VIDEITOS MANDAN

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viernes, 30 de enero de 2015

LOS PLATANEROS RESGUARDAN LA UNT


Valiéndose de documentación falsificada y presentando serios vicios en el proceso de contratación, la empresa de seguridad privada Avance S.R.L., vinculada a la organización criminal ‘Los Plataneros’, ganó la adjudicación para prestar el servicio de vigilancia particular a la Universidad Nacional de Trujillo (UNT). 

Según estipula el contrato firmado entre ambas partes, desde el pasado 18 de enero que aproximadamente setenta agentes de Avance prestan el servicio de seguridad particular a todas las sedes administrativas y académicas, incluyendo los domicilios de las altas autoridades de dicha casa superior de estudios. 

Sin embargo, sorprende que el área de abastecimiento de la UNT –que es la encargada de finiquitar el contrato de vigilancia– haya pasado por alto las groseras observaciones presentadas por Avance, representada legalmente por Marco Antonio Marquina Cerna, durante el concurso para adjudicación de la plaza de seguridad por los próximos doce meses. 

Por estos delitos, el Ministerio Público le inició procesos, los cuales están consignados en los expedientes: 2006-4061 por extorsión a Magda Alcántara Velarde; 2006-4064 por robo agravado a Amancio Esquivel Andrade; 2012-2204 por fabricación, suministro y posesión de explosivos en agravio del estado, además de falsificación documentaria en agravio de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), entre otros.

Cabe precisar que la UNT firmó un contrato de un año con la empresa vinculada a ‘Los Plataneros’, por un monto de 4 millones 795 mil nuevos soles. Avance inició sus labores desde el 18 de enero y también resguarda las viviendas del rector Orlando Benítes; Flor Luna Victoria Mori, vicerrectora administrativa y Vilma Méndez Gil, vicerrectora académica de la UNT.

ESPAÑA DEBATE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA


martes, 27 de enero de 2015

lunes, 26 de enero de 2015




MENORES SE AMANECEN EN CABINAS DE INTERNET

CLICK!


NISMAN, EL HOMICIDIO, LAS CONJETURAS



La muerte del fiscal general Alberto Nisman ha abierto una herida enorme en Argentina sumergiendo al país, nuevamente, en el torbellino de los homicidios políticos, infierno que esperaba haber dejado atrás. Infierno que abre las puertas a conspiraciones y conjeturas de las que ya están saturados tanto la Web como los medios de comunicación.

Este homicidio resulta increíblemente difícil de interpretar si se pretende evitar el recurso a estériles teorías de complot.

Las presencias de Nisman en la embajada estadounidense en Buenos Aires –reveladas por los cables de WikiLeaks- pueden ser interpretadas no sólo como sumisión de Nisman a los servicios secretos estadounidenses e israelíes, sino también como una voluntad del magistrado de compartir informaciones y buscar pruebas para sus tesis sobre un país, Irán, al que Estados Unidos está muy atento.

Quienes consideran que Nisman trabajaba para la CIA y el Mossad lo hacen en base a un supuesto: la investigación que involucraba a la presidenta Cristina Kirchner tenía más valor en la política exterior que en la política interior y servía para desacreditar al Irán de Ahmadinejad en el ámbito internacional, abandonando la pista siria para el atentado de 1994 contra la AMIA. Un Irán que, en esa época, era enemigo jurado de los Estados Unidos.

La desenvoltura con la que Cristina Kirchner y el Frente para la Victoria intervienen en la política internacional ha dado lugar, además, a las conjeturas inmediatas desde el primer momento. Sin hablar de la dificilísima situación que está viviendo el país: la corrupción de sus organismos policiales es enorme y a la pregunta que nos hacemos con frecuencia respecto de cómo es posible que en un país con un tráfico de drogas tan presente no exista una mafia, la respuesta desconsoladora es que gran parte del narcotráfico está justamente en manos de la policía. 

A nada de esto se ha opuesto Cristina Kirchner y sobre todo, la Argentina nunca se libró verdaderamente del peronismo gracias al cual se convierten en presidentes las esposas de los ex presidentes, gracias al cual los presidentes son llamados por su nombre por razones de cercanía y afecto, gracias al cual la que se impone es siempre la interpretación conspiradora en clave antiamericana. Populismo y promesas y jamás un verdadero camino de cambio. Ese es el pus que brota de la herida de este homicidio político.

