelado de solicitudes, quejas e informes, busco presuroso la cabina de Internet a donde suelo ir, no sin antes notar el camino despejado de ahijados, comités de festejos o vendedores de rifas y loterías. Como ya he acumulado cuatro horas de navegación en la red, tengo derecho a una hora gratis en esa cabina, según su oferta anunciada con enormes letras rojas en la puerta del negocio. Me sorprendo de cómo uno se acostumbra a vivir en plena soledad. Internet, de alguna manera, me conecta con aquellas amistades a las que solía desatender estando cerca de ellas. Ahora, almuerzo solo, camino solo, ceno solo, observo las calles incrédulo de sus infinitos serpenteos y lanzo una mirada por sobre las colinas verdes en el horizonte, las que rodean a todo este pueblo y lo aíslan del mundo y sus frivolidades.

Norma, la hija de la dueña del Internet, se ha hecho mi única amiga. Ella es una chica gentil y conversadora. Está en el último año del colegio. Tiene muchas ganas de irse a la ciudad del Cusco apenas termine el colegio. Ingeniero, quiero viajar porque allá está mi hermano mayor, me dice muy animada. Le digo que la envidio, que a mí también me gustaría irme allí porque es una ciudad capaz de albergar los mejores recuerdos de viajantes. Mi hermano, me dice, sabe inglés muy bien y es guía de turistas que recorren los caminos del inca. Él me ha prometido, termina Norma, que me va a enseñar ese idioma para conocer gringos y poder viajar al extranjero. Yo la felicito, le digo que aprenda todos los idiomas que pueda, que viaje por el mundo y visite muchas ciudades. Lo más seguro, pienso, es que Norma, inteligente y afectuosa, sea de una simpatía que desconozca de fronteras y que por ello obtenga una visa y boletos de avión mucho antes que mi contrato culmine. Por eso le pido que cuando esté de ciudad en ciudad, no deje de escribirme al correo que, de hecho, lo seguiré revisando diariamente desde esta misma cabina donde nos conocimos.

Cerca de las nueve de la noche, cierro todas las ventanas del Internet, de cada diario y cada página noticiosa y saco del bolsillo de la camisa los tickets de las horas anteriores para pagar esta hora de oferta. Un ahorro pequeño pero valioso y resucitador en este día de dispendios involuntarios. Ingeniero, me dice Norma como llamándome la atención. La oferta de la quinta hora gratis sólo es por las mañanas. Julián, pienso vencido por el infortunio, revisa tus bolsillos y veamos si alcanza para un mate de coca.

Espinar, octubre de 2007

martes, 13 de noviembre de 2007

BARRIL A 100 DÓLARES



“Hemos llegado a un momento en el que el petróleo sube no solamente por las malas noticias (las tensiones en la frontera entre Irak y Turquía o la crisis con Irán) sino que también las buenas (que en octubre se hayan creado en Estados Unidos el doble de empleos de lo previsto, por ejemplo). Hagamos lo que hagamos, todo tira del precio hacia arriba. Así que ya no puede extrañar a nadie que este invierno se llegue a los cien dólares el barril y más.

Un grupo de antiguos altos funcionarios norteamericanos ha hecho un ejercicio de simulación sobre los posibles escenarios, y el peor que les sale es: guerra con Irán, petróleo a 150 dólares, racionamiento de la gasolina y el ejército patrullando (el que quedase en América) por las calles para mantener el orden.

Es evidente que el mundo basado en el petróleo ha llegado a su fin y que nos dirigimos hacia una revolución que va a ser más brusca de lo que se pensaba. A 100 ó 150 dólares el barril de petróleo, prácticamente cualquier otra tecnología de sustitución, hasta la más insensata, puede resultar rentable. El cambio es ya inevitable. Los que se den cuenta a tiempo, orientarán sus proyectos hacia las tecnologías de futuro, los que no se muevan están perdiendo el tiempo. Por ahora, todos pagaremos cara la energía, aunque el dinero que se invierta en la que garantice seguridad, independencia y limpieza será mucho más rentable que aquel que se dedique a las fuentes viejas.

