VIDEITOS MANDAN

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domingo, 31 de agosto de 2014

NUEVO VIDEO- EN BUSCA DEL VOTO- TRUJILLO

Se viene calentando de a pocos las elecciones provinciales en Trujillo, y esta vez nos tocó estar en la emblemática Plaza de Armas, donde nos encontramos con una serie de personajes trujillanos como Omar Aliaga, José Luis Aguero, Fermín Villena, Christian Oliva, entre otros, quienes nos dieron sus impresiones sobre el ambiente electoral.

Aquí el videito.

PASA LA VOZ..


DIPLOMADO AGRONEGOCIOS- UPT

miércoles, 27 de agosto de 2014

martes, 26 de agosto de 2014

lunes, 25 de agosto de 2014

FOTOCHEK ELECTORAL- TRUJILLO


Por Johnson Centeno.-

La campaña política en Trujillo se viene calentando de a pocos, y sus principales actores empiezan a perfilarse en una carrera que no tienen favoritos, donde cualquiera puede pasar a la final o desbocarse por el barranco del fracaso estrepitoso, hasta una próxima elección. La mesa está servida y empieza el juego de cartas. Veamos algunos de ellos sin orden en particular.

ACUÑA: CUANDO LA “PLATA COMO CANCHA” NO BASTA. 

Su campaña ha empezado con buenos fajos de billetes dispuestos en publicidad radial, televisiva y todo tipo de merchandising, que distribuyen selectivamente cientos de cuadrillas de muchachos de su universidad a lo largo de diversos sectores de Trujillo y distritos. En realidad, Acuña se ha enfrascado en una elección de alcance nacional, y las justas electorales de estos pagos son solo un ápice de su estrategia política, que incluye medios afines (comprados o alquilados), pasquines semi clandestinos y una bien montada maquinaria en redes sociales que trabaja las 24 horas del día. Pero el derroche de dinero no le asegura el triunfo electoral, al menos no esta vez. Con un hijo y una ex esposa en el Congreso, un hermano en la región vecina, un desgaste natural por verlo hasta en la sopa, y una trayectoria académica y empresarial con pocas certezas (el JNE le acaba de abrir una investigación por falseamiento de datos en su hoja de vida: al parecer no tendría secundaria completa), se prepara para afrontar el tramo más complejo de la campaña frente al dinosaurio del APRA, donde ni su plata ni Rigoberta Menchú lo van a salvar en una probable confrontación de ideas, donde por supuesto tiene las de perder dado su escasa tolerancia dialéctica. Obviamente, su principal fortaleza radica en las obras tangibles que se pueden ver a lo largo y ancho de la ciudad, que buscará que sustituyan a su pobreza expresiva, junto a millonarios shows que se vienen preparando para la ocasión. Esta vez el cambio va para la región, promete en sus afiches, ante un electorado que no es el pobrecito de antes, y que esta vez —esperemos— le exigirá un poco más que “obras como cancha”.


MURGUIA, “EL POBRECITO”. 

