VIDEITOS MANDAN

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lunes, 31 de diciembre de 2012

sábado, 29 de diciembre de 2012

miércoles, 26 de diciembre de 2012

NAVIDAD EN CERRO PRIETO- SIMBAL

Tienen razón los que dicen que no hay que salir muy lejos de Trujillo para encontrarse con la aventura, el sol, las fresas y las lúcumas del mejor sabor: a 40 kmts. al este de esta ciudad se ubica Simbal, uno de los 11 distritos de la Provincia de Trujillo. Cerro Prieto es uno de sus anexos más poblados, y hasta allí nos fuimos este año con el evento de Navidad. 

Los aproximadamente 5 mil habitantes de este distrito tienen una serie de carencias que van desde servicios básicos, carreteras sin asfaltar, deficiente educación, salud, falta de oportunidades, entre otros. Osea, mucha adrenalina pero también mucha pobreza. Nuestro amigo Dany sugirió con todos sus ánimos que lleváramos la pequeña caravana de regalos al Anexo de Collambay, en el mismo Simbal, pero después de unas averiguaciones y contactos con la famosa Leydy, de la UPT, decidimos que fuera en la loza deportiva de Cerro Prieto, a donde ‘bajarían’ los niños del mismo Collambay, Cajamarca, Cruz Blanca, Cerro Ramón, Peña El oro, entre otros caseríos.

Inicialmente iríamos a El Porvenir, en el mismo lugar del año pasado donde fuimos con Nataly, y que resultó una experiencia muy bonita, pero la delincuencia por estos lares se ha vuelto incontrolable (homicidios, feminicidios, extorsiones, accidentes de todo tipo, que son la delicia del vespertino Satélite y sus periodistas ‘underground’), así que mejor decidimos buscar otro lugar y evitar todo tipo de riesgos. Los regalos para esta ocasión fueron conseguido gracias a la iniciativa de buenos amigos como: Mónica, Nataly, Gisela, Mary, Dany, y el pequeño Juancito.

10:45 am. Cerro Prieto, a 8 kilómetros de Simbal. El sol no se ha dado tregua este domingo 23 de diciembre y ya empieza a sacarle brillo a las piedras y al polvillo que planea sobre la loza deportiva del caserío, cocinando todo aquello que se atreva a desafiarlo. Un viejo —pero guerrero— station wagon color amarillo se ha abierto paso en el arenal, con más de 200 juguetes para los pequeños, todo conseguido en tiempo record (carritos, muñecas, pelotas, cubos, avioncitos, pistolas de luces, uhmmm… yo quiero uno). Javier, el amigo del volante, ha llegado algo exhausto y sediento, pero se reconforta al ver a un grupo de niños que esperan ordenaditos a un costado de la pequeña loza de concreto. Esta plancha de cemento es uno de los tesoros más preciados de Cerro Prieto, pues sobre ella se realizan las fiestas patronales de enero (en honor al Señor de la Piedad), matrimonios, bautizos, y todo tipo de reunión que convoca a mocheros y simbaleros.

Esta vez les toca a los chiquillos de la casa, y las madres nos confirman que nadie viene por aquí regalando juguetes por Navidad, que la mayoría de instituciones prefieren irse a Laredo, Moche, Alto Trujillo u otros distritos populosos; de modo que hicimos bien llegando hasta aquí. Para variar, un trío de agricultores toma sus cervezas a unos metros del local. Aquí puede faltar de todo, pienso, pero nunca falta la chela. Para eso siempre hay. La otra bebida muy popular por estos lares es la coca cola, pues dada las características de las quebradas de la zona, la coca que se cosechaba a inicios del siglo XX sirvió de principal insumo para esta industria internacional, a decir de Artidoro Cáceres.

Ni bien llegamos, Dany se ha puesto a reclamar sobre los hechos. “No podemos abandonar a los niños de Collambay, que no pueden bajar porque no tienen ni zapatitos”, dice, “qué dirán esos niños, por Dios, esas madres que ya nos están esperando…”, agrega. Todos nos miramos absortos. Convenimos de ir con la movilidad a ese lugar, a unos 20 minutos de camino empinado sin asfaltar. Allí iríamos a avisar a los niños que nos esperan, y si se puede, traer a unos cuantos para la actividad. Tiene razón, no podemos abandonarlos.