Tenía razón Rajoy cuando quitaba importancia a las discusiones histéricas tan de moda sobre el cambio climático y más cuando al día siguiente planteó la única postura inteligente en estos momentos: apoyarse en la energía nuclear. Es la mejor posibilidad que tenemos mientras no se hayan desarrollado alternativas razonables a la gasolina, como los biocombustibles de segunda generación o el hidrógeno. Sensibilizar a la gente sobre el respeto a la naturaleza está bien, igual que enseñar a no hacer sus necesidades en la calle. Pero la revolución no está en las teorías escandalosas sobre el cambio climático, sino en las nuevas fuentes de energía” (tomado del abc).

lunes, 12 de noviembre de 2007

LA PINGA DEL LIBERTADOR

Advertencia: Si ud. es un pudibundo lector dominical de las páginas religiosas de los diarios, mejor absténgase de seguir leyendo, pues saltarán a su vista algunas palabras que ofenderán su “decencia” o “pudor”.

Se trata de las “Tradiciones en Salsa Verde”, que al parecer tienen la autoría de nuestro máximo tradicionalista, don Ricardo Palma, según una página web (ver más). Horror…

En todo caso, siempre queda el quitapesares de la confesión sincera.

Amén, y guardad el secreto.


Tan dado era Don Simón Bolivar a singularizarse, que hasta su interjección de cuartel era distinta de la que empleaban los demás militares de la época.

Donde un español o un americano habrían dicho: !Vaya Ud. al carajo!, Bolívar decía: !Vaya usted a la pinga!

Histórico es que cuando en la batalla de Junín, ganada al principio por la caballería realista que puso en fuga a la colombiana, se cambió la tortilla, gracias a la oportuna carga de de un regimiento Peruano, varios jinetes pasaron cerca del General y, acaso por alagar su colombianismo, gritaron: !Vivan los lanceron de Colombia! Bolívar, que había presenciado las peripecias todas del combate, contestó, dominado por justiciero impulso: !La pinga! !Vivan los lanceros del Perú!

Desde entonces fue popular interjección esta frase: !La pinga del libertador!Este parágrafo lo escribo para lectores del siglo XX, pues tengo por seguro que la obscena interjección morirá junto con el último nieto de los soldados de la Independencia, como desaparecerá también la proclama que el general Lara dirigió a su división al romperse los fuegos en el campo de Ayacucho: "!Zambos del carajo! Al frente están esos puñeteros españoles.

El que aquí manda la batalla es Antonio José de Sucre, que, como saben ustedes, no es ningún pendejo de junto al culo, con que así, fruncir los cojones y a ellos".


En cierto pueblo del norte existía, allá por los años de 1850, una acaudalada jamona ya con derecho al goce de cesantía en los altares de Venus, la cual jamona era el non plus ultra de la avaricia; llamábase Doña Gila y era, en su conversación, hembra más cócora o fastidiosa que una cama colonizada por chinches.

Uno de sus vecinos, Don Casimiro Piñateli, joven agricultor, que poseía un pequeño fundo rústico colindante con terrenos de los que era propietaria Doña Gila, propuso a ésta comprárselos si los valorizaba en precio módico.

--Esas cinco hectáreas de campo--dijo la jamona--, no puedo vendérselas en menos de dos mil pesos.

--Señora--contestó el proponente--, me asusta usted con esa suma, pues a duras penas puedo disponer de quinientos pesos para comprarlas.

--Que por eso no se quede--replicó con amabilidad Doña Gila--, pues siendo usted, como me consta, un hombre de bien, me pagará el resto en especies, cuando y como pueda, que plata es lo que plata vale. ¿No tiene usted quesos que parecen mantequilla?

--Sí, señora.

--Pues recibo. ¿No tiene usted vacas lecheras?

--Sí, señora.--Pues recibo. ¿No tiene usted chanchos de ceba?