Verlo por el centro de Trujillo repartiendo personalmente sus volantes da penita: el viejito que sirvió a Trujillo por tantos años quiere atornillarse en el poder, seguir con la mamadera, seguir devolviendo presupuestos y alabando la ineficiencia, la corrupción y el atraso. Y para eso apela a la compasión como estrategia de campaña. Chiste viejo. Murgia declaró ante el JNE que solo es dueño de una camioneta y su casita de Grau, pero al parecer “sería dueño de todo un emporio, llamado Grupo Murgia, que tiene constructoras, inmobiliarias, productoras agroindustriales y otros negocios afines” (La Última, II, Nro. 12, p. 6). Y otra vez ha dicho que esta será la última vez que se presente a una elección, que esta sí es la última, la ultimita, la última última. Murguia presiente una derrota, se le ve en su rostro, pero quiere hundirse con el partido al que le debe todo lo que es; no como los grandes líderes que se van a la tumba y trascienden su praxis y filosofía, sino como un dictadorzuelo que evitó a toda costa que otros surjan y sirvan de recambio para una nueva generación de servidores públicos. El contraste que sugiere su fingimiento se cae a pedazos cuando uno observa el nivel de sus promesas, que son las mismas de hace 20 años, que Chavimochic, que carreteras, que integración, que trabajo y salud para los trujillanos y liberteños. Lo que celebramos es que haya decidido (también una de sus cábalas al filo de una campaña) correr solo y no acompañado de sus candidatos a consejeros regionales —sería demasiada conchudez—, la mayoría de ellos buenos para poco, protegidos de su nombre y apellido. En una reciente entrevista a un analista político, frente a una de mis preguntas de a dónde mandaría al caballero Murgia si pudiera regalarle un pasaje, me respondió que a la sierra liberteña (donde supuestamente Murguia tiene sus mejores devotos); pues yo lo mandaría un poquito más lejos: a Dubai o a Abu Dhabi, que conozca el mundo, que nunca es tarde, a ver si en la próxima elección puede dejar de hacerse el “pobrecito”.


ELIDIO: EL PISTOLERO PREOCUPADO. 

Lo más cercano a un ‘outsider’ que hemos tenido en los últimos años, al mismo estilo de Ciudad Gótica: mientras él vestía el uniforme policial fue una amenaza para el hampa organizada, encabezando una patrulla de aniquilamiento selectivo que se llevó de encuentro a choros de toda laya, incluyendo algunos desgraciados inocentes que se cruzaron en su camino. La justicia lo sentó en el frío banquillo de los acusados, recibiendo visitas de algunos fracasados políticos que le vendieron el cuento de la impunidad y el juicio a la medida, entre ellos un defensor de peligrosos delincuentes y prostitutas, conocido por su suciedad y su travestismo ideológico (“estás hablando con el pastdecano, mi hermano…”). El proceso judicial no detuvo sus nuevas aspiraciones políticas, y ensayó una original performance para seguir en los titulares, desbaratando bandas delincuenciales a punto de llamadas por celular, acompañadas de cámaras de TV. Más tarde, ya de civil, está dispuesto a seguir la lucha contra la delincuencia a todo cuartel, prometiendo cambiarle el rostro a su ciudad. Emocionante. Elidio Espinoza se suma a una larga lista de candidatos y autoridades públicas que tienen un pasado que de alguna forma lo condena, relacionado con muertes o ejecuciones (Ollanta, Alan, Urresti, etc.). Con él se cumple aquella frase que dice que todo político que se respete tiene sus muertitos en el ropero. Su preocupación es consecuencia directa de su verticalidad y soberbia: al parecer, algunos grupos menores no están dispuestos a prestarle su apoyo (ni ahora ni en segunda vuelta), sino que sus emisarios ni siquiera saben articular una estrategia de comunicación. Además de ello, su crecimiento en la aceptación se ha detenido, a pesar de sus trotes diarios por diversos lugares, obligando a sus asesores a suavizar sus líneas programáticas. Dicen que la plata no le llega sola, y que algunos de sus financistas vienen del lado más oscuro; algo de razón debe haber, pues un modesto ex policía no podría solventar con su bolsillo los gastos que le viene demandando la organización y logística de su campaña, la más espectacular (visto el tiempo que lleva), después de Acuña. La cosa se pone color de hormiga para él, y acaso podría costarle la elección.



 SANTA MARÍA: DEL PUB ‘TINAJAS’ A LOS BARRIOS POBRES. 

