VIDEITOS MANDAN

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jueves, 29 de agosto de 2013

LATINOAMERICA RECHAZA INTERVENCIÓN EN SIRIA


La mayoría de los Gobiernos de Latinoamérica rechazó hoy una eventual intervención de EE.UU. en Siria y urgió para que no se tome ninguna decisión hasta que concluya la investigación que adelanta la ONU sobre las denuncias de un ataque químico que habría dejado 1.300 muertos.

La ONU pidió tiempo para que sus inspectores en Siria puedan terminar de investigar las denuncias de un ataque químico, al tiempo que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad dijeron que analizarán con sus respectivos Gobiernos el borrador que presentó hoy Reino Unido y que propone el uso de la fuerza en el país árabe.

El mandatario de Bolivia, Evo Morales, rechazó una posible intervención y acusó a Obama de preparar "guerras" para adueñarse de los recursos naturales de algunos países.

Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que una presunta banda de sicarios tenía como objetivo asesinarlo en coincidencia con un "ataque internacional" a Siria y pidió estar alerta para garantizar la paz "en cualquier circunstancia".

Desde La Haya el canciller mexicano, José Antonio Meade Kuribreña, calificó la necesidad de una intervención militar en Siria de "importante y urgente", pero se mostró partidario de que se "agoten las posibilidades de investigación" abiertas por la ONU. También, el nuncio apostólico en Nicaragua, Fortunatus Nwachukwu, pidió "paz y respeto del orden internacional".

martes, 27 de agosto de 2013

domingo, 25 de agosto de 2013

ZAFFARONI, POLT POT Y LA CORTE ARGENTINA




El juez Eugenio Zaffaroni, uno de los siete integrantes de la Corte Suprema y el más explícito en su adhesión pública al kirchnerismo, ha hablado hace unos días de la tensión existente entre el máximo Tribunal de Justicia y Cristina Kirchner (ver pág. 17). Dijo que, en algún momento histórico como el actual, la tendencia del poder político entra en colisión con “el aparato jurídico que se convierte en obstáculo y produce cierta disfuncionalidad ”. 

Apelando a ejemplos de choques entre la Corte y el poder político recordó algunos casos que se resolvieron mediante reacomodamientos y renuncias (Roosevelt, en EE.UU.), juicio político y remoción (Perón, 1946) o violencia extrema (Pol Pot, en Camboya en los años 70). Y remató diciendo que espera que las tensiones actuales entre el organismo que él integra se resuelvan políticamente, como ocurrió con Roosevelt.

“Hay que tratar que la solución no sea la de Pol Pot”, remató en un reportaje. El dictador camboyano resolvió la cuestión expeditivamente: fusiló a cientos de jueces. Hizo, a su manera, la “reforma judicial”.

No se entiende por qué Zaffaroni recurrió a este terrible caso para referirse a la relación del Gobierno con la Corte, salvo que haya sido una dudosa ironía o para ahuyentar fantasmas del pasado que algunos se empeñan en convocar.

Sea como fuere, esa situación es directamente impensable en la Argentina, pero la sola mención constituye un disparate nada ingenuo.

Es que la repetición de una estrategia de tensión, que tantos buenos resultados le dio al kirchnerismo, está mostrándose ineficiente para remontar la cuesta.

Las primeras encuestas que se conocen después de las primarias muestran cómo la brecha entre Massa e Insaurralde se ha ensanchado, aun en las mediciones más conservadoras. Y las deserciones públicas y no tanto del Frente para la Victoria hacia su principal rival se están produciendo, confirmando el fino olfato del peronismo para detectar hacia dónde se desplaza el poder.

Scioli, quien cree con razón que gran parte de su futuro se juega en estos meses, está buscando la fórmula que le permita distinguirse sin ser un traidor. Todavía no acierta con las proporciones: se mimetiza con el discurso blindado del oficialismo pero advierte que el ciclo de Cristina terminará inexorablemente en 2015.

“Este Gobierno tiene que terminar lo mejor posible”, dijo el gobernador. Las legislativas de octubre también determinarán los posibles candidatos a sucederla legítimamente por el voto popular, en los plazos que fija la Constitución.


viernes, 23 de agosto de 2013

jueves, 22 de agosto de 2013

DETIENEN A CHRISTIAN OLIVA POR SEDUCIR A MENOR



El escritor y promotor cultural Christian Oliva Capuñay fue detenido por la Policía por el supuesto delito de violación sexual. Ocurrió en la ciudad de Trujillo.