Subimos al station amarillo patito, que ha empezado a tener su propio ritmo de ascenso, con unos sonidos guturales que anuncian que en cualquier momento puede colapsar. Javier, el chofer, ni se inmuta, ni se queja, se hace el desentendido, y va silbando junto a Radio Felicidad: Es el viento…. que te habla/ que acaricia tu corazón/ es el viento que te pesa/ es el viento que soy yo/… Si no estoy junto a ti/ pero crees sentir que acarician tus manos/ si no estoy junto a ti/ pero crees sentir que alguien besa tus labios/ si tu escuchas mi voz/, mis palabras de amor y no estoy a tu lado/ no te asustes mi amor/ te lo voy a explicar/ no te asustes mi amor… 

Dos o tres baches traicioneros han sido demasiados para el auto, y esta carretera es una explosión de polvo del que no puedes escapar: como las lunas de las puertas no cierran, todo el auto es un remolino de tierra que me obliga a cerrar los ojos por un rato, pero no se puede aguantar la respiración. Respiramos polvo, y yo ya empiezo a imaginar el rebrote de mis alergias. “Nos atascamos, seguro es el radiador, debemos hacer una pausa en el camino”, dice Javier.

Solo después de un rato, cuando el polvo se hubo despejado, pude ver con claridad la hermosura de estas fronteras de la sierra liberteña, sitiadas con cerros dibujados por un fino pincel cortando el cielo, como pintados por la mano de un niño. Y al fondo, empinado en una silueta perfecta, un mediano cerro de color oscuro, entre negro y marrón, custodiado por un ejército de cactus fosforescentes: el llamado “Cerro Prieto”.

Estos detalles funcionaron como un deja vu, pues me hicieron recordar que una vez estuve cerca de aquí, hace muchos años, cuando un grupo de locos de Primavera organizaban excursiones de avistamientos ovnis, que terminaban en una gran fumadera de hierba. El famoso “loro pálido”, Juan Collantes, era el principal animador, y aseguraba que esta zona era una zona privilegiada para los contactos con platillos voladores y seres extraterrestres, especialmente sus conocidos del planeta Venus. Yo iba siguiendo a una chica que también creía en esas cosas, y que alguna vez me enseñó a fumar: era Yulissa, la guía en la Tierra de la Hermandad Dorada, quien con otros representantes venidos de Bolivia y Ecuador, capacitaban a un grupo de muchachos confundidos en aras de facilitarnos un tránsito a un plano de conciencia superior, humano e interplanetario. Luego venía la hierbita.


De regreso al tercer planeta, en La Libertad- Perú, distrito de Simbal, en la zona de Collambay, observamos que los niños se han hecho humo. No hay nadie esperándonos. Solo un par de pobladores que saludan con mucha familiaridad al abogado Dany, con quien comentan sobre el precio de unos terrenos en la zona. Más allá hay otro viejito que también conoce a mi amigo, y con quien también hablan de predios y terrenos. Por un momento pienso que Dany está más interesado en valuar sus terrenos que en los niños para el evento. ¿Y los niños que no debíamos de abandonar, que no tenían ni zapatitos? (sic), ¿y las madres que supuestamente nos estaban esperando? En fin. De todos modos llevamos en el auto a un par de señoras que recibirán 20 juguetes, con el compromiso de que luego los repartan en la zona.

La gente de Collambay vive cerca y lejos a la vez. Tienes que caminar unos 10 minutos para ir de casita en casita, y lo más práctico es gritar a voz en cuello para que al otro lado te escuchen, gracias al eco. Alucinante. Las casas tienen unas pequeñas granjas con cuyes, conejos, cabritos, pavos, etc. Alcanzo a ver también una fila de patitos amarillos persiguiendo a la señora pata que apenas puede caminar por lo gorda que está. Un pato negro  adornado con una cresta enorme la vigila de cerca, y parece ser el rey del corral. Los sembríos más frecuentes por aquí son: frejol, maíz, mangos, papayas, fresas y lúcuma, esas lúcumas firmes y sabrosas que a Nataly la vuelven loca.

El regreso fue mucho más fácil para el guerrero station que nos subió a Collambay. Javier, el amigo del volante, ha advertido el fiasco de la convocatoria a los niños de este caserío. Pero no dice nada, él sigue concentrado en su Radio Felicidad. Por el contrario, quien habla hasta por los codos es un muchachito de unos 12 años, Jairo, a quien hemos recogido en el trayecto, que asegura que por la zona noreste hay zorros, venadillos y hasta leones, que él mismo ha visto con sus propios ojos. “Una vez mi tío trajo un pequeño elefante que luego nos robaron”, afirma en uno de sus relatos, desatando la risa en toda la unidad. Sin duda un muchacho con pasta de abogado.