Luis Carlos Santa María, “Luca” para los amigos, es el hijito de papá que según Wikipedia (la “rica Vicky”), desde “los nueve años acompañaba a sus padres a las actividades que desarrollaba el Sector 17 de la Urbanización California perteneciente al Comité Distrital de Víctor Larco, en donde apoyaba en las labores manuales y logísticas de las campañas electorales, siendo el máximo reconocimiento al que aspiraba en ese entonces, el poder desfilar vistiendo la boina roja frente al estrado acondicionado para los mítines en la Plaza de Armas de Trujillo. Durante la gestión de su padre como Alcalde de la Municipalidad Provincial de Trujillo (1984 -1986), aprovechaba los fines de semana para compartir con él sus visitas a los Asentamientos Humanos y distritos menos favorecidos de la ciudad, aprendiendo desde niño a comprender la pobreza más allá de las propias comodidades”. En realidad, la mayoría lo recuerda los fines de semana en las Tinajas o discotecas de moda, pero seguramente al siguiente día se levantaba muy temprano para visitar los pueblos jóvenes de alrededores y solidarizarse con su pobreza. Luego se ponía uno de sus ternos y se iba al local del partido, donde era un militante más, dispuesto a ganarse un lugar en las listas de contienda aprista, insuflado por la doctrina y sentimiento de Haya de la Torre. Pero la verdad es que Luis Carlos siempre ha crecido a la sombra de su papi, el recordado “zapatito blanco”, quien hasta ahora lo acompaña a sus mítines y presenta a todo el mundo como su sucesor. Su desempeño en la Municipalidad, como regidor, fue trocando del mutismo absoluto (lo bautizaron como “el mudo”) hasta intervenciones esporádicas en temas de orden secundario. Al menos tenía algo de sobriedad en sus intervenciones, a diferencia de sus colegas apristas, furibundos especialistas en el pataleo y los malos modales que, sumado a las limitaciones de un dictadorzuelo burgomaestre, convertían a veces la comuna en un callejón de siete puñaladas. Las formas dicen que Luis Carlos fue elegido por las bases apristas, pero lo cierto es que su candidatura es un ‘fantoche’ para “lavarle la cara” al partido, dado que los postulantes visibles tenían sus anticuchazos, lo cual comprende y asimila porque cojudo no es. Luis Carlos, por tanto, llega a refrescar el escenario político en este su momento histórico, seguramente con las mejores intenciones, pero acompañado de una serie de personajillos harto cuestionables, incluyendo uno con sonrisa de hiena y que apenas sabe fajarse. El hecho de ser “hijito de papi” y aparecer casi todos los días en el vespertino Satélite no le asegura la elección. La gente de su partido ha comenzado a dividirse, y ha entendido la maquinación de su candidatura, aunque de todos modos le dará su voto disciplinado, pero no es suficiente para ser alcalde. Lo mejor será que se vaya haciendo un nombre propio, no a la cálida sombra de su padre. Así tal vez tenga éxito en su próxima batalla electoral que sí le quita el sueño: el Congreso de la República, su próxima parada y verdadera intención.

viernes, 22 de agosto de 2014

EN BUSCA DEL VOTO/ 2014/ ENTREVISTA CARLOS ORTECHO

Iniciamos una ronda de Notas y Entrevistas sobre el acontecer político 2014 en Trujillo, y lo hacemos con Carlos Ortecho, Consultor y Docente Universitario que siempre tiene un enfoque distinto sobre los actores y sus circunstancias, de cara a las elecciones de octubre del presente año. Que lo disfruten


martes, 19 de agosto de 2014

lunes, 18 de agosto de 2014

CRIS DE LA INTEGRIDAD EN LA VIDA PÚBLICA



LA CORRUPCIÓN MORAL, el amiguismo, la mentira, el robo y la malversación son tan antiguos como la historia de la Humanidad. Sin embargo, hay ocasiones en que se convierten en algo tan común entre los líderes políticos, económicos y/o espirituales de una sociedad que apuntan a una profunda crisis de la integridad en la vida pública. 

Cicerón fue testigo de tal crisis en la tardía República romana, que, en su opinión, estaba cayendo presa de unos peligrosos niveles de comportamiento manipulador y egoísta en la élite política. La Iglesia católica experimentó una crisis similar en los siglos XV y XVI, en la medida en que muchos de sus gobernantes se desviaron de su misión original de amar y servir con generosidad y humildad al pueblo de Dios. La nación alemana sufrió una grave crisis de integridad en las décadas de los años 30 y 40, cuando no fue capaz de frenar la propagación del totalitarismo y el antisemitismo en el corazón de su élite política y cultural.