El sujeto fue intervenido en un hotel junto a una menor de 15 años cuando estaban a punto de sostener relaciones sexuales. “Ambos se encontraban semidesnudos”, indicaron fuentes policiales a El Comercio.

Tras ser intervenido, Oliva Capuñay fue conducido a la delegación policial de San Andrés, donde se tomó su testimonio. Se presume que captaba a sus víctimas a través de Internet.

miércoles, 21 de agosto de 2013

lunes, 19 de agosto de 2013

EL RECTOR NO UNIVERSITARIO


Por Johnson Centeno.-

Hace tiempo quería escribir este artículo. Mis andanzas medio cercanas en algunas pocas universidades me llevan a expurgar algunos demonios tan típicos de las máximas autoridades académicas, públicas o privadas. Cualquier parecido, ya saben.

El rector no universitario es aquél que llega al cargo acompañado de una horda de querubines electoreros a quienes ha prometido, en campaña, firmar en one la factura de sus futuros despachos. Dicha horda, es de esperar, ocupará sitios de influencia dispuesta a llevarse hasta el sencillo. Plata como chancha.

El rector no universitario es también aquél que se deja llevar por grupitos sin líder conocido, que prometen sumisión mientras el rector se mantenga en el poder, alabándolo engañosamente. El elegido estará obligado, entre otras cosas, a taparse la nariz durante su periodo, mientras los suyos actúan (en mancha, como saben hacerlo desde siempre). Aquí no pasa nada, dirá a boca pelada.

El rector no universitario es aquél que antes del primer año de su mandato exige que su cargo se escriba: “Rector”, pues “rector” se confunde con “huevón”, y él quiere diferenciarse.

El rector no universitario no pocas veces es un “académico” (entiéndase un profesor que ha escrito un par de libros y repite cosas que otros dicen, aunque con menor solemnidad), y aprovecha su “fama” para venderse en circuitos intelectuales de relativo importe. Incluso se meterá de literato, y hasta logrará escribir libros de cuentos con varios tomos. Es que el marketing es lo máximo.

El rector no universitario es aquél que se aprende de memoria citas bíblicas rebuscadas para recitarlas en las ceremonias de graduación, frente a los padres de familia. Suena bonito, y enternece. Palabras divinas al viento. Amén.

El rector no universitario es aquél que siembra la intriga entre los suyos, obligándole al chisme barato en horas de oficina. Quiere saber quiénes están con él, quiénes en contra, y se goza cuando indispone unos contra otros, pero él siempre gana. Por eso, algunos lo llaman “Maestro” o “Número 1”.

El rector no universitario es aquél que hace que celebren sus cumpleaños a lo grande, incluso pueden cerrar el tráfico por todas partes. Y el chifita es el plato de fondo, donde recibe besos y abrazos, y donde los invitados son sus principales lameculos que circulan en larga lista, con nombres, firmas, y aportes. No, no, tú no vas porque no están en la lista, man, para la próxima hablo por ti, ok, el que sigue...

El rector no universitario, antes de su flamante cargo ha fundado algunos círculos de estudio sobre su materia cuya influencia no sobrepasa el centro cívico, pero donde reina como una lady. Antes los convocaba, regalaba libros, excitaba. Ahora los desconoce, no los atiende, salvo 5 minutitos, “pero que sean cinco minutitos por favor que estoy despachando”, le dice a su secretario peinadito. Cuando lo desaforen del cargo, volverá a convocarlos, fresquísimos. Redactemos nuevo estatuto, muchachos, conferencias, seminarios, debates, mesas redondas. Vida académica venid a mí!

El rector no universitario se inventará amantes por doquier, vaya a ser que duden de su sexualidad, y esa no es buena fama, prefiere seguir en el clóset, y prefiere regalar autos, departamentos, y viajes al exterior. Total, lo pagan los alumnos.