Otra risa destemplada es la que nos recibe cuando volvemos a la loza deportiva de Cerro Prieto, justo cuando bajamos del station amarillo: todos riendo sin excepción. Nosotros solo entendemos la risa cuando nos miramos unos a otros: completamente empolvados, de los pies a la cabeza, como si nos hubiéramos sumergido en un cerro de harina. “Parecen unos viejitos”, alcanzo a escuchar a unos mocosos. “No, son los extraterrestres”, dijo otro. Pero quien se ha llevado la peor parte es el station wagon, que una vez fue amarillo, y que ahora tiene una gruesa capa de polvo y tierra que lo hace lucir como un auto apocalíptico al estilo Mad Max, de George Miller, y a su chofer como el Mel Gibson cholo.

La repartición de rigor se ha iniciado con uno que otro pequeño contratiempo en los organizadores, pero alcanza para todos, incluyendo a las madres que han dejado a sus pequeños, nos dicen, en sus casas, o porque está enfermito o no sabía del evento de navidad, pero que es “amiga de la señorita Leydy” y “de su papá”. Esta vez las chicas no se organizaron para hacer un pequeño show para los niños, y peor, la luz se fue a último momento (algo muy común por aquí); pero lo importante es que todos la pasaron bien, a pesar de la ausencia de los villancicos y los ritmos que ahora reclaman los chibolos, en las antípodas de la tía Yola Polastri.

Finalmente, algunos regalos sobraron al final del evento, y nos hemos dividido en dos bandos para ir por los pueblitos aledaños en buscan de los duendes de navidad, con un regalito que los haga sonreír, aunque sea por un momento, aunque sea por este día.

Feliz Navidad.















Agradecimientos, por su presencia y colaboración, pero especialmente por su amistad:

Mónica Honores (te pasaste, Moni!!)
Nataly Angelats (y al joven Franquito)
Gisela Pérez (y a su hijita Grace)
Mary Pinedo
Lady Arteaga
Dany Díaz
Javier, "el guerrero", y
el pequeño Juancito López.

martes, 25 de diciembre de 2012

domingo, 23 de diciembre de 2012

LAS SORPRESAS DEL SANTO PADRE



Por Teodoro Rivero-Ayllón 

El Santo Padre quien -con todo respeto- parece tener un magnífico sentido del humor, ha querido regalarnos por Navidad un hermoso presente: la noticia de que los Tres Reyes Magos que deslumbraron nuestra infancia -Melchor, Gaspar y Baltasar-, no eran del Oriente

No vinieron hasta el humilde pesebre de Belén con el regalo de su oro, su incienso y su mirra, sobre lentos camellos al paso parsimonioso de la caravana, sino que eran originarios de Andalucía, del puerto pesquero de Huelva, a orillas del Mediterráneo español. (¡Ole, por la Madre España! ¡Cómo se alegrará ahora el Rey Juan Carlos, a pesar de sus dolores a la cadera, quien declaró no hace mucho en la India, a propósito de la crisis mundial que nos agobia, que "¡España está para llorar!"). 

Pasé un verano inolvidable en Andalucía. Estuve en Huelva, la antigua Oruba romana, con sus célebres minas de Río Tinto y Tharsis, no lejos del monasterio de La Rábida; minas que en tiempos del Rey Salomón eran célebres por su riqueza, y de las que el rey sabio mandó sacar los metales preciosos que refulgían sobre los muros del templo de Jerusalén hace ya treinta siglos! 

El obsequio papal nos viene, convenientemente envuelto -y empastado-, en un libro suyo, el último de una trilogía que inició Benedicto XVI, antes de su consagración, en el 2003, cuando aún lucía los hábitos purpurinos del cardenalato. Lo ha lanzado la editorial Planeta y va a ser otro best seller. 

La infancia de Jesús, (el último libro del Santo Padre), es ya todo un éxito asegurado. En diez días: tres ediciones, según asegura el cable internacional. Las prensas, muy activas en veintiún idiomas... Y los vendedores, alertas y dispuestos también, para su distribución en cincuenta países. 

Con su libro anterior, Jesús de Nazaret, (tirada de un millón 200 mil ejemplares, en siete idiomas), el negocio tampoco les fue mal. Lástima no más que por un vieja pugna entre el Vaticano y la Iglesia cristiana china -que la hay, y muy activa y practicante-, el negocio no pueda ser mayor en ese país ultrafecundo y ultrarrico, de 1 360 millones de pobladores! 

Una buena e inteligente amiga me arguye que con esto de los Tres Reyes Magos "españoles", el Santo Padre busca desligar a nuestra Iglesia católica del Oriente islámico. Estos musulmanes, quienes, en venganza por la burla que en nuestros días hace Occidente de Alá y de Mahoma, alfanje en mano, "están degollando cristianos en el África y quemando nuestras iglesias en Nigeria, al grito estridente de Allahu Akbar! (Alá es grande)". 