Pero si bien es cierto que en breve Nisman prestaría testimonio ante el parlamento sobre el expediente que había preparado sobre la presidente, culpable, según él, de haber obstaculizado la investigación sobre el ataque terrorista de 1994 contra la AMIA, también es cierto que su imprevista muerte arrojó una sombra siniestra sobre el propio gobierno que, aun no estando directamente involucrado, se ve obligado a buscar justificaciones constantes.

Entre las tantas anomalías encontradas, la que más me impresionó es que en el edificio no hubiera rastros de la custodia armada que sin embargo había sido asignada a Nisman a raíz de las amenazas recibidas. Eran diez agentes de la policía que, al parecer, debían reunirse con el fiscal al día siguiente y que no protegían su departamento. De diez hombres de custodia ni siquiera uno vigilaba el edificio, pese a que las fuentes señalan que Nisman temía por su vida justamente debido al carácter sumamente delicado de la investigación y a la atención que estaba atrayendo a nivel internacional sobre el gobierno argentino. Y la memoria de Nisman a partir de las conjeturas de estas horas quedará fuertemente mancillada. 

Se dirá que los americanos le dieron el libreto en contra de Irán, que WikiLeaks lo descubrió y que los mismos americanos lo liquidaron. Esta tesis límpida, lineal no tiene en cuenta las dificultades del gobierno, la necesidad de acuerdos favorables sobre la adquisición de petróleo. Y tampoco tiene en cuenta el hecho de que las investigaciones de Nisman y los objetivos del gobierno de Kirchner no debían necesariamente llevar a este epílogo: un homicidio por el cual la primera que pagará a nivel internacional será justamente la presidenta.

El caso Nisman me recordó lo que le ocurrió a Anna Politkovskaja, asesinada con una pistola que parecía armada por Putin. Y sin embargo, pese a todo, en estos casos, más que elaborar conspiraciones, el pensamiento debe ser siempre lateral y proponer conjeturas que no individualicen como culpable al mayor sospechoso. 

Quizás el homicidio fue orquestado por alguien que había perdido protagonismo y apoyo; hay quienes piensan en una unidad de los servicios secretos cuyas cúpulas fueron despedidas por el gobierno unas semanas atrás. Kirchner se encuentra ahora en un grave problema no sólo porque evidentemente ella es la parte más expuesta por las investigaciones de Nisman, sino que se halla en una situación dramática en razón de que todos sus errores y todas las contradicciones que vive Argentina no podrán permanecer ocultas detrás del habitual barniz de la lucha contra el imperialismo americano, de la resistencia a las injerencias estadounidenses.

Lo cierto es que nunca se llegará a la verdad –a una verdad reconocida como tal y a la cual se dé crédito- ni siquiera cuando Viviana Fein, la fiscal que está siguiendo el caso, aporte la reconstrucción de los hechos porque la batalla es y seguirá siendo política, es y seguirá siendo ideológica: contra o a favor de Kirchner, contra o a favor de EEUU, con la participación de Israel y el Mossad. Siempre que aparece un hombre de origen judío, ya sea periodista, político o incluso actor se hace oír la voz silenciosa de que pertenece a los servicios secretos israelíes. 
Y para complicar aún más las cosas, la propia presidenta interviene con sus mensajes en Facebook. Cristina habla primero de suicidio, luego de homicidio, después dice que las acusaciones en su contra fueron orquestadas por la prensa y tendrían una conexión con lo que ocurrió en París, con el atentado contra la redacción de Charlie Hebdo.

Es evidente que en este momento todos están contribuyendo a enturbiar las aguas. Es evidente que la verdad, ya sumergida bajo una avalancha de mentiras, será imposible de encontrar y que el caso Nisman será el enésimo homicidio sobre el cual dentro de veinte años seguirán haciéndose conjeturas. Las que pagarán serán su memoria y la Argentina misma en su legitimidad.

Roberto Saviano es periodista y escritor italiano. Autor de "Gomorra" y el más reciente, "CeroCeroCero" (Anagrama, 2014).




domingo, 25 de enero de 2015

sábado, 24 de enero de 2015

martes, 20 de enero de 2015

lunes, 19 de enero de 2015

LA CULPA ES DEL FANATISMO, NO DEL ISLAM



En estos días, muchos están furiosos con los musulmanes. No olvidemos que esto ante todo tiene que ver con unos fanáticos y no con los musulmanes. La peste del siglo XXI no es el islam sino el fanatismo. Los asesinatos de la semana pasada en París tienen mucho más en común con los cristianos violentos y los judíos racistas que con los musulmanes pacíficos.

