VIDEITOS MANDAN

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martes, 31 de diciembre de 2013

¿ROJO O AZUL?

Hola a todos, 

Que estas fechas sean full celebración pero también de encuentro consigo mismo, aunque sea un ratito. Qué tal estuviste este año?, cuánto avanzamos en nuestras metas personales o profesionales?, cuánto pude apreciar un poco más a quienes no conozco?, que tal tu tolerancia este año, eh?, qué tal la familia?, los amigos de ayer?, los nuevos?, las locuras que planeas el nuevo año?, cómo estuviste en el amor?... Uhmmm.. demasiadas preguntas, no? Espero más azules que rojos, pues, sino, dont worry, tienes todo el año x delante…

Feliz año, gracias x tu amistad, y un gran abrazo….


jc

domingo, 29 de diciembre de 2013

sábado, 28 de diciembre de 2013

lunes, 23 de diciembre de 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

LAS UNIVERSIDADES DE "MEDIO PELO"- RICARDO PASCUAL LOPEZ


Las declaraciones del presidente Ollanta Humala respecto a que en el país existen “universidades de medio pelo”, esto en el marco de la probable aprobación de la nueva Ley Universitaria en el Congreso, han sacado roncha y han generado muchas reacciones.

La encuesta realizada este año por Ipsos Perú entre las 1,000 empresas con mayor nivel de facturación en el país sobre sus preferencias y rechazos a la hora de contratar egresados da una idea de cómo percibe la sociedad la enseñanza en ciertos centros de educación superior.

Consultadas sobre de qué universidad privada no contrarían egresados, las compañías afirmaron que no se ‘jalarían’ a los que se formen en Alas Peruanas, Norbert Wiener, César Vallejo y San Juan Bautista, entre otras.

En el caso de las universidades públicas, las empresas señalan que no contrarían a profesionales formados en La Cantuta, Federico Villarreal y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre otras.

jueves, 12 de diciembre de 2013

lunes, 9 de diciembre de 2013

domingo, 8 de diciembre de 2013

LOS ÚLTIMOS NO SIEMPRE SERÁN LOS PRIMEROS



Deplorable. Dramático. Desolador. Son las primeras palabras que nos vienen a la mente para describir el panorama actual luego de saber que, según el sistema de evaluación internacional de estudiantes (PISA), el Perú ocupa el último lugar entre los 65 países sometidos a examen. 

Peor aún si consideramos que los escolares evaluados representan el 80 por ciento de la población mundial. Nos encontramos, pues, ante una situación crítica que exige una reforma educativa radical. Aunque las comparaciones sean odiosas, habrá que reconocer que nuestro vecino, Chile, lleva las cosas de otra manera, ya que se ubica en el primer puesto entre los países latinoamericanos.

Como de costumbre, nos hacemos ilusiones con excesiva facilidad e ignoramos que la burbuja puede reventar en cualquier momento. ¡Qué tanto optimismo y regocijo por el crecimiento económico! ¿Cómo podemos ser prósperos si las pruebas tomadas a estudiantes de quince años en comprensión lectora, matemáticas y ciencias nos indican que estamos en el último lugar de la tabla? Después de todo, que también seamos “coleros” en el campo futbolístico no es un hecho aislado.

Sí, por supuesto, contamos con una élite boyante que educa a sus hijos en los mejores colegios privados y luego los envía a estudiar a prestigiosas universidades extranjeras. Pero se trata de una minoría privilegiada. Más bien, debemos preguntarnos qué pasa con toda esa inmensa mayoría de estudiantes que aspira a adquirir conocimientos para consolidarse como profesionales y solo obtiene resultados mediocres. ¿Tendremos que resignarnos a la idea de que el acceso a una formación de calidad está únicamente reservado a quienes tienen dinero?

La situación no siempre fue así. Hace unas décadas todavía era posible encontrar a grandes maestros en el sector educativo público, ya fuera en la escuela o en la universidad. Y, ciertamente, aquellos alumnos que poseían aptitudes para estudiar una carrera superior podían hacerlo aunque carecieran de medios económicos. Ahora, el fracaso de la educación pública es una de las taras más demoledoras que afectan a la sociedad peruana y, si no se hace nada por revertirlo, lo único que conseguiremos será acentuar nuestras contradicciones y aumentar la brecha social.

¿Cómo hablar entonces de una auténtica inclusión? ¿Por qué nuestros gobernantes nunca se dan cuenta de que la educación y la cultura son rubros tan importantes y definitivos como la salud y la nutrición? ¿Somos tan ingenuos como para pensar que la proliferación de universidades es una medida “inclusiva”? ¿Cuántas de esas instituciones son capaces de garantizar una educación verdaderamente superior? ¿Cuándo vamos a erradicar el lucro del sistema universitario?

Sí, Sancho, ladran los perros, señal de que avanzamos (aunque la frase sea de Goethe y no del buen Cervantes).

MANDELA AL CIELO

viernes, 6 de diciembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

POR QUÉ NOS FUE TAN MAL EN PISA?


(BBC Mundo). América Latina ocupó algunos de los últimos lugares en la prueba PISA, que mide el nivel educativo de adolescentes en 65 países y cuyos resultados fueron divulgados esta semana. ¿Cómo resolver la trágica deuda pendiente con los niños de la región?

BBC Mundo invitó a una de las autoridades mundiales en educación, el chileno José Joaquín Brunner, a compartir su visión con los lectores.

Los resultados PISA vuelven a animar el debate sobre el estado de la educación latinoamericana. En efecto, los ocho países de la región participantes en este examen (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia, México, Perú y Uruguay) califican dentro del 25 por ciento demás bajo rendimiento entre los 65 países participantes.