No estoy muy seguro de si mi amiga tiene o no razón en ello. Pero le recuerdo que no puedo perdonar sí, a este papa o al anterior, por otro cambio: el del texto mismo de la única oración que el propio Jesús nos enseñó, el de "perdónanos nuestras deudas", convertido hoy en "perdónanos nuestras ofensas ....", ¡sin que las ofensas tengan nada que ver con nuestras deudas! 

Esto es, sin duda, obra del Maligno: del FMI, el Banco Mundial o la Bolsa de Wall Street, que hoy arrojan millones de gentes, sin trabajo -muchos, sin casa, ¡y aún a la invernal intemperie!-, por parques y calles de Europa, de los propios Estados Unidos y aun de la lejana China y de Japón. 

De España -insisto-, ni se diga: sólo en Cataluña, acaban de salir a la estampida, millares de peruanos, compatriotas nuestros, con más prisa de la que partieron para allá. En España, con sus 5’778.100 desempleados, donde los propios onubenses, (los naturales de Huelva), quisieran seguir el camino que siguieron, -de ser cierto-, los Tres Reyes Magos andaluces de la leyenda papal. Esto es, irse, escapar desde Huelva hasta Belén -directamente-, aunque los desanimen sin duda, por ahora, los obuses mortíferos que Israel lanza día y noche sobre la franja de Gaza, sobre Palestina, sobre aquella infortunada Tierra Santa, sin respetar siquiera la proximidad de los bienaventurados días navideños. 

Allí, donde desde hace siglos, clama en el desierto una voz incomprendida: ¡Gloria in excelsis Deo! ¡Pax hominibus bonae voluntatis! (Gloria a Dios en las alturas. Paz para los hombres de buena voluntad). 

Sobre la Resurrección, el Santo Padre nos da esperanzas en su reciente libro. Dice que es históricamente creíble. Compara finalmente a la Iglesia católica con "un barco que se hunde, pero que Jesús siempre está a su lado". 

No nos dice que si le Iglesia se hunde (¡y con ella nosotros!), como se hundía el incrédulo Pedro aquella madrugada, cuando sacó el pie de la barca para caminar sobre el lago en tormenta, Jesús le está reprendiendo hoy a nuestra Iglesia católica, apostólica y romana: 

- ¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudas...? 


sábado, 22 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

Envío de Jorge Mariátegui


NAVIDAD EN EL HOSPITAL DE BELEN

Por: Alfredo Estrada Zavaleta

Matizando su actividad asistencial y especializada en favor de la comunidad liberteña, los servidores del Hospital Belén, como lo vienen efectuando desde diciembre del año 2,002; organizaron el XI Concurso-Festival de Villancicos el jueves 20, con la participación de siete agrupaciones de los distintos servicios y departamentos, en resultado del sentido de cooperación y jubilo por las fiestas navideñas, que sirven para cohesionar y fortalecer los lazos de amistad entre sus integrantes.

El programa en plena convocatoria de los exponentes y sus colaboradores, permitió apreciar en suma, la esperada expectativa referida en los ensayos y la interpretación artística a desarrollar en tal certamen musical. Los grupos corales y el elenco teatral, nos brindo un espectáculo muy novedoso como lo estilan año a año, con sublimes temáticas alegóricas y repertorio alusivo a la Navidad, poniendo en relieve los sentimientos mas nobles del Ser Humano y sus congeneres. Están ahí, los cuadros vivos de la Sagrada Familia y los pastores, los danzantes en la diversidad cultural con sus multicolores atuendos (ponchos, pañuelos, entre otros accesorios) y el mensaje del canto con acompañamiento instrumental.

En esta edición, gratificaron estos momentos de alegría y sugerente reflexión, los representantes de los servicios en: Neonatología, Gineco-obstetricia, Medicina, Pediatría, Anestesiología, Emergencia y Farmacia; los cuales con el aplauso y vítores de sus respectivas barras y público en general, transmitieron ese sentir de asistencia y comprensión al paciente, ya en su tratamiento y posterior recuperación-rehabilitación. Fueron los estilos tradicionales, los ritmos y melodías de algunas películas, las notas de huaynos y otras fusiones, las que enriquecieron la mañana de esparcimiento del emblemático Hospital del jirón Bolívar y su infraestructura edificada en muchos años.

Finalmente, la XI puesta de Villancicos en el Auditorio y tras la calificación bajo los ítems de las bases de inscripción y participación; dispuso como ganadores a los departamentos de: 1º Emergencia (131 puntos), 2º Neonatología (121 puntos) y 3º Medicina (112 puntos).



jueves, 20 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CALL: ECOS DE UNA SEGUNDA VUELTA




A estas alturas del partido ya es conocido que la decanatura del Colegio de Abogados de La Libertad se la llevaron las faldas, pues me animo a pensar que fueron las mujeres –y especialmente las jóvenes- las que inclinaron su voto en favor de la Dra. Rosa Ledesma Alcántara, nueva Decana del CALL, quien inaugura la primera gestión bienal al frente de este gremio de profesionales.

