VIDEITOS MANDAN

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domingo, 29 de septiembre de 2013

REGULAR LA BATALLA DE LA INFORMACIÓN


Buscar sin Google en la Red es como socializar en ella sin Facebook: algo inimaginable. Pero unos magníficos algoritmos patentados y unos empleados extremadamente talentosos sólo explican parcialmente la razón de que ambos campos estén dominados por una sola compañía. 

La verdadera razón es que tanto Google como Facebook se metieron en esos territorios muy pronto, acumularon tesoros de datos sobre sus usuarios y, ahora, están explotando agresivamente esos datos para ofrecer un servicio excepcional que sus competidores simplemente no pueden igualar, por muy innovadores que sean sus modelos de negocio.

Pongamos por caso la búsqueda personalizada de Google o el Graph Search de Facebook. Ambos accesorios son fáciles de copiar; es la información sobre el usuario lo que les hace sobresalir. De ese modo, Google indicará qué vínculos han sido aprobados por nuestros “amigos” directamente en los resultados de búsqueda; Facebook, mediante Graph Search, nos permite acceder a los conocimientos de nuestros amigos y de los amigos de estos.

Ambas compañías se han aproximado con éxito, y luego han monetizado, nuestro “gráfico social”, el término en otro tiempo de moda utilizado para describir nuestras muchas conexiones superpuestas con otra gente. Son pequeñas cosas como el gráfico social las que explican porqué incluso un mejor y más innovador motor de búsqueda o una red social más respetuosa con la privacidad del usuario lo tendría difícil compitiendo con Google y Facebook: mientras el dominio de estas dos compañías esté alimentado por inmensos caudales de datos de usuarios, los competidores están condenados al fracaso.

Si tuviéramos que rehacer nuestra estructura de información partiendo de cero, nos daríamos cuenta de que el sistema del que disponemos actualmente se presta muy mal a la competición. ¿Cómo podríamos hacer las cosas de un modo diferente? Una opción podría ser la de manejar el “gráfico social” como una especie de institución pública, con reguladores estatales que aseguren que todas las compañías tienen igual acceso a esa información crucial. Muchas de nuestras conexiones sociales son anteriores —y pueden sobrevivir— a Google y Facebook; esas compañías las han cartografiado bien, pero ello no debiera impedirnos pensar en modos distintos de cartografiarlas y hacerlas disponibles. Así, en lugar de invertir dinero público en el desarrollo de mejores motores de búsqueda los gobiernos podrán centrar su atención en que el terreno de juego de los datos esté tan nivelado como sea posible.

Esa estrategia podría ofrecer otras ventajas. Por ejemplo, los reguladores tendrían la capacidad de ejercer mucho mayor control sobre cómo terceras partes recopilan y acceden a los datos del usuario. Sería posible convertir en anónimos esos datos y así desarrollar unos mejores servicios personalizados sin comprometer la privacidad del usuario. Los miedos a la filter bubble (“burbuja filtradora”) se han exagerado mucho; la personalización no es mala per se: son los rastros de datos que deja en su estela lo que debiera preocuparnos.

Hace unos pocos meses, esto hubiera podido parecer una propuesta razonable pero en el fondo quijotesca. Para empezar, parece haber peligrosamente poco interés, o ganas, en rehacer nuestra estructura global de información. Baste imaginar el esfuerzo que haría falta para reunir toda esa información y organizarla de un modo “fácil de utilizar”. ¿Quién sería capaz de financiar semejante empeño?

Ahora que Edward Snowden ha delatado las extensas operaciones de espionaje de la National Security Agency, esa cuestión parece obsoleta. Pongamos por caso la muy debatida recopilación de metadatos de la NSA, la aparentemente benigna (o eso dicen ellos) información sobre quién llama a quién y cuándo. Es precisamente ese tipo de metadatos lo que se necesita para desarrollar un mejor “gráfico social” públicamente gestionado. De hecho, la NSA probablemente ya lo ha desarrollado, a menudo con la tácita cooperación de los servicios de inteligencia y de los operadores de telecomunicaciones de diferentes países.

Podemos discutir la ética y la legalidad de tales iniciativas hasta el hartazgo; y sugiero que lo hagamos, ya que, según las revelaciones de Snowden, el sistema de la NSA está sumido en el secretismo, carece de la oportuna supervisión legislativa y disfruta de un ilimitado apoyo del complejo militar-industrial. De manera que, sí: las prácticas de recopilación de datos de la NSA tienen que reformarse con la responsabilidad como objetivo.