--Sí, señora.

--Pues recibo. ¿No tiene usted siquiera un par de buenos caballos?

Aquí le faltó la paciencia a don Casimiro que, como eximio jinete, vivía muy encariñado con sus bucéfalos, y mirando con sorna a la vieja, le dijo:


--¿Y no quisiera usted, doña Gila, la pinga del Libertador?

Y la jamona, que como mujer no era ya colchonable (hace falta en el Diccionario la palabrita), considerando que tal vez se trataba de alguna alhaja u objeto codiciable, contestó sin inmutarse:

--Dándomela a buen precio, también recibo la pinga.

PROGRAMA MUNDO JURÍDICO



Hola a todos,


PALABRA DE REY. Alucinante. Sino llego a verlo en las portadas electrónicas de los diarios (ya saben que no veo TV), sencillamente no lo creo: Su Majestad el Rey de España Don Juan Carlos I de Borbón, eterno compinche de las formas y protocolos, espetándole a un Jefe de Estado un sonoro “¡¡¿Por qué no te callas…?!!”, en la clausura de una Cumbre Iberoamericana, y sin visibles signos de embriaguez. A-lu-ci-nan-te. Pero un momentito. El espetado es un desbocado presidente sudaca, acostumbrado a joder a medio mundo, a veces no sin razón pero normalmente como triste payaso. Igual, pues, así fuera un mendigo salvadoreño. Creo que este es un poco el razonamiento que debería aplicarse a lo sucedido en Santiago entre el monarca español y el presidente venezolano, vale. Por lo menos no soy de los que gustan gritar ¡Viva el Rey!, aunque tampoco me da la gana la defensa de Chávez (pobechito, nadie lo quiere). Los dos metieron las cuatro, ¡y olé! Nadie duda que estas reuniones de la “alta sociedad política” no sirven para mucho, pues todas hacen gala de una diplomacia insufrible, y los temas más urgentes se aplazan para la próxima cumbre, y así sucesivamente. ¿Alguien se enteró que el tema de las plenarias era la “inclusión social”, por ejemplo? ¿Cuánto de bueno tiene la Declaración de Santiago para nuestros países? Ha tenido que haber roche con el Rey, ¡ostiaz!, para que la gente sepa que en el cónclave había un presidente indígena cuyo país reclama una salida al mar; que las empresas españolas siguen ganando un culo de plata a costa de los usuarios; que Venezuela alista un puto referendo para Diciembre, donde es probable que se apruebe la reelección indefinida de su presidente, osea éste; que los estudiantes de la Universidad de Caracas salen cada día a las calles, a riesgo de su vida, a exigir democracia en su país; que en la frontera de Uruguay se ha instalado una poderosa fabrica de celulosa que jode el medio ambiente; que en El Salvador (donde se realizará la cumbre 2008) la pobreza sigue en aumento; y que, además, existe un Rey que puede gritarle “¡¡¿Por qué no te callas…?!!” (a ver qué diga eso en España al gobernador vasco o al catalán, puta, ¡le dan por los huevos!) a un presidente, y largarse como de una cena de tarados (se levantó mientras hablaba Daniel Ortega, quien denunció a la empresa eléctrica española Unión Fenosa, y sacó en cara “que aviones estadounidenses repostaran en España antes de bombardear la vivienda del presidente libio, Muamar Gadafi, en 1986, en el que murió la hija de éste”). Putalacagada. Chávez tiene la cabeza de una zapatilla, qué duda cabe. Alguien tiene que decirle con toda delicadeza y finura que este huevón no puede ir cagándola de cumbre en cumbre, que no es un opinólogo clandestino, un “blogger jurídico” de provincias, un cineasta maleducado, un reencarnado del zambo Bolívar (que se hacía retratar como ‘blanquito’, según el último libro de H. Morote, “Bolívar, Libertador y enemigo número uno del Perú”), quien además se quería agarrar a todas las hembras del viejo mundo de forma vitalicia, que es –por Dios- un presidente. Pero no seamos ingenuos (y esto lo vengo pensando después de una borrachera con Dante, el rosacruz), el rollo chavista tiene una explicación: Su ventosidad verbal sólo busca distraer los delicados problemas enraizados en su país: autoritarismo, malos manejos, y todo tipo de recorte de libertades. Allá los que caen en su jueguito. Que no nos sorprenda que un día nos salga con otra de sus pendejadas y, por ejemplo, diga que mother Teresa era una lesbiana imperialista, o que Ratzinger también sabía del golpe del 2002 y había confabulado con Bill Gates para matarlo. El Rey es un patín que vive de los impuestos ibéricos desde que Franco y su Constitución lo pusieron donde está, que regala plata que no es suya, que gusta matar osos cuando sale de cacería, que piensa que las empresas españolas nos han traído modernidad y por eso son intocables. Don Juan Carlos, el Rey, debe ajustar su lengua especialmente fuera de su país, pues no estamos en los tiempos de la colonia, y ya nadie está obligado a cantar ¡Viva el Rey! Zapatero y su voz de la serie rosa (ahh, cuántos recuerdos adolescentes) es quien mejor ha salido parado del asunto exigiendo respeto a J.M. Aznar (“el fascista, menos humano que un tigre o una serpiente”), su antecesor, quien hoy por hoy, junto a lo más graneadito de escribas del ABC (por cierto, un último editorial dice que aquella frase fue “una espontánea exhortación a Chávez”) y de la derecha española, le dan palo a cada una de sus medidas en el Gobierno. Zapatero pudo aprovechar la ocasión y dejar que el Gorila Chávez embarre a su enemigo político (como tal vez le hubiera gustado a Moratinos, su ministro de Exteriores, sentado a la siniestra del Rey) pero prefirió pararla y exigir “respeto” para Aznar, y dar una lección de tolerancia y buenos modales, gesto que ha sido agradecido por una llamada del mismo ex jefe del Gobierno español, aunque el actual jefe de su partido, el Partido Popular, Mariano Rajoy, ha culpado a Zapatero del incidente, pues ha dicho que es “fruto de las amistades peligrosas que ha cultivado el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el Gobierno de Chávez". ¿Ustede creen que, en situación similar, Caballo Loco hubiera defendido al Cholo Toledo? Cosas de políticos.