Tras pasar a la segunda vuelta por apenas 25 votos de diferencia, las preferencias se fueron reacomodando, de un lado, reafirmando los votos fieles de Marco Moreno, hasta la nueva alternativa que significaba la presencia de Rosa Ledesma, convertida en una figura atractiva —primero desconocida, y luego elegible—, que ofrecía refrescar el pequeño escenario abogadil de Trujillo.

¿Pero quién es Rosa Ledesma? Su pagina de campaña con full potoshop, sazonada con frases evangélicas (“Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos" (Marcos 9:35)) y de autoayuda, nos da un breve perfil de esta abogada, quien inscribe en primera línea la cuota de género en la galeria del CALL: “soy ROSA NILA LEDESMA ALCÁNTARA, abogada y docente universitaria; a quienes me conocen, para saludarlos cordialmente y compartir con todos ustedes esta nueva y enriquecedora experiencia en mi vida, tal es la de participar como Candidata al DECANATO del Colegio de Abogados de La Libertad, junto a un selecto equipo de colegas que conjugan experiencia e idoneidad, así como una excelente performance personal y profesional, dispuestos a ofrecerlas en pro de los nobles intereses gremiales y del prestigio de nuestro colegio profesional”.

Una principal diferencia con su contendor, es que la campaña de Ledesma no ha reposado únicamente en el candidato, sino en la lista como tal: mientras Moreno era el protagonista de pe a pa en la campaña (salvo el figuretismo del hijo del famoso “Decano del burbujas”, conocido también como “chamán jurídico”, o “travesti político”, que a ratos parecía que él mismo se postulaba, abrazando a todo el mundo como en una cantina), Ledesma se esforzaba por andar en segundo plano, dejando que la curiosidad la haga subir como espuma, cosa que efectivamente sucedió. Numerosos correos me preguntaban sobre la performance de esta tercera en discordia, sobre la que no sabía qué responder, y que al final reenviaba a su asesor en la sombra: M. A. Ledesma, pata del alma de Juan Fiestas Chunga, quien solía rematar con algunos datos puntuales alentando su elección, incluyendo sus mega contactos en las redes sociales. Estoy seguro que Rosa le debe a Ledesma no pocos votos que definieron su elección.

A Marco, por el contrario, todos lo conocen, por tanto la incógnita no era él sino los miembros de su lista, entre ellos mi amigo Percy Cáceres (muy conocido en los circuitos bohemios y faranduleros pero que nunca en su vida ha leído un libro), quien le vendió a Moreno la idea de contar con los votos y las palmas apristas, cosa con la que se marketea desde que daban los Simpson. Percy iba a ser Director de Extensión Cultural, que es como poner a Melcochita a enseñar Metodología de la Investigación Jurídica.

Por tanto, los pactos de Moreno tenía sus riesgos, y estos —como en toda campaña— son impredecibles. En todo caso, Moreno ha salido ileso con un  honroso segundo lugar, con una imagen que puede aprovechar en sus próximos emprendimientos políticos, siempre que se sacuda de cierta gentuza sin bandera y sonrisa fácil. Es la segunda elección que pierde; a la tercera va la vencida.

Chandu. Por último, un par de líneas dedicadas a mi amigo Chanduví, quien ha gozado como pocos en esta campaña. La gente piensa que Chandu es un perdedor, y que ha pasado a sus cuarteles de invierno lamentándose y curándose las heridas. Todo lo contrario. Chandu fue el primero que pensó en Gustavo Vicuña y Rosa Ledesma en sus reuniones en el otrora prestigioso Club Central. Gustavo le juró fidelidad, pero luego resultó con Moreno, quien le ofrecía mejores expectativas. “Estoy contigo, mi hermano”, era una frase que retumbaba en los elegantes salones del Club, junto con las traiciones, las infidelidades y los planes de campaña para el CALL.