Sin embargo, todas estas son preguntas sobre el futuro. Pero hay una pregunta sobre el presente bastante más pragmática: la NSA tiene todos esos datos y no va a desaparecer (el muy discutido centro de almacenaje de datos que la NSA está construyendo en Utah sugiere otra cosa). Sería un error colosal no llegar a un acuerdo institucional global que al menos hiciera que buena parte de esos datos quedaran disponibles para el uso público. Debería ser posible producir un rudimentario gráfico social y hacerlo globalmente disponible para ser supervisado por una agencia civil, quizá en el seno de la ONU. EE UU, que siempre ha predicado el libre mercado al resto del mundo, puede tomar la iniciativa de hacer más competitivos a los mercados de la búsqueda y de las redes sociales.

Existen, por supuesto, cantidad de obstáculos técnicos y de posibles cuestiones de privacidad que sería preciso abordar. Serían cruciales unas firmes normas de anonimato así como la posibilidad de la exclusión voluntaria. Naturalmente, a las compañías tecnológicas titulares no les gustaría, ya que fueron ellas las que dieron todos esos datos a la NSA. De acuerdo, sí, pero Google y Facebook también saben que, antes o después, los reguladores descubrirían las verdaderas razones por las que los mercados de búsqueda y de redes sociales ofrecen tan escasa competencia y harían algo al respecto. Ese “algo” puede ser mucho más drástico que lo que aquí se propone.

La tarea más abrumadora sería la de convencer a los defensores de la privacidad que este es, efectivamente, un acuerdo merecedor de su atención. A primera vista, no lo es. ¿Qué mayor locura que proporcionar a las nuevas compañías un acceso a casi tantos datos de usuarios como los que ya tienen Google y Facebook? Pero se trata de un asunto mucho más complejo, en particular porque si el plan funciona podríamos acabar con más innovación en los terrenos de la búsqueda y del socializar en la Red, y algunas de esas nuevas compañías podrían ofrecer más protección real a sus usuarios, ya que sus modelos de negocio no estarían necesariamente relacionados con una agresiva recopilación de datos.

En otras palabras, la elección ante la que nos encontramos está entre un futuro en el que Google y Facebook continúen dominando sus mercados principales, acumulando más y más datos de sus usuarios, y un futuro en el que el poder de esas compañías sea controlado por la competencia. Por el momento, los usuarios apenas tienen otra opción que la de quedarse con Google y Facebook, ya que los datos de usuarios que estas tienen producen realmente mejores resultados de búsqueda y unas conexiones sociales más valiosas.

El obstáculo más importante es el de convencer a las NSA de este mundo de que ello va a favor de su propio interés, lo que claramente no es así. Los agentes secretos están encantados con la actual centralización de las telecomunicaciones, de manera que solamente haya unos pocos conductos por los que seguir absorbiendo datos de usuarios y organizándolos amablemente para su captura por parte de la NSA. Un mercado realmente competitivo de búsqueda y de redes sociales sería un dolor de cabeza para los servicios de inteligencia.

Además, si los datos más íntimos los contiene otra agencia pública debidamente supervisada —que se dedique a protegerlos de un innecesario abuso y que esté dotada de la autoridad legal adecuada para poder negarlos a las irrazonables exigencias de la NSA— ello podría ayudar a proteger realmente la privacidad del usuario y a la vez domaría la propagación del aparato de la seguridad nacional.

¿Una proposición poco modesta? Tal vez. Pero con tantos limones con la marca NSA bien podríamos hacer una limonada.

sábado, 28 de septiembre de 2013

jueves, 26 de septiembre de 2013

VILA- MATAS SOBRE "BREAKING BAD"

martes, 24 de septiembre de 2013

REQUIEM ÁLVARO MUTIS

EL CIEGO COJO Y MANCO


lunes, 16 de septiembre de 2013

LA DENUNCIA CONTRA EL CONGRESISTA MICHAEL URTECHO

CAMPAÑA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL


LA CORRUPCIÓN EN LA POLÍTICA PERUANA


Por JACQUELINE FOWKS.-

Desde febrero, el expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006) ensaya diferentes explicaciones acerca de la compra de una oficina y una casa en una de las zonas más caras de Lima, a nombre de su suegra Eva Fernenbug. Para su infortunio, las revelaciones de documentos y personas involucradas en las transacciones, en las dos últimas semanas, nuevamente desmienten al político. El descrédito que enfrentan Toledo y su partido Perú Posible es similar al del exmandatario Alan García, cuyo Gobierno (2006-2011) está bajo investigación de una comisión parlamentaria que en noviembre entregará su informe final. En este contexto, el 71% de los peruanos cree que entre los políticos hay más corrupción que en el resto de la sociedad, doce puntos más que el año pasado.

Según el sondeo ‘Percepciones sobre la corrupción 2013’, divulgado en agosto, un 58% de peruanos cree que la corrupción es el principal problema que impide al Estado el desarrollo del país. 