El rector no universitario se ha dejado ganar por los millones, algo que nunca pensó; ha aprendido a olerlos, a jugar con ellos, a masturbarse con ellos, a ver cómo la gente sonríe y pelea por ellos, y escribe un artículo en la prensa sobre la reforma universitaria, la calidad total o el Estado de Derecho. Así se siente mejor. Ayer proletario, hoy burguesía, le recordará uno de sus viejos coetáneos. Y que la universidad siga caminando.

El rector no universitario coleccionará cientos de excusas para no dejar el cargo. La universidad es su iglesia y palacio a la medida. Que los demás sigan trabajando, si hay reelección cerraré los ojos de nuevo, me taparé la nariz, me rebajaré el sueldo, me tiraré al suelo si quieren… Oh, no, mis libros, mis zapatos, mis amigos, mis amantes, mis hijos...

El rector no universitario es aquél que trastoca las normas fundacionales que sostienen la universidad, que perturba su cuerpo y esencia “(que están) jaladas por la necesidad de hacer caja a como dé lugar… y (hacer) crecer la clientela. Hay universidades cuya finalidad central es tener una fuerza política y entroncarse con los partidos políticos o de hacer dinero con inconfesables propósitos personales o familiares” (Guillermo G. Guerra, Diario La Industria).


domingo, 18 de agosto de 2013

MANDELA DEVORA MANDELA



Visualicen la escena. Nelson Mandela en el salón de su casa, el año pasado, envuelto en una manta. Sentadas a un par de metros de él, dos de sus hijas, discutiendo. Mandela tiene la mirada distante, el rostro inmóvil. Difícil saber si está atento a la discusión o si, desde la niebla senil que ofusca su mente, no se entera. Entra un íntimo amigo de Mandela, su hombre de confianza a lo largo de más de 20 años. Las dos mujeres siguen hablando airadamente, como si no estuvieran presentes ni su padre ni el invitado. El tema de la conversación: qué muebles y qué piezas de cocina se llevará cada una cuando el padre muera.

El invitado a la casa de Mandela era Jakes Gerwel,su asesor más cercano durante los cinco años, de 1994 a 1999, que fue presidente de Sudáfrica. Gerwel, que murió a finales de 2012, le había contado la historia a una amiga, y ella me la contó a mí la semana pasada. Gerwel, según la amiga, narró la escena horrorizado y con detalle “forense”. Es difícil de creer, pero después se la conté a dos individuos que tienen, y durante muchos años han tenido, una relación muy cercana con Mandela y no se sorprendieron en absoluto. Respondieron narrando otras historias similares, igual de horrorizados que Gerwel ante el descaro y vulgaridad que están exhibiendo los herederos de Mandela en el afán de explotar las oportunidades materiales que ofrece su asociación sanguínea con el personaje político más venerado del mundo.

Estas personas pidieron que no se publicaran sus nombres por respeto a Mandela (que pronto cumplirá 95 años), por no iniciar una guerra pública con sus hijas, sus nietos y bisnietos antes de su muerte. Pero una guerra encubierta sí ha tenido lugar hace ya años entre los descendientes de sus dos primeros matrimonios y los amigos que Mandela hizo durante su largo camino hacia la libertad. Y no solo amigos. Según las fuentes consultadas, bien enterados de lo que ocurre en el hogar del antiguo presidente sudafricano, el objetivo principal del odio y resentimiento de los herederos de Mandela es su tercera esposa, con la que no tuvo hijos, la mozambiqueña Graça Machel.

“Convencidos, absurdamente, de que ella se casó con él solo por su dinero, el único concepto de vida que son capaces de entender, cuestionan permanentemente la legitimidad de su matrimonio”, me dijo una de las fuentes, que insistió en que, con la excepción de la señora Machel, todos los miembros de la familia de Mandela eran unos crasos aspirantes a nuevos ricos que no habían aportado nada de valor al bien común de su país. El temor del resto de la familia es, evidentemente, que Machel, mujer que ha dedicado su vida a la lucha por la democracia y los derechos humanos, se acabe quedando con un buen trozo de la herencia de su marido.

Machel, que desentona en el clan Mandela casi tanto como un personaje de Marcel Proust en la casa de los concursantes de Gran Hermano, ha mantenido un digno silencio. En su casa, una de sus mayores preocupaciones hoy es que Mandela coja un periódico y, en un inusual momento de lucidez, se entere del último capítulo en la saga familiar, el que ha destapado el conflicto latente entre los parientes que le tocaron y los amigos que él eligió.