Podría asegurarse que las democracias constitucionales de Occidente están pasando por una crisis de integridad como las descritas. Aunque no se manifiesta en el triunfo de las ideologías totalitaristas y fascistas, estamos presenciando un dramático declive de la confianza en las instituciones públicas y una serie de escándalos de abuso y malversación del que prácticamente no se salva ninguna profesión o sector de la vida pública.

Numerosas iglesias cristianas de Europa y EEUU se han visto sacudidas por inquietantes revelaciones acerca del abuso de menores de una pequeña pero significante minoría de sacerdotes; el sector financiero, antaño símbolo de una respetable prosperidad, ha caído en desgracia por las revelaciones de inversiones temerarias y fraude descarado; grandes empresas han sido declaradas culpables de enmascarar pérdidas financieras con prácticas creativas de contabilidad; y se ha cazado a un preocupante número de políticos respetables que ha malversado fondos estatales y aceptado sobornos políticos.

Frente al declive del calibre moral de nuestras instituciones cívicas, económicas y religiosas, se ha reclamado en diversos sectores más "transparencia" y "rendición de cuentas", la formulación y revisión de los "códigos de ética" y la creación de tribunales para investigar y denunciar las malas prácticas del pasado. Los esfuerzos por acometer reformas legales e institucionales y por realizar mayor supervisión han tenido cierto éxito. Por ejemplo, las investigaciones públicas han revelado algunos aspectos de la corrupción institucional, los préstamos bancarios se controlan con más rigor por parte de los reguladores bancarios y las cuestiones financieras de los políticos se examinan con más detenimiento que nunca.

No obstante, se requiere algo más que regulación y supervisión. Las reformas institucionales y legales serán poco eficaces si no les acompaña una transformación fundamental del ethos de los líderes de la sociedad. A fin de cuentas, ellos serán los responsables más directos de impulsar e implementar reformas. En ese sentido, necesitamos una renovación moral de la cultura de nuestras instituciones públicas. Esto implicaría una reforma del ethos o de las actitudes y disposiciones éticas que han llevado a aquellos que ocupan el liderazgo político, religioso y económico a incumplir sus responsabilidades públicas, y un esfuerzo coordinado de cultivar las virtudes del servicio público, como la justicia, el coraje, la veracidad y la magnanimidad en la próxima generación de líderes políticos, económicos y espirituales.

Podríamos comenzar el camino de la reforma ética lanzando una conversación pública franca sobre las virtudes y normas que guían el servicio público, entendido en términos amplios para abarcar los servicios proporcionados por el Gobierno, el servicio civil, las iglesias, la industria, las organizaciones benéficas, los medios de comunicación, las instituciones educativas, los organismos de regulación financiera y los bancos. Una vez que emerja una imagen más clara de qué tipo de funciones sociales cumplen nuestras instituciones cívicas, religiosas y económicas y, en consecuencia, qué tipo de actitudes cabe esperar -o anhelar- de nuestros líderes institucionales, podremos identificar estrategias para cultivar el ethos relevante en los círculos en los que se mueven y de los que emergen.

Estas estrategias probablemente comprenderían algunos elementos de educación moral para el servicio público, pero también podrían incluir foros cívicos que fomentasen el debate público serio sobre los valores del servicio público; foros internos en las instituciones públicas para deliberar periódicamente sobre los objetivos a largo plazo y las políticas del día a día; cláusulas de exclusión voluntaria para los actores institucionales que, en conciencia, no pueden colaborar con todas las tareas de una organización; y protección jurídica para las personas que se sientan en la obligación moral de informar de infracciones graves de normas legales o profesionales. Estas y otras reformas del ethos de las instituciones públicas se podrían impulsar tanto desde actores del Estado como no estatales, de forma separada o en asociaciones público-privadas.