Toledo llegó al poder luego de diez años de un Gobierno autoritario y corrupto de Alberto Fujimori y el exasesor de inteligencia Vladimiro Montesinos. Durante su Administración se instaló una eficiente procuraduría anticorrupción que logró repatriar dinero robado del Estado y depositado en Suiza. Hoy la lucha por la democracia que lideró Toledo en el 2000 ha quedado desdibujada y cada semana sus palabras son rebatidas. Un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera reveló hace un par de semanas que las hipotecas de las dos casas que tiene en Perú fueron pagadas por Ecoteva, la empresa que formó su suegra en Costa Rica en 2012, con capital de Josef Maiman, multimillonario peruano-israelí y amigo del expresidente y de su esposa Eliane Karp. Ni Toledo ni Maiman informaron de esa transacción en sus declaraciones a la Fiscalía peruana en julio.

La Fiscalía investiga a Toledo por posible desbalance patrimonial debido a que, a través de Ecoteva, su suegra compró en 2012 una casa en Casuarinas -una exclusiva urbanización en Lima-, y una oficina en un edificio de lujo recién inaugurado, por casi cuatro millones de dólares. El líder de Perú Posible explicó en un primer momento que Fernenbug compró esos inmuebles con sus propios ahorros, que él no participó de la constitución de la empresa en Costa Rica, y que las propiedades no eran para él. Pero esta semana, el corredor inmobiliario de la casa de Casuarinas indicó que Toledo mismo le hizo el encargo de la búsqueda, que duró tres años, y que no conoció a la suegra del político. Por otro lado, Javier Silva Chueca, el vendedor de la oficina en el edificio Omega, declaró el viernes ante la comisión de Fiscalización del Congreso que negoció con Toledo la compra de la propiedad.

El vocero de Perú Posible, José León, informó la tarde del sábado que su líder llegaría el domingo a Lima para responder las nuevas acusaciones y celebrar el decimonoveno aniversario de la creación de su organización política.

En una encuesta publicada este domingo por el diario El Comercio, un 79% de consultados está al tanto del caso Ecoteva, y de ellos, el 69% recomienda que Toledo deje la política y un 45% sugiere lo mismo a Alan García. El 90% cree que el líder de Perú Posible sí participó directamente en la compra de inmuebles, a diferencia de lo que afirma el exgobernante.

Desde que el presidente Ollanta Humala asumió el poder a mediados de 2011, Perú Posible ha sido un aliado informal del gobierno en el Parlamento, sin embargo, la agrupación ha perdido cinco escaños en julio. No es claro aún si el oficialismo respaldará las investigaciones al exmandatario. Entre tanto, Carmen Omonte, vicepresidenta de la Comisión de Fiscalización del Congreso es también una de las principales voceras del partido de Toledo. “Hacer política” en 2013 significa para Perú Posible defender a su líder de estas acusaciones. Situación similar encaran Alan García y el partido aprista, sujetos a la información que surge de la megacomisión parlamentaria que investiga su Gobierno (2006-2011).

Las acusaciones que pesan sobre ambos han enrarecido el clima político del país, haciendo más evidente nuestras debilidades institucionales y poniendo en entredicho el real avance del país en estos años de democracia”, comenta la analista política Giovanna Peñaflor a EL PAÍS.

"En todos lados la pelea política se basa en escándalos y acusaciones, pero en Perú la política está tan personalizada que el conflicto se concentra en las cabezas de nuestros débiles partidos.Más allá de las acusaciones, que merecen atención, estos episodios y la virulencia con que son explotados muestran una forma de hacer política en la que el objetivo es acabar con potenciales candidatos. Los que asomen la cabeza recibirán el mismo trato", describe el politólogo y profesor universitario Eduardo Dargent.

“La prensa trata de manera distinta ambos casos. La sensación es que Toledo difícilmente se recuperará de las acusaciones. En el caso de García hay mayor habilidad para enfrentar las acusaciones y ponerlas en un contexto de búsqueda de su inhabilitación: no aparece excesivamente debilitado”, comenta Peñaflor.

Peñaflor alude al más reciente episodio que ha incomodado al líder aprista. Hace una semana, la prensa difundió un informe preliminar de la ‘megacomisión’ del Congreso. “Está pendiente la supuesta interferencia política en el caso Business Track; una investigación de presunto enriquecimiento ilícito de altos funcionarios del Estado, y terminar la investigación sobre los ‘narcoindultos’”, añade.

El documento filtrado recomienda que el Congreso formule acusación constitucional contra García por haber obstruido la justicia -durante su gobierno- en un caso de supuesto tráfico de influencias de ministros apristas y empresarios extranjeros. La empresa Business Track realizaba escuchas telefónicas ilegales y luego vendía la información a sus clientes: se trataba de conversaciones de políticos y empresarios. La prensa dio a conocer el esquema en 2008 y, posteriormente, se perdió un USB con evidencias.