Rosa Ledesma fue más limpia, agradeció la invitación desde el primer momento, pues estaba segura que su lista daría la hora, y que, como diría Séneca: “El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores”. Por eso prefirió seguir trabajando en silencio, calculando uno a uno los votos que no elegirían a Chandu, el poeta, el fabulador, el especialista en legislación indiana, el culturoso, el amigo del estafador Harold Alva, el temeroso, el ex amigo del viejo zorro Número 01 Guillermo Gregorio, el preferido del actual rector autista, el discípulo de “zapatito blanco” que separó incondicionalmente 2 o 3 cuotas apristas en su lista, para aquellos que siempre necesitan ser empujados por Luis Santamaría, pues de otro modo nadie los llama, nadie les para bola, y encima reniegan de él en voz baja. Chandu se ha paseado por todos los medios, y ha dado entrevistas como nunca en su vida. Chandu se ganó la simpatía de una decena de periodistas de ciudad travesti, gracias a Dina Yépez. Chandu fue iluminado por los reflectores como ningún candidato, y hasta una nueva promoción de la UPAO lleva su nombre, y  tiene fotos con cada uno de ellos: sus próximos votos seguros en una futura campaña, siempre que se sacuda del maleficio de “zapatito blanco”. Chandu ama los 5 minutos de fama. Si son 6 mejor. Chandu entonces no es un perdedor. Chandu volverá a la carga con nuevas promesas.

Y hablando de promesas.


lunes, 17 de diciembre de 2012

EL SOLDADO DESCONOCIDO

 

Lurgio Gavilán Sánchez ha tenido una vida que parece sacada de una novela de aventuras. La cuenta en una autobiografía que acaba de publicar: Memorias de un soldado desconocido (IEP, 2012). Nacido en una aldea indígena de la sierra peruana, a los doce años se enroló, emulando a su hermano mayor, en un destacamento revolucionario de Sendero Luminoso y durante cerca de tres años fue un activo participante en la sangrienta utopía maoísta de Abimael Guzmán, la “cuarta espada del marxismo”, que quería materializar en los Andes, mediante el terror, el paraíso comunista.

Antes de cumplir 15 años, su destacamento fue emboscado por el Ejército. Normalmente, hubiera sido ejecutado, como exigían los ronderos (campesinos que lucharon contra Sendero) que participaron en su captura. Pero el teniente de la patrulla militar –nunca conoció su nombre, solo su apodo, “Shogún”– se compadeció del chiquillo, le perdonó la vida y le embutió un uniforme de soldado. También lo mandó a la escuela, donde Lurgio aprendió a leer. Durante siete años sirvió en el Ejército, siempre en la región de Ayacucho, combatiendo a sus antiguos camaradas y participando a veces en operaciones tan crueles como las que perpetraba la Compañía 90 de Sendero Luminoso a la que perteneció. Llegó a ser sargento primero y, cuando estaba por ascender a suboficial, pidió su baja.

Gracias a una monja, había descubierto en él una vocación religiosa. Consiguió ser aceptado como aspirante en la orden franciscana y durante algunos años fue novicio, primero en Lima y luego en el convento colonial de Ocopa, en el departamento andino de Junín. Los años que estuvo de novicio franciscano parece haberlos vivido intensamente, entregado al estudio y a la meditación, al ejercicio de la catequesis en aldeas campesinas y visitando centros misioneros de la sierra oriental y la Amazonia.
Pero, luego de algunos años, colgó los hábitos para estudiar antropología, disciplina a la que se dedica desde entonces.

El libro en que Lurgio Gavilán Sánchez cuenta su historia es conmovedor, un documento humano que se lee en estado de trance por la experiencia terrible que comunica, por su evidente sinceridad y limpieza moral, su falta de pretensión y de pose, por la sencillez y frescura con que está escrito. No hay en él ni rastro de las enrevesadas teorías y la mala prosa que afean a menudo los libros de los “científicos sociales” que tratan sobre el terrorismo y la violencia social, sino una historia en la que lo vivido y lo contado se integran hasta capturar totalmente la credibilidad y la simpatía del lector.

Limitándose a contar lo que vivió e intercalando a veces en el relato breves evocaciones del paisaje andino, la desaparición de los compañeros, la muerte de su hermano, el miedo cerval que a veces sobrecogía a todo el grupo, y la ferocidad de algunos hechos –la ejecución del centinela que se quedaba dormido, por ejemplo, y el asesinato de los reales o supuestos soplones–, Lurgio Gavilán instala al lector en el corazón de la locura ideológica y la crueldad vertiginosa que vivió el Perú, en los años ochenta, sobre todo en la región de los Andes centrales, por la guerra que desató Sendero Luminoso. Lo que comienza como un sueño igualitario de justicia social se convierte pronto en un aquelarre de disparates sectarios y brutalidades ilimitadas. A diario hay sesiones de adoctrinamiento en las que los guerrilleros leen –en voz alta para los que no saben leer– folletos de Stalin, Lenin, Marx y Abimael Guzmán y cantan marchas revolucionarias. 