CUMBRES BORRASCOSAS (EDITORIAL DE EL PAIS). “La Cumbre Iberoamericana de Santiago comenzó con esperanzas después de varios años durante los que arreció la crítica a estas citas. Una de las razones que explican las expectativas fue la elección del tema principal de la agenda, la cohesión social, un asunto que permite trazar con precisión la frontera entre las políticas populistas y los modelos socialdemócratas que están enfrentándose en el continente. Por este motivo, no son de extrañar los desplantes y provocaciones que han protagonizado varios de los dirigentes, con Hugo Chávez al frente. Su estrategia de estos años ha consistido en presentarse como los únicos gobernantes preocupados por la desigualdad y la exclusión, y los resultados alcanzados durante esta cumbre han supuesto para ellos un categórico desmentido. Sería un grave error minusvalorar estos resultados frente a los histrionismos que han salpicado los dos días de reunión. Pero la cumbre no sólo ha puesto en evidencia la pugna entre dos modelos políticos en América Latina. Ha mostrado, además, las dificultades a las que se enfrenta cualquier política exterior cuando el grado de ruptura entre las principales fuerzas llega a los extremos que se han alcanzado en España. Rodríguez Zapatero salió en defensa del ex presidente del Gobierno José María Aznar ante los extemporáneos e inaceptables ataques de Chávez. Cumplió con su deber con la corrección y contundencia que exigía el foro de Santiago, algo que el propio Aznar reconoció y agradeció anoche al Rey y a Zapatero. También don Juan Carlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzó con sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relación entre países soberanos. La reflexión no estaría completa si no se subrayase que el contenido de las declaraciones en las que se ha instalado Aznar desde su salida de la presidencia del Gobierno no ha estado a la altura de las responsabilidades que cabría suponerle, contribuyendo a deteriorar la convivencia interna y creando graves e innecesarias dificultades para España en el plano internacional. La Monarquía está adquiriendo en los últimos tiempos, y por razones diversas, un protagonismo que no facilita la imprescindible labor de moderación que tiene asignada en el sistema constitucional, y que a la vista del grado de crispación que ha alcanzado la vida política en España es más necesaria que nunca. A los partidos les corresponde la mayor responsabilidad para facilitar el regreso del sosiego a las instituciones, incluida la jefatura del Estado. La figura del Rey no debería estar por más tiempo en el primer plano político”.