NO ME GUSTARÍA concluir sin poner de manifiesto un serio obstáculo para el tipo de reformas que he propuesto: la visión -que lamentablemente ha ganado posiciones en las sociedades modernas- de que uno puede asumir un papel público y atender sus correspondientes demandas mientras que en privado suscribe un conjunto totalmente diferente de principios morales y religiosos.

Es cierto que esta visión tiene sus ventajas. Por ejemplo, la eficiencia burocrática funciona mejor con una completa "asimilación" de los valores de una institución que con un constante conflicto moral. Además, al aceptar el ethos de las instituciones a las que nos unimos, al margen de nuestras dudas personales sobre ellos, nos ahorramos muchos conflictos y tensiones laborales.

Sin embargo, las recientes revelaciones del alto nivel de corrupción y/o ineptitud institucionales nos recuerdan que los valores y costumbres de las instituciones públicas son, con frecuencia, una mezcla del bien y del mal. Si bien parece razonable y apropiado algún nivel de adaptación y de respeto a las normas institucionales, los actores institucionales deberían ejercer sus roles con un profundo sentido de responsabilidad personal, estando dispuestos a juzgar por sí mismos si las supuestas exigencias de sus funciones son razonables y justas, o no. Únicamente se puede hacer este tipo de juicio si el actor en cuestión realiza su función no como una rutina sin reflexión, sino como un compromiso personal que pone en juego sus propios valores y aspiraciones.

La renovación moral que proclamo en el ethos de nuestras principales instituciones políticas, económicas y religiosas no es sencilla, desde luego. Sin embargo, la reciente oleada de escándalos -en un amplio abanico desde la incompetencia profesional hasta la actividad delictiva- que han hecho que nuestras instituciones públicas se tambaleen, sugiere que se ha demorado demasiado tiempo. Tal vez, un buen punto de partida podría ser el reconocimiento de que quienes forman parte de las instituciones públicas no son simplemente "engranajes de una máquina", sino personas con conciencia y con el derecho y la responsabilidad de ponerla al servicio de la verdad y la justicia.

domingo, 17 de agosto de 2014

martes, 12 de agosto de 2014

CLASES DE ORATORIA

En trance. Fotos de Carlos Ortecho Rojas, docente universitario, en sus clases de oratoria y liderazgo a jóvenes q desean incursionar en política. Saludos, Carlos. 




Contacto: 949096891

SOMETHING I NEED

lunes, 11 de agosto de 2014

INVITACIÓN- BLASCO BAZÁN


LAS ESTRELLAS EN EL BARRO


Tomado de elpais.es

De tanto en tanto, las estrellas del cine y del rock dan un paso adelante y firman una declaración política o un manifiesto. Forma parte de las reglas de juego de la sociedad del espectáculo. Vivimos en una democracia mediática y, por tanto, las voces y los rostros de los famosos adquieren una relevancia que ya quisiera para sí cualquiera de los que se baten, día a día, en el barro de los asuntos públicos. 

Hace poco, y por iniciativa de dos prestigiosos historiadores, se puso en marcha una iniciativa contra la independencia de Escocia. La han firmado 18 medallistas olímpicos, 44 premios Bafta, dos premios Turner, 12 relevantes profesores universitarios, un premio Nobel (Stephen Hawking) y gente famosa de televisión, pero la foto que ha salido en todas partes ha sido la de Mick Jagger. “Lo que nos une es mucho más de lo que nos divide. Sigamos juntos”. Ésa es la idea, y el líder de los Rolling Stones ha decidido apoyarla. Al otro lado se encuentra Sean Connery, que en su día tanto hizo por el Reino Unido como James Bond, el agente secreto 007, y que está claramente a favor de que Escocia se vaya.