Se trata de un juicio pendiente por una causa traída por dos de las tres hijas de Mandela, Makaziwe y Zenani, contra un grupo de abogados nombrados por el expresidente para dirigir dos empresas cuyo objetivo es acumular dinero para sus herederos. De manera deliberada, Mandela, también abogado de profesión, optó por no permitir que su familia ejerciera el control de estas y otras empresas patrimoniales, todas creadas con el mismo fin. Las hermanas, apoyadas por otros miembros de la familia, buscan que —contra los expresos deseos de su padre— un tribunal les pase el control de las empresas a ellas. Ya no se trata de una disputa por muebles o piezas de cocina. Y ni siquiera, en primer lugar, de acceder al efectivo en esas compañías. El objetivo es poner de nuevo en marcha una máquina que está en manos de estas dos empresas y que se paró, por voluntad del propio Mandela, hace nueve años. Se trata de unamáquina de impresión gráfica que en este caso es, ante todo, un aparato para imprimir dinero.

Mandela se prestó hace un decenio a crear unos cuadros que exhibían, en diferentes colores, la huella de su mano. La máquina hace copias perfectas no solo de estos cuadros, sino también de la firma de Mandela. Antes de que él diera instrucciones para que se dejaran de reproducir, convencido de que un exceso de volumen en el mercado abarataría su imagen, se vendían por unos 10.000 euros cada uno. El más destacado de los abogados contra los que las hermanas Mandela se han querellado, George Bizos, no ha disimulado su indignación. Las dos mujeres, respondió Bizos, amigo de Mandela desde hace 60 años, “quieren tener en sus manos cosas que no deberían venderse y el dinero de las empresas”. Y agregó: “Nosotros no somos secuestradores”.

La hija de Makaziwe Mandela, Tukwini, acusó a Bizos de cosas peores en una carta abierta que le escribió vía Associated Press. Después de llamarle “mentiroso”, le dijo: “Por favor, tenga la decencia de comportarse como una persona mayor si se interesa por el bienestar de mi abuelo y por su buen nombre, que fue lo que le impulsó a su inmerecido estrellato”.

Es difícil exagerar la colosal —la épica— impertinencia contenida en estas palabras. George Bizos, de 84 años, es un monumento en Sudáfrica; nombrarán calles por él cuando se muera. De origen griego, pero con las maneras y el acento inglés de un aristócrata británico, Bizos defendió a Mandela en el juicio de 1964 (10 años antes de que naciera Tukwini), en el que se salvó de la pena de muerte y fue condenado a cadena perpetua; defendió a Winnie Mandela 27 años más tarde, cuando se la acusó de secuestro y asalto; y se ha pasado toda la vida ofreciendo sus servicios como abogado a militantes políticos contra el apartheid o, cuando llegó la democracia, a las personas más desfavorecidas y vulnerables de su país. Mandela, que recibía las visitas de Bizos en la cárcel con efusivos abrazos, lo quiere como a un hermano. Si hubiese leído las declaraciones de su nieta contra él en alguno de los periódicos que su actual esposa intenta que no vea, no es una exageración proponer que hubiera caído muerto de una apoplejía.

La principal contribución que ha hecho Tukwini Mandela a la humanidad ha sido crear con su madre, que ha logrado colocarse en la dirección de 16 empresas sudafricanas, una marca de vinos que lleva el nombre de su abuelo. Otras dos nietas de Mandela han lanzado una línea de ropa, también utilizando el venerable nombre familiar, además de protagonizar un reality de televisión llamado Being Mandela (Ser Mandela) en el que las dos aparecen de compras en los centros comerciales más lujosos y cenando en los restaurantes más de moda de Johanesburgo. Ellas dos, como Tukwini, han dado su apoyo explícito a la causa judicial contra Bizos y los otros amigos y viejos compañeros de lucha de Mandela.