Quizá sea hora de dejar de confundir el multiculturalismo y la corrección política con el relativismo moral absoluto. El asesinato es un mal absoluto, no un mal relativo. Algunos defensores del multiculturalismo radical, algunos creyentes en la corrección política fanática nos dicen: “Bueno, ustedes creen en la libertad de expresión, otros creen en Alá, ¿dónde está la diferencia entre ustedes y ellos?” La diferencia es que los que creen en la libertad de expresión no asesinan a los que creen en Alá, mientras que unos pocos de los que creen en Alá están masacrando a los que creen en la libertad de expresión.

El verano pasado estuve internado en un hospital y tuve una conversación con una joven enfermera árabe. Me dijo que millones de televidentes de todo el mundo ven manifestaciones callejeras de musulmanes extremistas que gritan eslóganes fanáticos y agitan los puños. 

Pero nadie ve en la television a los millones de musulmanes que, durante esas exaltadas manifestaciones, están sentados en su casa tras puertas y persianas cerradas, mordiéndose las uñas. Me rogó que siempre recordara no a los cientos de musulmanes militantes de las calles sino a los millones de musulmanes pacíficos que se quedan en casa.

En el mundo islámico hay enojo y sentimientos de derrota y humillación. Los musulmanes deberían tratar de lidiar con esos sentimientos. El problema de muchas sociedades musulmanas son los maridos que obligan a sus esposas a seguir siendo ignorantes y a estar aisladas. Una mujer sin educación tiene que darle a su hijo. Un hijo que recibe muy poco de su madre antes de ir a la escuela está casi destinado a quedar rezagado y a veces a convertirse en una persona frustrada e incluso violenta. 

Este podría ser uno de los problemas que tienen que abordar las comunidades musulmanas. Hasta que esto no ocurra, el resto de nosotros debemos trazar un límite muy claro entre el pluralismo y la sumisión, entre la tolerancia y la contemporización, entre dar un tratamiento estricto a los fanáticos violentos y reaccionar con un antifanatismo histérico.

Amos Oz es escritor e intelectual israelí. Profesor de la Ben Gurion University.



domingo, 18 de enero de 2015

BOSÉ EL GORDITO




viernes, 16 de enero de 2015

miércoles, 14 de enero de 2015

domingo, 11 de enero de 2015

LA UTOPÍA DE LA CIUDAD MULTICULTURAL BAJO ATAQUE



No hay oráculos en la novela Soumission. Michel Houellebecq es apenas un sismógrafo creativo de la Europa actual, que profundiza su multiculturalismo en la misma medida en que se agravan las peleas territoriales en Medio Oriente. Es en este punto que su novela se toca con los Versos satánicos, de Salman Rushdie, y con la sátira anti-clerical de Charlie Hebdo. 

Ningún lenguaje corroe tanto como la sátira; género clásico, parte de la premisa de que no existe nada sagrado, de lo que no podamos reír. Y es evidente por qué el regreso del pecado de blasfemia ocupa el lugar que en siglos precedentes tenía el escándalo de libertinaje sexual: a los juicios reales contra Gustave Flaubert y Choderlos de Laclos hoy corresponde la persecución y muerte a quienes no respeten el tabú religioso. 

Frente a las obras, sean novelas o caricaturas, hay un terrorismo que no merece llamarse islámico porque parte de una instrumentación criminal, una operación propagandística montada sobre obras de ficción: la interpretación está en el corazón del librepensamiento, al contrario de los dogmas. Como la fatwa lanzada por el imán Kohmeini, que en 1989 inauguró la confrontación con Occidente en términos religiosos, el ataque de París engarza las caricaturas de Charlie y la novela Soumission a los fines de un guión radicalizante. Y es tanto lo que sirve a los fanatismos, y en especial a una islamofobia rampante en toda Europa que este lunes llenó una plaza de Dresden, Alemania, en contra de la inmigración, que hasta sugiere la mano de la derecha extrema.