El mismo reporte, aun no aprobado por la Comisión de Fiscalización del Congreso, plantea que podría haber responsabilidad del Ministerio Público en la desaparición de evidencias (USB). Sin embargo, la exfiscal de la Nación, Carmen Echaiz, no fue convocada hasta el momento a las sesiones de la comisión parlamentaria y ha rechazado la imputación. Indica que no formó parte del Gobierno de García y no pueden acusarla si no la han notificado de previamente. Estas indagaciones deterioran la figura política de García, dos veces presidente, quien quisiera postularse como candidato para las elecciones generales de 2016.

domingo, 15 de septiembre de 2013

jueves, 12 de septiembre de 2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

OTRA DE "EL ROTO"


ANIVERSARIO COLEGIO MARISCAL DE ORBEGOSO

PROGRAMA:

Lunes 16 

Feria de la Creatividad (Día del Logro) Exposición fotográfica NOBILISIMA CIUDAD DE TRUJILLO

Martes 17 

II Festival de Salmos

Miércoles 18 

Festival Gastronómico (Casa de la Emancipación)


Jueves 19 

Concurso Escolar "Prueba Integral"

Viernes 20 

Paseo de Confraternidad Mariscalista

Lunes 23 

Actuación central

En la foto se aprecia a los Integrantes de la Promoción 1963.

martes, 10 de septiembre de 2013

LAS MEJORES 100 UNIVERSIDADES DEL MUNDO

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA MUJER EN EL CINE


Por Gerardo Cailloma.-

Cuando comenzamos a hurgar entre las fechas, efemérides y celebraciones de una sociedad, muchas veces nos topamos con costumbres y orígenes que se pierden en las profundidades del tiempo, u otras, las más recientes, con eventos que se institucionalizan para hacer oficial un mérito que asume un valor simbólico en una sociedad de ese momento, o porque puede asumir un valor económico potencial generador de ciertas ganancias en un grupo social cuyo motor económico es el que se quiere poner en valor (he ahí los diversos días a los que se les ha asignado algo gastronómico, entre otras raras efemérides).

Los pueblos antiguos giraron en torno a eventos agrarios y, en muchos casos, las religiones dominantes asimilaron y sincretizaron muchas de las manifestaciones paganas para hacerlas “cristianas” (por ejemplo) y tener ribetes de mundo oficial; de ahí entendemos el famoso Corpus Christi, que es una forma de contrarrestar las fuertes celebraciones paganas del cambio del solsticio. No es una rara coincidencia que el gobierno de Velasco y su intento de reforma agraria se haya dado cercanamente a esta fecha (24 de junio) con todo lo que en el mundo agrario implicaba (parte de la ideologización del Inkarri). El mes de noviembre en casi todo el mundo antiguo es un mes de renovación y por eso es el mes de los muertos, entendible como tránsito hacia otra vida o transformación dentro de un ciclo de la misma. Este es el acercamiento al mundo natural.

Pero los logros alcanzados por la humanidad en el constructo de sus derechos tienen un largo - y bastante diferente - camino desde los inicios como especie “inteligente”. Los documentos religiosos (libros santos de cualquier religión) son las primeras propuestas de ese saber convivir con los otros y consigo mismo (por ejemplo, descartar el suicidio); lo mismo sucede con los antiguos códices, basados en conductas reactivas sancionadoras en mucho casos, más que en protectoras del individuo. Los inicios de estas nuevas relaciones reglamentadas estaban “cubiertos” de sacralidad, con el fin de dar un contexto explicativo y justificativo de un conjunto de leyes y reglas para una sociedad. Con el devenir de nuestra independencia mental, dichas leyes y reglas van teniendo un valor per se, y un valor de correlación con los individuos que conforman determinada sociedad, para un mejor gobierno social. Los logros de los Derechos Humanos han seguido este camino; la independencia con la entelequia religiosa y la secularización de los mismos a partir del espíritu de la Revolución Francesa han sido caminos tortuosos que han cobrado vidas, cabezas, ideas. Pero son logros al fin y al cabo.

El criterio de igualdad como término ha tenido una interesante, apasionada y maltratada realidad; tanto en el género, como en lo racial y lo sexual, la aplicación de este criterio está bastante lejos de su realización. La lucha por la igualdad de género en los últimos siglos se ha visto plagada de sacrificios, inmolaciones e intolerancias por doquier. Y la estratificación social por el parámetro económico es una suerte de clasificador de desgracia para aquella mujer o niña que le cupo la mala suerte de pertenecer al estrato más bajo del colofón social. Es una visión fatalista (penosamente bastante inmovilizadora), pero la realidad no hace sino corroborar lo anteriormente dicho. Hay que ver que algunos folclóricos intentos de reivindicación de la mujer con dichas características, no hace sino maltratar más la lucha permanente y seria de varias mujeres y hombres que sí quieren el cambio. Los intentos mediáticos casi carnavalescos deslucen la lucha de hombres y mujeres solitarios, o instituciones culturales, sociales y políticas que tienen la intención de lograr la equidad. La humanidad muchas veces quiere asumir un reto para plantearse ese ideal. Recuerdo el año 1975 como el Año de Mujer, declarado por la ONU. Incluso hay el mes de la Mujer.