Ni siquiera los famosos están de acuerdo entre sí, el mundo sigue siendo una jaula de grillos. Les acaba de pasar a Javier Bardem y a Penélope Cruz. Firmaron un texto en el que se denunciaba “el genocidio contra la población civil palestina”, a propósito de los ataques de Israel a la Franja de Gaza, y el actor estadounidense Jon Voight se puso hecho una furia y les contestó en una carta que con su actitud podían incitar “al antisemitismo en todo el mundo sin darse cuenta del daño causado”. Ambos matizaron enseguida para que no se malinterpretara su postura.

Guerra de declaraciones, manifiestos como ladrillazos, cartas de amor y odio. Hubo un tiempo en que la batalla de las opiniones la libraban los intelectuales, y ya abusaban con frecuencia del trazo grueso y del exceso de sectarismo. Por eso el ya desaparecido historiador británico Tony Judt era muy crítico con ese afán, que tanto gustaba a los penseursfranceses, de sentar cátedra en cada ocasión. Adelante con el baile de estrellas en el barro de la política. Pero, como quería Judt, cada cual debe ser responsable de lo que piensa.


ERLICH


sábado, 9 de agosto de 2014

viernes, 8 de agosto de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

lunes, 4 de agosto de 2014

¿EN QUÉ SE PARECEN LA POLÍTICA Y LA COCINA?



La cocina necesita tiempo, aunque también hay una cocina rápida. Los canelones de la abuela no se hacen en cinco minutos y por eso todo el mundo se vuelve loco por probarlos.

La cocina que no es puro trámite necesita tiempo, como la política.

Pero hay gente -cada día más- que no lo sabe, de la misma manera que hay personas que desconocen la diferencia entre un plato hecho como es debido y otros alimentos.

¿Y cómo es el tiempo de la política? Un tiempo de maduración. Lo explica bien el filósofo Byung-Chul Han, coreano que escribe y piensa en alemán, en el libro En el enjambre: “La confidencialidad pertenece por necesidad a la comunicación política, es decir, estratégica. Si todo se hace público sin mediación alguna, la política ineludiblemente pierde aliento, actúa a corto plazo y se diluye en pura charlatanería. La transparencia total impone a la comunicación política una temporalidad que hace imposible una planificación lenta, a largo plazo. Ya no es posible dejar que las cosas maduren. El futuro no es la temporalidad de la transparencia. La transparencia está dominada por presencia y presente”.

El lema de los gobiernos que se tientan con los populismos es el de los cocineros que abren nuevos locales: usted puede ver cómo cocinamos mientras come, las paredes son de cristal, no hay nada que esconder.

Pero la política y la cocina necesitan discreción.

Y tiempo de reposo y una zona que quede al margen de las ansiedades del consumo inmediato.

La enmienda a la totalidad que los nuevos populismos hacen a la democracia representativa se basa en el mito del retorno a una asamblea ideal, abierta y constante, de la cual surgirían de manera pura las decisiones más importantes a plena luz del día.

Cualquiera que haya vivido lo que es una asamblea (en una universidad, por ejemplo) sabe que la distancia entre el mito y la realidad es oceánica. Si hay un sistema que es confuso, arbitrario y fácil de manipular es este.

Que las cosas maduren es el secreto de la política, porque quien la hace trabaja con tiempo y voluntades, de la misma manera que el cocinero trabaja con tiempo y fuego. Pero al ciudadano no se le explica bien que la política exige este proceso, que no es nunca lineal y va cargado de obstáculos.

Se trata al ciudadano como a un niño. Por eso se acaba presentando como algo normal que una entrevista delicada de políticos de alto nivel sea anunciada con bombos y platillos, cuando debería celebrarse lejos de los focos, para abordar una conversación sin censuras. El énfasis en subrayar el día y hora del acontecimiento descubre que el acontecimiento es una carcasa vacía que elude el conflicto que lo genera.

La ansiedad comunicativa, el principio de sospecha y la mala conciencia fabrican rituales sin sabor. Es como cenar en ciertos lugares.


sábado, 2 de agosto de 2014