13 DE NOVIEMBRE. Ya casi esta fecha pasa de largo en los medios, especialmente porque sus protagonistas, entre ellos Jaime Salinas (el padre, no el atorrante del hijo) salieron de la escena pública, pues no eran hombres hechos para la política sino para las armas. Aquí un solitario homenaje del casi trujillano (tenía una firme por estas tierras, y hoy es su honorable esposa sino me equivoco) y chalán Iván García, hijo de respetable aprista (vean su blog, cuya dire no me acuerdo). “El próximo martes 13 se cumplirán 15 años del movimiento castrense que lideró el general Jaime Salinas Sedó para restaurar la democracia que una camarilla golpista –comandada por Fujimori, Montesinos y Hermoza Ríos– disolvió la noche del 5 de abril de 1992. No sólo fue un acto amparado en la Constitución –el derecho a la insurgencia ante el quiebre del orden democrático– sino también un gesto repleto de valentía y coraje. En rigor, el plan nunca llegó a ponerse en marcha. Hubo contratiempos y su ejecución fue suspendida, pero una delación le permitió al corrupto ex asesor desplegar tropas y mandar generales para capturar la madrugada del 13 de noviembre de 1992 a los comprometidos con la causa restauradora. Mientras Salinas Sedó esquivaba los balazos que le lanzaba en frenética persecución el general Luis Pérez Documet –entonces jefe de la DIFE–, Alberto Fujimori corría como un conejo a refugiarse en la embajada del Japón. Un adelanto de lo que, curiosamente, casi por la misma fecha pero ocho años después, haría el ahora preso del Fundo Barbadillo al emprender su fuga hacia Tokio. Para los insurgentes vino la carcelería canalla: el cuartel Bolívar con ventanas tapiadas; Canto Grande junto a terroristas y presos comunes; finalmente, el Real Felipe. En el camino, varios fueron sometidos a torturas físicas dirigidas por el propio Montesinos. Agresiones cobardes que fueron relatadas de puño y letra con lujo de detalles. Denuncias todas que fueron públicas gracias a los pocos medios que se atrevieron a enfrentarse a la dictadura mafiosa. Pese a ello, no le tembló a Fujimori una ceja para mantenerlo a su lado, en la máxima intimidad del poder asaltado, y para defenderlo a capa y espada. En los archivos de la época están los escritos y mensajes que Salinas Sedó redactó durante su cautiverio y en los que explicó las razones que los llevaron a planear el derrocamiento del régimen golpista y corrupto. Están ahí ya advertidas las maniobras para someter a cálculos políticos a las FF.AA.; los chantajes y extorsiones; la maquinaria para sucesivos fraudes electorales –el primero habría sido en los comicios para el CCD de noviembre de 1992–; y la corrupción a gran escala. Recordar ese 13 de noviembre debe ser ejercicio obligado de memoria para que no se repitan noches infames como la del 5 de abril. Y en ese recuerdo, junto a Salinas Sedó, tienen que estar José Pastor Vives, Manuel y Víctor Obando, Luis Soriano Morgan, César Cáceres Haro, Salvador Carmona, Marko Zárate, Enrique Aguilar del Alcázar y Hugo Ormeño, entre varios más”.



Hasta el próximo domingo,



Johnson Centeno