Lastimosamente, las efemérides que recuerdan las conquistas de derechos básicos de la humanidad han merecido poco espacio en el calendario oficial de la vida social, salvo aquellas que indican la recuperación de la libertad perdida en una guerra (¿?). En un artículo publicado en la revista dominical de un diario limeño, se resume el contenido de un libro escrito por uno de los grandes pensadores de los últimos tiempos, Gilles Lipovetsky, quien escribe lo siguiente: “..cuando más se evoca y se pone en escena la memoria histórica, menos estructura ésta los elementos de la vida corriente. De ahí ese rasgo característico de la sociedad híper moderna: celebramos lo que ya no queremos tomar como ejemplo.” Este último subrayado mío invita a reflexionar qué es lo que se hace y no se hace cuando estamos frente a las celebraciones de eventos como estos. La profunda visión de una sociedad como la nuestra, llena, plagada de celebraciones, según reza el mismo texto, es encorsetar o poner en un museo todo aquello que la vertiginosa sociedad consumista e individualista está generando en cada uno de nosotros. La sentencia es contundente, habida cuenta que durante estas celebraciones están plagadas de muchas buenas voluntades e intenciones. Estas buenas voluntades se han plagado de buenas intenciones públicas y buenas leyes, como excelsas declaraciones que reconfortan nuestras angustias de buenas personas y satisfacen nuestras responsabilidades de buenos ciudadanos. Como para dejar tranquila nuestras conciencias. Pero la realidad, factura hecha por los humanos, no está nada de acuerdo con esas fabulosas declaraciones; la explotación laboral, la segregación racial, la discriminación de género, siguen aún vigentes en nuestras sociedades, todas (¿hay alguna excepción?). Así, entonces, la frase contundente escrita por Lipovetsky, tras aguda reflexión de la modernidad, seguirá teniendo esa inexorable vigencia.

El Dpto. de Humanidades de la Universidad Privada del Norte quiere proponer este ciclo de cine con películas en las que el personaje principal es la mujer, vista desde ópticas temporales y espaciales totalmente diferentes. Muchas de estas perspectivas tienen vigencia pese al tiempo transcurrido o representan modelos que mujeres en nuestra sociedad están buscando en la rara dinámica que se experimenta en los últimos años. Las brechas son cada vez más marcadas, pero pese a presentarse tan diferentes siguen manteniendo la misma problemática que a cada ser humano nos toca vivir. Algunas satanizadas, otras vacuas; quizá percepciones muy sesgadas propuestas por directores varones o por un público que las prefería así (como el caso de la Star-System) 

Las proyecciones se realizan en nuestro Campus a partir de las 7.13 p.m. El ingreso es gratuito.

09 SETIEMBRE TROIS COULEURS: BLUE (TRES COLORES: AZUL) KRYSZTOF KIESLOWSKI FRANCIA 1993. 

Este filme pertenece a una trilogía que el director hizo inspirándose en los colores de la bandera francesa y creando como una suerte de leit motiv interno, la palabra LIBERTÉ. Julie (Juliette Binoche) es la esposa de un gran compositor francés, y la madre de una niña de 6 años: ellos son su familia y los dos perecen en un accidente automovilístico. El mundo se le derrumba, de pronto la viudez; en culturas como la nuestra, la viudez es todo un proceso complicado para rehacer el mundo; el duelo implica cerrar puertas seguras y abrir nuevas desconocidas. En muchas culturas antiguas, la viuda estaba condenada al abandono e incluso la muerte; en la India, solía quemársela viva con su el cuerpo de su difunto esposo. Estar sola es todo un cambio de perspectiva que puede devenir en depresión, negar todo. Un acontecimiento la hace reflexionar y, además, se da cuenta que su soledad es el principio de un mundo de posibilidades que las puede trabajar dentro de la nueva óptica: su nueva libertad.

23 SETIEMBRE VIRIDIANA LUIS BUÑUEL ESPAÑA/MÉXICO 1961.

Quizá uno de los filmes más irreverentes de Buñuel, muy censurado por la curia romana y que disgustó a todas las autoridades eclesiásticas de los países en los que se proyectó esta polémica película, hace escarnio de la actitud pacata e hipócrita de las personas que dicen ser religiosas, pero en sus vidas actúan de otra manera. Un hombre maduro que convierte a una joven mujer en objeto de su deseo y que la seduce en el marco de la visión benevolente. Además, hay una escena que toma como marco de referencia la Última Cena y está protagonizada por un grupo de desalmados mendigos, delincuentes y prostitutas; esta es precisamente la escena que irritó a Roma y por la que nuestro director se enfrentó a la iglesia. Cannes también desafió a la iglesia en 1961, puesto que el año anterior había entregado las Palmas a otra desafiante película como lo fue La Dolce Vita de Federico Fellini. 