Hay un nieto, Mandla, que no se ha apuntado. Pero él también es una figura polémica, acusado, entre otras cosas, de intentar vender a una compañía de televisión los derechos para filmar el entierro de su abuelo en las tierras ancestrales donde nació: otro potencial disgusto del que la senilidad salvó a Mandela, y uno más de los muchos que han escandalizado a sus amigos de toda la vida

No es del todo sorprendente, sin embargo, que se haya creado una ruptura entre la familia y los amigos de Mandela, casi todos provenientes del mundo político. La ruptura la provocó él, en cierto modo, hace muchos años, cuando optó por anteponer la causa de su pueblo a la de su familia biológica. De lo único que se lamentó cuando salió de la cárcel después de 27 años fue de no haber podido atender a las necesidades de sus seres queridos. Incluso después de lograr la libertad, no tuvo más remedio que dar prioridad a la política, y es bien sabido que sus hijos se lo recriminaron. Encontró consuelo y simpatía en amigos, precisamente, como George Bizos y Jakes Gerwel.

En el otoño de sus días intentó compensar sus carencias como padre, abuelo y bisabuelo creando empresas que se encargarían de asegurar que no les faltaría nada a sus descendientes una vez que él muriera. Pero esta iniciativa, como hoy se ve, también ha generado sus complicaciones. Según los estatutos de las empresas, los abogados que Mandela nombró para dirigirlas deberían remunerar a sus herederos seis meses después de su muerte, pero también poseen la discreción legal para alargar el plazo.

Es probable, según fuentes judiciales consultadas, que las hijas de Mandela no prosperen en su causa contra ellos. Es aún más probable que, después de que muera Mandela, la pelea por su herencia se vuelva aún más fea, que el terreno de batalla se extienda, hermanos pleiteen contra hermanos y todos se vuelquen contra su tercera mujer. Un amigo de Graça Machel decía esta semana que lo más sensato que podría hacer ella, por su propio bien, sería abandonar Sudáfrica a las 24 horas del funeral de su marido. No exageraba. O no mucho. Todo indica que el sórdido epílogo a la vida de Nelson Mandela apenas ha comenzado.


sábado, 17 de agosto de 2013

viernes, 16 de agosto de 2013

jueves, 15 de agosto de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

LA RE- REELECCIÓN DE CORREA



La fórmula es bien pedestre: no hay control del poder sin confrontación, postula. Y no habrá éxito en el modelo si no agrega la perpetuación de quienes lo construyeron.

Las monarquías se movían de esa manera, de modo que es al menos fallido suponer que esas máculas imperiales del sistema de organización de algunas sociedades actuales sean un hallazgo
contemporáneo. Lo notable y temible debería ser el hecho de que aquello tenga hoy la importancia que todavía exhibe, y lo que debería estar interpelando especialmente sobre por qué esta mal.

Este debate se reactualizó esta semana por el anuncio del presidente ecuatoriano Rafael Correa de reformar la Constitución para imponer la reelección indefinida pasando por encima de sus promesas anteriores en contrario. Aunque la idea fue lanzada como provocación en el duelo aparente que el mandatario mantiene con un dirigente opositor, ya es oficial. Así, al menos, la presentó Galo Mora, el secretario de Alianza País, la coalición gobernante que controla el Congreso y tiene la llave para la reforma.

Ese paso de Ecuador sucede, por cierto, apenas unas semanas después de que el boliviano Evo Morales, quien debería estar cumpliendo su último mandato constitucional, también dio vuelta la página de sus compromisos previos y con un atajo legal logró la autorización para intentar otro periodo en 2015 y seguir en el Palacio Quemado hasta 2020.

Serán quince años largos en el poder. Eso en principio, porque es poco menos que obvio que la acrobacia de ahora que convirtió su segundo mandato en primero y al próximo en segundo y no tercero, puede ser el anticipo de un cambio más profundo que lo deje reinando de modo indefinido como parece ambicionar Correa, logró Venezuela y aún aspira el actual gobierno argentino.

El argumento que pretende legitimar ese propósito, sosteniendo que es la gente la que al final decide quién será su presidente, es tramposo en muchos sentidos.

El gobernante, en estas democracias con muy bajos niveles de control interno, dispone de toda la estructura del Estado para sostener su campaña y garantizarse la victoria incluyendo como ariete central el uso indiscriminado y clientelar del presupuesto federal. Lo que se acaba construyendo, entonces, a partir de estos manejos, es una versión vaciada del significado real de República y del sistema democrático que, para serlo en términos genuinos, requeriría dosis de alternancia e inclusión de las diferencias. Es desde esa certeza que en uno de sus momentos de mayor lucidez el brasileño Fernando Henrique Cardoso sostuvo que dos períodos consecutivos es democracia, pero tres ya es monarquía.