Al principio, los campesinos ayudan y alimentan a los guerrilleros, pero, luego, estos imponen esta ayuda por la fuerza, y, a la vez, ejecutan matanzas colectivas contra las comunidades rebeldes a la revolución, que apoyan a los ronderos. Al mismo tiempo, ahorcan o fusilan a sus propios compañeros sospechosos de ser “soplones”. Todos viven en la inseguridad y el temor de caer en desgracia, por debilidad humana –robar comida, por ejemplo– pues el castigo es casi siempre la muerte.

El salvajismo no es menor entre los soldados que combaten a los terroristas. Los derechos humanos no existen para las fuerzas del orden ni se respetan las más elementales leyes de la guerra. Los prisioneros son ejecutados casi de inmediato, salvo si se trata de mujeres, pues a estas, antes de matarlas, las llevan al cuartel para que cocinen, laven la ropa y sean violadas cada noche por la tropa.

Si la autobiografía de Gavilán Sánchez no estuviera escrita con la austeridad y el pudor con que lo está, las atrocidades de las que fue testigo y tal vez cómplice no serían creíbles. Lo son, porque ha sido capaz de referir aquella historia con una naturalidad y sencillez que sobornan al lector y desarman sus prevenciones. Es extraordinario que quien vivió, desde niño, semejantes horrores no se insensibilizara y perdiera toda noción de rectitud, compasión o solidaridad con el prójimo.

Todo lo contrario. El libro delata en todas sus páginas un espíritu sensible, que ni siquiera en los momentos de máxima exaltación política pierde la racionalidad, deja de cuestionar lo que está haciendo y se abandona a la pasión destructiva. Siempre hay en él un sentimiento íntimo de rechazo al sufrimiento de los otros, a los asesinatos, a las represalias, a las ejecuciones y torturas, y, por momentos, lo colma un sentimiento de tristeza que parece anularlo. Ese afán de redención que lo colma se transmite al paisaje, repercute en las grandes moles de los nevados andinos, estremece los bosquecillos de los valles donde cantan las calandrias.

Esos paréntesis que de tanto en tanto se abren en el relato para describir el entorno, las plantas, los árboles, los cerros, los ríos, arrojan una brisa refrescante en medio de tanto dolor y miseria y son como una delicada poesía en medio del apocalipsis.

Es un milagro que Lurgio Gavilán Sánchez sobreviviera a esta azarosa aventura. Pero acaso sea todavía más notable que, después de haber experimentado el horror por tantos años, haya salido de él sin sombra de amargura, limpio de corazón, y haya podido dar un testimonio tan persuasivo y tan lúcido de un periodo que despierta aún grandes pasiones en el Perú. El suyo es un libro que deberían leer todos esos jóvenes que todavía creen que la verdadera justicia está en la punta de un fusil. Memorias de un soldado desconocido muestra, mejor que cualquier tratado histórico o ensayo sociológico, lo fácil que es caer en una espiral de violencia vertiginosa a partir de una visión dogmática y simplista de la sociedad y las supuestas leyes históricas que regularían su funcionamiento. 

La esquemática convicción de Abimael Guzmán de que el campesinado andino podía reproducir la “gran marcha” de Mao Tse Tung, incendiar la pradera, arrasar a la burguesía, el capitalismo y convertir al Perú en un país igualitario y colectivista produjo decenas de miles de muertos, miles de miles de torturados y desaparecidos, familias y aldeas destruidas, aumentó la desesperación y la pobreza de los más pobres y desamparados y permitió que se entronizara en el país por diez años una de las más corruptas dictaduras de nuestra historia. Parecía que esta tragedia había abierto los ojos de los peruanos y los había vacunado contra semejante locura. Sin embargo, precisamente ahora, cuando gracias a la democracia y a la libertad el Perú vive un periodo de desarrollo económico sin precedentes en su historia, Sendero Luminoso comienza a reaparecer, emboscado detrás de supuestas asociaciones que piden abrir las cárceles a los autores de los atentados terroristas de los años ochenta. El momento no puede ser más propicio para la aparición de un libro como el de Lurgio Gavilán Sánchez.


MENSAJE DE MARCO MORENO AL CALL

domingo, 16 de diciembre de 2012

BUENA, ALVARITO!!



CORO ALFREDITO ESTRADA

El Coro del Colegio de Abogados de La Libertad, dirigido por Alfredo Estrada Zavaleta; participarán el sábado 22, a las 7:00 p.m.; la referida agrupación  interpretara una selección de villancicos entre tradicionales y huaynos: "Flor de Invierno", "Campana de Navidad", "Doce campanadas", "Ay si, ay no", "Huachitorito", "Navidad del Perú".  

sábado, 15 de diciembre de 2012

viernes, 14 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

martes, 11 de diciembre de 2012

VAYA NOVEDAD

Vía La Industria.-

 "Se trata de un Gobierno Regional envejecido..." (Alejandro Indacochea)

¿Qué cosa?, pero si están en la flor de su juventus!! 