30 SETIEMBRE LA VIDA DE OHARU (SAI

KAKU ICHIDAI ONNA) KENJI MIZOGUCHI JAPÓN 1952.

Contundente y sorprendente película sobre el estudio de una geisha y su sufrida vida durante el siglo XVII, en un Japón aún medieval y en el que la estratificación social era prácticamente inamovible; en una sociedad tan rígida y machista, la mujer tenía escasos o nulos derechos en las decisiones que ella tomase para su vida. La costumbre de vender a las hijas ha estado tan extendida en nuestras sociedades que es así cómo podemos entender el sentido de las razones por las cuales el padre de la novia daba al novio no solo la virginidad intacta de su hija (a través del vestido blanco), sino que además pagaba los gastos de la fiesta de la boda, más una dote que le permitiera en un principio mantener a la nueva unión, sobre todo a la novia. Los matrimonios arreglados, las ventas de hijos e hijas, eran muy frecuentes. Siendo muy joven, nuestro director fue un testigo impotente de la venta de su hermana mayor para ser geisha; esto nos permite entender esta franca y dolorosa película de una mujer, hija de un mercader, que intentó ser libre en el amor y caer en lo más bajo de estratificación social, solo apreciada por su cuerpo.


domingo, 8 de septiembre de 2013

LOS REFRACTARIOS



Vine a Normandía con la intención de releer a Flaubert y visitar su pabellón de Croisset y los lugares que describió en Madame Bovary, pero en una librería del pintoresco y abigarrado puerto de Honfleur me encontré con un pequeño libro de Jorge Semprún, recién publicado en Francia, que me ha tenido toda la semana pensando en la irrupción del nazismo en el continente europeo, en la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas, y en la conducta de ciertos intelectuales en aquellos años neurálgicos.

El libro se llama Le métier d’homme (El oficio del hombre) y contiene tres conferencias que dio Semprún en la Biblioteca Nacional de París los días 11, 13 y 15 de marzo de 2002. Probablemente las dictó sobre notas, las charlas fueron grabadas y lo que se ha publicado es una transcripción de esas grabaciones, pues el texto abunda en las repeticiones y vacilaciones típicas de una exposición dicha, no leída. Pero, aun así, estas páginas están llenas de sugestiones e ideas fascinantes que, lejos de contentarse con reminiscencias históricas o anécdotas, gravitan con fuerza sobre la crisis europea de los años cuarenta y la de nuestros días.

El libro es también un homenaje a un filósofo, Edmund Husserl, un historiador, Marc Bloch, y un escritor y periodista, George Orwell, que, en momentos de gran confusión y turbulencia ideológicas y políticas, tuvieron el coraje de adoptar tomas de posición refractarias a las de los gobiernos y la opinión pública de sus países y fueron capaces, valiéndose de una razón crítica y una moral heroica, de fijar unos objetivos cívicos y defender unos valores que a la larga terminarían por prevalecer sobre el oscurantismo, el fanatismo y el totalitarismo que desencadenaron la segunda conflagración mundial.

Edmund Husserl, padre de la fenomenología y maestro de Heidegger, a quien éste dedicaría su obra capital, Sein und Zeit (Ser y Tiempo), para retractarse luego de esta dedicatoria cuando comenzó a colaborar con el régimen nazi, pronunció una conferencia en Viena el 7 de mayo de 1935, en la que exhortaba a sus colegas intelectuales a enfrentarse “a la barbarie” y a mantener viva la gran tradición europea del espíritu crítico y la racionalidad sobre las puras pasiones y la conducta instintiva. 

Semprún destaca en esta conferencia, sobre todo, lo que llama “el patriotismo democrático” del filósofo, quien afirma categóricamente que el enemigo de la Europa civilizada no es el pueblo alemán sino Hitler y que, más pronto que tarde, Alemania deberá reintegrarse, una vez que gracias al federalismo opte por una resuelta vía democrática, a una Europa que habrá superado también el nacionalismo de orejeras y se habrá unificado, sin renunciar a su diversidad, en un régimen político y económico de carácter federal. Afirmaciones y predicciones de una lucidez visionaria que medio siglo más tarde confirmaría puntualmente la historia europea.

Cuando pronuncia esta conferencia Husserl tenía setenta y seis años y por ser judío, de acuerdo a las medidas antisemitas del nazismo, ya había sido despojado de todos sus derechos académicos. Pronto se vería obligado a refugiarse en el priorato benedictino de Sainte Lioba, donde moriría tres años después de aquella charla. Y de allí rescataría un sacerdote franciscano, el padre Herman Leo van Breda, las cuarenta mil páginas inéditas del filósofo que se las arreglaría para hacer llegar, sanas y salvas, a la Universidad de Lovaina.