Otro vicio de este comportamiento es que la perpetuación requiere una mayoría creada al efecto de garantizar el voto que, por ese mismo trámite, deja de ser una opción electoral objetiva para convertirse en un aval que convalida lo que el líder ya ha decidido. Esla democracia plebiscitaria que describía Guillermo O’Donnellhace dos décadas: “la mayoría debe crearse para respaldar el mito de la delegación legítima”. Y eso se edifica no con instituciones formales sino con “clientelismo, patrimonialismo y corrupción”.

Estas construcciones tienen un elemento en común, que es el hiperpresidencialismo exuberante. Para alcanzarlo el modelo diluye como enemigos a críticos y adversarios y elimina los poderes de control republicanos que es por donde se debería canalizar la existencia del otro sujeto político. No hay en esa fórmula, por lo tanto, ni justicia ni Parlamento independientes. Tampoco la alternativa del pensamiento crítico. En todos estos casos, la prensa no insumisa es perseguida, sofocada o satanizada como sucede en Ecuador, en Venezuela y en nuestras orillas.

No casualmente, Nicolás Maduro, el presidente venezolano heredero del chavismo verticalista, sostuvo después de su mínima victoria electoral de abril último que en su país no existe oposición. “Lo que hay son desestabilizadores respaldados por EE.UU.”, dijo condenando a la marginalidad a más de 7 millones de votantes, la otra mitad de Venezuela cuyo líder Henrique Capriles está hoy bajo la amenaza de prisión por la desesperación suicida del régimen para apartarlo de su camino.

Estos experimentos de liderazgos rígidos e impunes que se reivindican en su narrativa como defensores del pueblo y sus derechos, suelen ser denominados “cesaristas” por la comparación exagerada con el absolutismo personalista de los emperadores romanos o, quizá mucho más correctamente, bonapartistas.

Ese era el término peyorativo que Carlos Marx le achacaba justamente a Simón Bolívar y por esas mismas razones “de la invención -decía- de mitos y grandes hombres”.

Aunque mucho se lo confunde, ese concepto alude al sobrino del primer Napoleón, Carlos Luis, un aristócrata que ganó las elecciones de 1848 en Francia por el 75% de los votos con la proclama populista de “abajo los ricos y abajo los impuestos”.

Enfrentado visceralmente con el congreso de la II República y con su Constitución que recortaba de modo drástico la capacidad de maniobra del jefe de Estado y limitaba su mandato a cuatro años, este Bonaparte se asumió con las mismas banderas populistas como defensor de la democracia y el voto universal, dio un golpe y finalmente logró lo que quería, una constitución a la carta y hasta ser nombrado emperador.

Lo terrible de la historia es cuando es un espejo, aunque sería difícil que pudiera no serlo. El alemán Oswald Spengler, célebre por su ensayo La decadencia de Occidente, a comienzos del siglo pasado, cuando ya el drama de la Humanidad se había configurado en la Primera Guerra, escribió un párrafo profético de lo que se vendría en su país pero con resonancias de conmovedora actualidad: “Los partidos se convierten en obedientes séquitos de unos pocos, sobre los cuales el cesarismo ya empieza a lanzar sus sombras -dijo-. Así como la monarquía inglesa en el XIX, así los Parlamentos en el XX serán poco a poco un espectáculo solemne y vano. Como allí el cetro y la corona, así aquí los derechos populares serán expuestos a la masa con gran ceremonia y reverenciados con tanto más cuidado cuanto menos signifiquen ...”.


domingo, 11 de agosto de 2013

martes, 6 de agosto de 2013

DALMACIA "BOQUITA DE CARAMELO"

PRONTO... CAPITÁN HARLOCK

Toei Animation acaba de presentar este adelanto de doce minutos del largometraje en 3D basado en el popular anime de los 80, "Capitán Harlock" (Space Pirate Captain Harlock), creada por Leiji Matsumoto. 

Aunque no se conoce exactamente la fecha final de estreno, algunos han señalado que la fecha será en setiembre. Bien!!


domingo, 4 de agosto de 2013

FIN DEL MILAGRO CHINO?