Aunque entre ellos hay significativas diferencias de resultados, ninguno muestra niveles satisfactorios de logro. Chile, el más aventajado de los países del grupo latinoamericano, exhibe un rendimiento promedio que equivale a un año menos de escolarización que en España y Portugal, 2 años menos que en Suiza y 3 años menos que en Singapur. Son brechas sustanciales que es imprescindible enfrentar.

Para ello lo primero es identificar las causas que explican este atraso. Según muestra la evidencia disponible, éstas son de dos tipos.

Por un lado, el contexto socioeconómico y cultural de los países latinoamericanos es adverso. Hay más pobreza, desigualdades y desintegración comunitaria que en las sociedades desarrolladas, pero se gasta menos en educación, en el cuidado de los niños y en la formación de profesores.

Hay más violencia en los hogares y los padres tienen un menor nivel educacional. Muchos más niños y niñas viven vidas más difíciles en América Latina, en entornos hostiles, que sus pares de los países europeos. Y, a diferencia de lo que ocurre en un número de países del Asia donde la educación tiene un alto valor cultural y goza del apoyo absoluto de las familias, en América Latina la educación fue hasta la segunda mitad del siglo XX un privilegio de minorías mientras se negaba el acceso a las clases pobres del campo y la ciudad. Todavía ocurre así en varios países de la región, donde menos de la mitad de los jóvenes completa la educación secundaria.

Por otro lado, los sistemas escolares latinoamericanos —las escuelas y liceos, los docentes, los ministerios de educación, los directores y supervisores— son débiles. No solo excluyen de las salas de clase a varios millones de niños y jóvenes sino que, además, un porcentaje de los que ingresan no obtiene una alfabetización a la altura del siglo XXI.

La infraestructura y el equipamiento de los colegios suelen ser precarios; el uso de tecnologías digitales limitado o inexistente; el tiempo dedicado al aprendizaje escaso; la disciplina excesivamente autoritaria o ausente, y las políticas educativas de los gobiernos son inestables, mal diseñadas a veces y su implementación y efectos poco evaluados.

Evidentemente cada uno de los países de la región sigue una trayectoria distinta, según muestra PISA. Por ejemplo, durante la última década Brasil exhibe una trayectoria moderadamente ascendente en lenguaje, matemática y ciencias; por el contrario, Uruguay retrocede en los mismos tres dominios. Chile y México avanzan gradualmente al menos en dos de estos dominios; Colombia los sigue algo más atrás. Argentina se halla estancada. Perú aparece a la cola a pesar de haber mejorado en el dominio de comprensión lectora durante la década pasada. Costa Rica recién comienza a participar en la prueba PISA de modo que no hay todavía un registro de su evolución.

En breve, el cuadro de resultados que ofrecen las pruebas internacionales obliga a América Latina a una acción profunda, persistente y urgente de cambios en la organización y prácticas de su educación.

¿Qué pueden aprender los países latinoamericanos de la experiencia de otros países que participan en este examen y de la evidencia producida por la investigación educacional?

En primer lugar, que es posible mejorar resultados del aprendizaje, pero que para lograrlo se requiere un esfuerzo concertado de la nación: del gobierno y los colegios, de las familias y autoridades locales, de los empresarios y universidades, de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales y, prioritariamente, de los docentes y sus alumnos. Se requieren políticas de largo plazo, estables, coherentes y dotadas de suficientes recursos.

Los gobiernos deben contar con una estrategia de desarrollo sustentable de la educación que articule las expectativas y los intereses de los diversos actores. De no existir una tal estrategia, los políticas y medidas de los gobiernos se vuelven erráticas, prima el conflicto y al final los sistemas se estancan y la opinión pública pierde confianza en el valor de la educación como medio para ensanchar las oportunidades de vida y las posibilidades de movilidad social.

En seguida, la experiencia muestra que para mejorar la calidad de los aprendizajes América Latina necesita hacer un esfuerzo extraordinario de equidad educacional. No hay otro camino. La educación debe compensar las desigualdades de la cuna y para esto los países necesitan entregar atención temprana y jardines infantiles de calidad para la población más vulnerable.

Ningún niño debe quedar fuera de la escuela o abandonarla antes de completar la educación obligatoria. Es imperativo que ésta sea de similar calidad para todos. En esto reside el mayor desafío para la región. Para ello hay que formar profesores y directivos escolares capaces de elevar la efectividad de los procesos de enseñanza. Hay que evaluar resultados y corregir los bajos desempeños. Hay que premiar a los mejores profesores de aula y ofrecer segundas oportunidades de capacitación a aquellos menos competentes.

Todo esto obliga a invertir más y mejor en educación. En promedio, América Latina ha aumentado el gasto público en relación al PIB durante la última década. Pero el gasto por alumno es bajo aun y hay recursos que se usan con escasa eficiencia. Evidentemente, no se trata de convertir a los colegios en empresas ni puede esperarse que el mero hecho de aumentar el gasto traiga consigo mejores resultados.

Debe incrementarse el gasto pero, al mismo tiempo, importa mejorar la gestión, elevar los estándares y las exigencias, hacer efectiva la rendición de cuentas, generar un más fuerte control por parte de la comunidad y crear redes de apoyo para las escuelas, especialmente las más rezagadas.

En suma, PISA 2012 debe servir en América Latina no solo para construir rankings efímeros y hacer comparaciones deprimentes entre países de alto y mediano desarrollo si no para generar nueva información y conocimiento que ayude a mejorar el trabajo de los profesores en la sala de clase, de los directores en sus escuelas y de los políticos y académicos al momento de diseñar reformas e impulsar programas de innovación pedagógica”.

*José Joaquín Brunner es profesor del Centro de Políticas Comparadas de Educación en la Universidad Diego Portales, Chile, y es considerado una autoridad mundial en educación.


martes, 3 de diciembre de 2013