Semprún, en páginas de gran sutileza, señala cómo en estos años hay intelectuales católicos, entre ellos Jacques Maritain, que, a diferencia de la extrema prudencia con la que el Vaticano encaraba la problemática nazi, se enfrentaron a los totalitarismos fascista y estalinista a la vez, denunciando con entereza sus semejanzas sustanciales por debajo de sus diferencias de superficie, una verdad escandalosa que se confirmaría no mucho después con el pacto Molotov-Von Ribbentrop, y el trauma que este acuerdo nazi-soviético causaría entre la intelectualidad progresista y comunista.

El segundo homenaje de este ensayo es al historiador Marc Bloch, fundador con Lucien Febvre de Annales, movimiento que renovaría y daría un impulso creativo notable a la investigación histórica en Francia. Marc Bloch, que había hecho la Primera Guerra Mundial —comenzó como soldado raso y terminó como capitán— se alistó también en la Segunda y fue un resistente activo, hasta que la Gestapo lo capturó y fusiló en 1944. Luego de la derrota del Ejército francés, Bloch escribe en apenas dos meses L’étrange défaite (Extraña derrota), de julio a septiembre de 1940, un libro impublicable entonces, que permanecería oculto hasta luego de la liberación. En él analiza, con extraordinaria serenidad y hondura, las razones por las que Francia se desmoronó tan fácilmente ante la embestida del ejército nazi. El análisis es implacable en su denuncia de la corrupción que venía socavando a la clase dirigente, a los partidos políticos, a los sindicatos, y cegando a los intelectuales. 

Pero, pese a la virulencia de la crítica, el ensayo no sucumbe al pesimismo. Por el contrario, destaca los sólidos recursos institucionales y culturales que sostienen a la tradición democrática francesa, exhorta a la nación a no rendirse a la barbarie totalitaria y a luchar no sólo para derrotar al nazismo sino para luego reconstruir la sociedad francesa sobre bases más decentes y más justas que las que provocaron la catástrofe. Al igual que en Husserl, Semprún subraya en la postura de Bloch su rechazo del nacionalismo, su vocación europeísta y la defensa de la racionalidad y el espíritu crítico.

George Orwell es el tercer ejemplo de intelectual comprometido con la justicia y la verdad, que no teme enfrentarse al descrédito y a la impopularidad, al que Semprún exalta como un ejemplo. Se refiere, claro está, al periodista que se fue a pelear como voluntario en defensa de la República durante la Guerra Civil española en las filas del POUM y que en Homage to Catalonia (Homenaje a Cataluña) fue uno de los primeros en denunciar el exterminio de trotskistas y anarquistas ordenado por Stalin en el seno de las fuerzas republicanas. 

Pero destaca, sobre todo, su defensa del “patriotismo democrático” con que exhortó a sus compatriotas a enfrentarse a Hitler y al nazismo, a la vez que criticaba con dureza el colonialismo inglés y exigía que el gobierno de Gran Bretaña asegurara la independencia de la India y las otras colonias del imperio una vez terminada la contienda.

Semprún estudia con detalle un ensayo poco conocido de Orwell, The Lion and the Unicorn (El león y el unicornio), donde aparece su célebre frase: “Inglaterra es un país de buena gente con los tipos equivocados en el control”. Y recuerda que, pese a la utilización que hizo siempre la derecha de sus críticas a la URSS y al comunismo, sobre todo en sus parábolas novelísticas Animal Farm (Rebelión en la granja) y 1984,Orwell se consideró siempre un hombre de izquierda, un socialista convencido de que el verdadero socialismo era de irrenunciable entraña democrática, defensor del espíritu crítico y de la libertad intelectual, para él valores inseparables de la lucha por la justicia social.

Es imposible no leer este pequeño y hermoso libro sin pensar que Jorge Semprún perteneció a esta misma tradición de pensadores y escritores refractarios al conformismo y a la complacencia a los que dedicó estas tres conferencias. Él también consideró siempre que el quehacer intelectual —aquí confiesa que su verdadera vocación fue ser un “filósofo profesional” aunque la guerra y su militancia lo enrumbaran por otro camino— era inseparable de una acción cívica, y tuvo el coraje de criticar y apartarse del Partido Comunista en el que había militado toda su vida, en los puestos de mayor riesgo, cuando se convenció de que aquella militancia era incompatible con aquel espíritu crítico y el patriotismo democrático que encarnaron intelectuales como Husserl, Bloch y Orwell. 

Pero aquella ruptura no lo apartó de los ideales de su juventud. Por ser leal a ellos estuvo en la Resistencia, en el campo de concentración de Buchenwald, de clandestino en la España franquista, y fue luego el intelectual refractario con la misma consecuencia y limpieza moral que él celebra en los tres maestros a los que dedica este libro estimulante.