El final del milagro chino, otra vez. Tres décadas lleva Occidente anunciando el colapso inminente del gigante asiático, ya sea de su economía o de su gobierno, o preferiblemente los dos a la vez. El proyectado caos social que sucedería a un crecimiento por debajo del 8%, y dispararía el desempleo hasta niveles intolerables, se convirtió en un argumento predilecto de la literatura catastrofista.

China cerró el segundo semestre del año con un crecimiento del PBI de ‘solo’ 7,5%. Ya es el noveno de los últimos diez que se interpreta como ralentización y coincide con lo que el Gobierno tiene planeado para todo el año: también 7,5%. Sería el crecimiento más bajo en 23 años y casi la mitad de lo que se registró en el 2007: 14%. Igual, Beijing considera que el umbral de peligro está en un 7%.

De todas formas, hay otros indicadores negativos: caída de las exportaciones, aumento lento de los salarios, desajustes por los excesos crediticios, endeudamiento galopante de los organismos locales y miedo al estallido de la burbuja inmobiliaria.

¿La crisis, finalmente? Javier Serra, consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en China, considera que no. “Es una deseada desaceleración con reestructuración”, opina. “Lo peligroso sería acabar el año con un 9 % y no con un 7 %, porque otro paquete de estímulo sería desastroso en pocos años”.

HACIA UN NUEVO MODELO

La desaceleración responde a que China necesita tiempo para cambiar. De un patrón económico basado en las exportaciones, debe migrar a otro más racional, que descanse en el consumo interno. El primer modelo funcionó durante 30 años y sacó a cientos de millones de chinos de la pobreza, pero la crisis de sus tradicionales compradores (Estados Unidos y Europa, principalmente) ha castigado su eficacia.

El nuevo gobierno de Xi Jinping, que llegó al poder en marzo, está acometiendo las reformas urgentes pendientes. Entre ellas figura la de un sistema de crédito financiero aún en manos de los bancos estatales y la estimulación de la empresa privada. Son medidas drásticas pero muy necesarias, algo que se agrava en un país de 1.349 millones de personas.

Hay que hacer sacrificios a corto plazo para preservar la viabilidad futura. Beijing ha repetido que no cederá otra vez a la tentación de lanzar un paquete de estímulo. En el 2008 ya lo hizo, inyectando cuatro billones de yuanes (586 mil millones de dólares), algo que alimentó el crecimiento y el empleo, pero disparó la inflación inmobiliaria y el endeudamiento de las instituciones locales, causó destrozos medioambientales, fomentó la corrupción y castigó a las empresas privadas.

Ahora, Beijing subraya su apuesta por un modelo más lento, con menos participación estatal y endeudamiento.

“El actual desaceleramiento es consecuencia por igual de una tendencia cíclica y de las reformas estructurales. Hay peligrosas bolsas de deudas en sectores y regiones que pueden explotar y generar una crisis financiera, pero Beijing ha sido siempre un buen bombero. La cuestión es si será capaz de apagar todos los fuegos y concentrarse en levantar el nuevo modelo de desarrollo”, señala Scott Kennedy, director del Centro de Investigación de Negocios y Políticas Chinas. Kennedy juzga que el rumbo es el correcto, aunque aún está por ver la velocidad de los ajustes. La rapidez es más eficaz desde el punto de vista económico, pero más costosa desde el social.

Durante décadas, el mundo se ha beneficiado del ‘made in China’, un modelo basado en traer materias primas de África o Latinoamérica y componentes de Asia, ensamblarlos en el país con mano de obra barata y enviarlos a Europa y Estados Unidos. La preocupación de Beijing pasa ahora del consumidor global al nacional, de modo que la fábrica global muta en un centro comercial mundial. Los efectos variarán en función de cómo se esfuercen los agentes en contentar al consumidor chino.

EL IMPACTO EN EL PERÚ

“Es una buena noticia para las empresas europeas y estadounidenses con nombre y tecnología, porque venderán más, mientras quedarán más afectados los países que suministran materias primas”, señala Oliver Rui, profesor de Finanzas del China Europe International Business School. China ha engrasado el despegue económico latinoamericano adquiriendo los metales que exigían sus gigantescas infraestructuras, pero la reducción en inversión pública trae consigo una caída en las órdenes de compra de materias primas, y también su precio.