- José Murgia

- Esmidio Rojas

- Napoleón Vilca

- Bernardo Alva

- Mónica Sánchez

Viva el APRA juventud!











Tienen mucho por delante, cumpas, no le hagan caso al anciano Indacochea!


EL CANGREJO CARRETÓN


lunes, 10 de diciembre de 2012

LEDESMA Y MORENO A SEGUNDO ROUND


Tras una tarde de elecciones en el Colegio de Abogados de La Libertad se dió a conocer que los candidatos Marco Moreno y Rosa Ledesma pasaron a la segunda vuelta.

La diferencia de votos entre ambos candidatos es mínima y en el supuesto de que Ledesma gane las elecciones se convertiría en la primera decana de los abogados liberteños.

La segunda vuelta está programada para el próximo martes del 18 del presente mes y se espera que la cifra de votantes para ese día sea superior a la registrada el día de hoy.

En La Libertad son un aproximado de 8 mil abogados sin embargo sólo 3 mil 500 acudieron esta tarde a las urnas.



domingo, 9 de diciembre de 2012

QUOD ERAT DEMONSTRANDUM

Por Axel Buchheister.- La Tercera de Chile


ASI ES, ha quedado demostrado en los alegatos ante la Corte Internacional de Justicia -como sentenció en latín el jurista James Crawford- que nuestro país tiene la razón, la verdad y el derecho de su lado. Existen tratados que fijan la frontera marítima con Perú, que fue reiteradamente reconocida por el vecino del norte antes de empezar a fabricar un caso y asumida por las partes durante decenios.

Si no se ha informado sobre el asunto y alberga algún temor recóndito sobre la solidez del caso nacional, le sugiero leer el libro La defensa de Chile en La Haya (Luis Winter, Ediciones LyD). De modo sencillo, pero erudito, expone en apenas cien páginas en qué consiste la posición chilena y por qué tenemos incontestablemente la razón. Lo lee y queda como avión en el tema.

El único que parece no estar como avión ha sido el ex senador Carlos Ominami. Puso en duda nuestro planteamiento al decir que el de Perú no es un caso artificial, porque si fuera inventado no estaríamos en un pleito. Flor de sofisma. No sólo eso, también puso en duda que sea un tratado la declaración de ambos países denominada “Convención sobre Zona Especial Fronteriza Marítima” (nombre sugerente, cuando no dirimente), porque tiene sólo una página y no posee cartografía ni precisión técnica. Que se haya registrado por Perú y Chile como tratado en la ONU, y que obedezca a la definición que para éstos da la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, no es suficiente para él. No, tienen que ser gruesos y con anexos. Entonces, cuando se traza un límite mediante una línea imaginaria en el mar siguiendo un paralelo, no basta con decirlo así, hay que escribir y dibujar harto para tener la razón. Vaya teoría.

En el juicio ya todo está dicho. Aunque resten alegatos de réplica, la artillería pesada ya fue descargada, y fue demoledora. Si los fallos de la CIJ, como han remarcado los expertos, se basan en el derecho, el que se dicte deberá favorecernos sin ambages. Eso creyó también Colombia que sucedería. Los expertos corrigen: no había tratado y nosotros sí lo tenemos. No es tan exacto, porque lo había (Esguerra-Bárcenas). La diferencia estaría en que el nuestro trata específicamente sobre el límite marítimo y no de la soberanía en una zona. Difícil desconocerlo entonces, aun para tribunales que les tienta ser salomónicos.

Lo bueno del fallo Nicaragua-Colombia fue que sacudió la desaprensión de la calle sobre la causa chilena. Y no crea que eso no importa, porque los jueces internacionales son más impresionables de lo que se cree. Sucede que las cortes internacionales se basan en la adhesión de los estados que se someten a su jurisdicción para resolver sus conflictos con las armas de la ley y no con las otras. Pero si sus jueces creen que la juridicidad la hacen ellos y que los derechos que asisten a las partes valen poco, entonces ya no interesa estar ahí. Si naciones con creciente prestigio se salen del sistema, como Colombia -que ya se retiró- y luego sucediera con Chile, que tendría que considerarlo si no se respetan sus derechos, eso no será indiferente para la CIJ, simplemente porque se puede quedar sola. Y todo comienza con lo que la ciudadanía demanda a sus líderes, que por cierto, han estado a la altura.


JURAMENTA NUEVA MINISTRA DE TRABAJO

La abogada Teresa Laos Cáceres es la nueva Ministra de Trabajo.-



Pregunta: ¿Alguien va a extrañar a este sinvergüenza?