EL ROTO


EL CONJURO

sábado, 7 de septiembre de 2013

miércoles, 4 de septiembre de 2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA PESADILLA DE ORIENTE PRÓXIMO



Oriente Próximo sigue conmocionado por una espiral de inestabilidad que no parece tener fin. La posible intervención militar en Siria y el grave empeoramiento de la situación en Egipto tras el golpe militar captan la atención mundial. Por otra parte, a pesar de los cambios que se han producido en el país tras las elecciones, la negociación nuclear iraní no ha recuperado dinamismo.

Oriente Próximo vive una complicadísima situación con tintes paradójicos. Los aliados tradicionales de Estados Unidos en la región (Arabia Saudí, Israel, Turquía, Egipto y las monarquías del Golfo) muestran intereses dispares sobre la región. En todos los casos entran en juego otros actores regionales. Arabia Saudí, previendo consecuencias internas, no quiere ver una fuerza islamista legitimada democráticamente, y se posiciona en contra de los Hermanos Musulmanes, pese a que estos son más moderados que la rama saudí del islam. Israel, por su parte, presiona de dos maneras. Por un lado, para que se reconozca el golpe y a los militares, velando por la estabilidad de la frontera del Sinaí. Por otro, juega la carta de la negociación con Palestina. Puede supeditar los avances en la negociación a los acontecimientos en Egipto o en otros lugares de la región —como Irán—. Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, ha puesto todo su capital político a disposición del avance de las negociaciones de paz, e Israel lo puede aprovechar.

La guerra civil siria, por su parte, se ha convertido en uno de los más claros ejemplos del conflicto latente en toda la región: el de los suníes contra los chiíes, que define también la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán, respectivamente. El de Egipto, por el contrario, es un conflicto de naturaleza más política que religiosa, entre una población mayoritariamente suní.

El golpe de Estado en Egipto ya ha demostrado ser un error. La persecución de los Hermanos Musulmanes es incompatible con la democracia y los militares parecen retomar las prácticas de la época de Mubarak. La represión del Ejército a los Hermanos Musulmanes podría no ser tanto una cuestión religiosa como de poder. Al ser la única fuerza organizada del país, los Hermanos Musulmanes son la mayor amenaza para el Ejército, como se demostró con su victoria en las elecciones que auparon a Morsi a la presidencia.

Pero además de todo lo anterior, queda un problema fundamental sin resolver. Se trata de Irán. Tras la toma de posesión del nuevo presidente, Hasan Rohaní, no se ha puesto de manifiesto la voluntad necesaria de avanzar en la negociación sobre el programa nuclear. Es necesario.

Nos interesa a todos un Irán predecible y no un movimiento chií desestabilizador

Ante este panorama regional, un avance en la negociación con Irán crearía un clima más propicio para resolver el resto de problemas de la región. La negociación nuclear, además, dependerá ahora del Ejecutivo iraní, por lo que Rohaní ganará algo de margen de actuación. El nuevo ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, asumirá importantes responsabilidades. Es una persona conocida y respetada por todos los dirigentes de los países que participan en la negociación.

Pese a las grandes dificultades y la cautela con que siempre hay que afrontar el tema, se debe reconocer la importancia que tiene la elección de Rohaní y su equipo negociador. Se abre una oportunidad que debiera ser aprovechada con determinación.

Recordemos que el día de las elecciones presidenciales iraníes fue a las urnas casi un 75% de la población, cuando se esperaba la apatía, dando la victoria a Rohaní. El hoy presidente venció gracias a una importante movilización ciudadana, por su programa claro sobre la economía y sobre la participación de Irán en la comunidad internacional, incluido su papel en el ámbito nuclear. Ya en la toma de posesión respondió con su discurso y con la elección de sus ministros a lo que los iraníes le pidieron con sus votos. Un Gobierno que pocos creían que sería capaz de nombrar, en lo económico y en las relaciones internacionales.

Se dieron dos importantes pasos: uno por parte de la ciudadanía iraní, al entender los desafíos ante los que se encontraban, y otro del presidente, al elegir a los mejores para una empresa de dificultades enormes. Entre la racionalidad y la imprevisibilidad, el pueblo iraní y su líder han elegido lo primero.

Irán es un país rico en dichos de utilizaciones múltiples y tiene uno que me gustaría sacar a colación: “Solo se puede despertar a quien está dormido, no a quien se hace el dormido”. Este dicho es válido, en interpretación libre, para Irán y sus gentes. Pero también para la comunidad internacional, que debe ser consciente de la importancia de esta elección.

En un mundo tan complejo y en un Oriente Próximo lleno de incertidumbres, nos interesa a todos un Irán predecible, un Estado importante regionalmente y no un movimiento chií desestabilizador con ambiciones que van más allá de lo que los tratados internacionales permiten. Sin duda, la solución pacífica está aún al alcance de la mano, pero requiere del compromiso y la determinación de todos.


domingo, 1 de septiembre de 2013