Brasil, Colombia, Chile y el Perú han decuplicado sus exportaciones a China desde el 2011. La economía peruana está ligada a China porque este país es ya su segundo socio comercial por detrás de Estados Unidos. Las exportaciones totales peruanas bajaron un 2,2 % en el primer trimestre después de haber crecido a un 30% en los últimos tres años. La demanda de minerales aumentó, pero bajaron los ingresos, por la caída de los precios internacionales.

Para Fernando González Vigil, director del Centro de Estudios APEC de la Universidad del Pacífico, el Perú debería acelerar la diversificación de la oferta exportable hacia bienes y servicios con más valor agregado, tanto por sus beneficios intrínsecos como para reducir la vulnerabilidad externa.

“El volumen de exportaciones tradicionales se incrementará debido a inversiones como la de Chinalco en Toromocho y otras inversiones que se avizoran en minería y pesca, por ejemplo. Al mismo tiempo, ya está creciendo el volumen de las exportaciones no tradicionales a China. Estas son, de hecho, las que han venido mostrando mayor dinamismo a lo largo de los tres años que lleva vigente el TLC, pues se han incrementado en un 46% versus un incremento de solo 13% en nuestras exportaciones totales a ese país”, afirma.

sábado, 3 de agosto de 2013

jueves, 1 de agosto de 2013

MAL PRECEDENTE


Culpable de espionaje, pero no de ayudar al enemigo. Ese es el veredicto emitido el martes contra el soldado Bradley Manning, autor confeso de la mayor filtración de documentos secretos de la historia de Estados Unidos. La juez militar del caso consideró a Manning responsable de una veintena de cargos (entre ellos robo y múltiples infracciones), pero no halló pruebas “más allá de la duda razonable” de que el exanalista de inteligencia pretendiera conscientemente aportar información a la red terrorista Al Qaeda cuando entregó al portal Wikileaks cerca de 700.000 documentos militares y diplomáticos clasificados.

El veredicto, que podría haber sido peor al acarrear una sentencia a perpetuidad si no se hubiera desestimado la disparatada acusación de traición, resulta excesivo en cualquier caso. Y la acumulación de cargos por los que Manning ha sido declarado culpable, especialmente los referidos a la filtración de secretos de Estado, puede suponerle más de 130 años de cárcel.

Tratando de fijar pautas de ejemplaridad e intimidación, la acusación no solo desempolvó un delito, el de colaboración con el enemigo, que no se utilizaba desde la guerra civil estadounidense, sino que basó su estrategia en la Ley de Espionaje de 1917, por la que hasta ahora solo había habido una condena. La alarma despertada en las organizaciones defensoras de los derechos civiles ante la condena por filtración de informaciones consideradas secretas está plenamente justificada por las consecuencias de este peligroso precedente para las libertades de expresión y de prensa. Catalogar como traición la filtración y publicación de datos secretos, sin mayores distinciones ni pruebas, cercena los mecanismos legítimos de control sobre la Administración y amenaza muy seriamente el derecho a la información.

Obama ha declarado una guerra sin cuartel a las filtraciones que en su opinión pongan en peligro la seguridad nacional. Hay al menos siete casos pendientes de juicio por espionaje y violación de secretos. Entra en la lógica de sus responsabilidades, pero es igualmente preciso que la Casa Blanca vigile y ponga coto con la misma intensidad a los atropellos y las ilegalidades cometidas en nombre de la seguridad. En mayo, Obama se comprometía a poner fin a la política antiterrorista que desde 2001 ha dado cobertura a actos “excepcionales”, desde detenciones sin cargos y torturas al espionaje masivo como el que acaba de salir a la luz mediante otra filtración. Los hechos cuestionan la sinceridad de su compromiso.

Es inevitable el paralelismo entre Manning y Edward Snowden, el analista que ha revelado el gigantesco sistema de control de llamadas y de Internet a nivel planetario. Dejando de lado el diferente perfil de ambos, está claro que la mejor protección que puede tener un Gobierno frente a las filtraciones no es amenazar las libertades ni equiparar la denuncia al espionaje, sino cumplir las leyes y defender la esencia de la democracia.