Cualquier visitante de una ciudad europea puede comprobar en el metro la extraordinaria contigüidad y divergencia entre los estilos de vida y visiones del mundo. Nunca antes en la historia la Humanidad tuvo un anhelo y un desafío de tolerancia tan inmenso, y que busca mantenerse pese a la nueva derrota sufrida ayer en París, es decir, en la cuna de la Ilustración. 

Se trata, para muchos, de una utopía modesta, quizá la más admirable que se haya imaginado: compartir ciudades abiertas y superpobladas como nunca. Pero es ingenuo pensar que nuestros derechos al consumo, a la libertad sexual o de expresión, vividos con la intensidad de una fe, no sean interpretados como factores de imperialismo cultural y hostilidad. 

Houellebecq conoce su país. Al igual que otras de sus últimas novelas, ésta transcurre en el futuro cercano, es una proyección inminente de la política actual: la presidencia de 2022, que seguirá a la que los franceses votarán en 2017. Se sirve de un presidente islámico elegido por default para criticar la decadencia de Francia y la decadente clase política europea -en lo que él mismo llama “la segunda caída de Roma”. 

En el último número de la revista The Paris Review, el autor observa que el verdadero antagonista del islam no es el catolicismo sino el ateísmo. Y es para reflejar esta posición que una vieja tapa de Charlie muestra a un francés tironeado entre un judío, un islámico, un católico y un protestante: “¿Por dónde va el laicismo?”, queja legítima de quienes se sienten herederos de las luchas históricas de la razón y el librepensamiento contra el oscurantismo del clero.

Desde 1989 nada interpela tanto el capitalismo como el integrismo islámico, sin contar al terrorismo, que no es un fenómeno religioso aunque emplee su retórica. En verdad, no hay religión más ecuménica que el islam, cuya escritura, el Corán, recupera a los profetas judíos y a Jesús, y cuya única mujer mencionada es la virgen María. 

En el espejo de los anatemas y herejías, que la Ilustración consideró atávicos, nada sacude más los preceptos islámicos que ésta, la primera civilización atea, que a pesar de la caída de los tabúes –sobre todo los sexuales, en los que se basan los tres grandes sistemas monoteístas– acusa crecientes tirones. Estos años ven crecer las conversiones: de ateos a islámicos, como el protagonista de Soumission o por opción política, de católicos a evangelistas, de creyentes a incrédulos. La novela de Houellebecq está en francés en el sitio Scribd.



NO COMPRES MASCOTAS

sábado, 10 de enero de 2015

miércoles, 7 de enero de 2015

lunes, 5 de enero de 2015

domingo, 4 de enero de 2015

LA DEMOCRACIA NO LLEGARÁ CON DÓLARES A CUBA


El anuncio del pasado 17 de diciembre por el que Estados Unidos y Cuba se comprometen al restablecimiento de relaciones diplomáticas, rompiendo con más de 50 años de aislamiento, ha despertado enormes expectativas tanto dentro como fuera de la isla.

La cuestión es si, como consecuencia de una cierta apertura económica, finalmente se podrán establecer las libertades democráticas en Cuba o bien si ese nuevo balón de oxígeno será aprovechado por el régimen para perpetuarse después de que Raúl Castro abandone el poder en 2018.

La débil oposición interna y los intelectuales no se ponen de acuerdo, mientras que desde Miami el lobby cubano presiona al Partido Republicano para que, si gana las próximas elecciones, revise el acuerdo.

Por el momento, el régimen castrista se ha apuntado un tanto político que refuerza su prestigio. El reconocimiento por parte de Obama de que el «embargo ha sido un fracaso» porque sólo ha conseguido aumentar las dificultades del pueblo cubano mientras que no se ha logrado ni un solo avance en la conquista de la democracia supone un éxito para la política de resistencia del castrismo frente al «imperialismo» norteamericano.

Además, el regreso de los cinco espías liberados en virtud del acuerdo del 17 de diciembre se ha explotado en las últimas semanas propagandísticamente mediante carteles y de forma masiva en la televisión, como la prueba definitiva de que Cuba ha salido ganando.

Dos días después del histórico anuncio, en la reunión de la Asamblea celebrada el 19 de diciembre, el presidente Raúl Castro se encargó de certificar que en lo esencial en su política no habrá un «cambio de rumbo».

Democracia y economía.

En sus aspectos concretos, el acuerdo del 17-D supondrá a corto plazo un aumento significativo de entrada de divisas, fundamentalmente desde la colonia de casi 2 millones de cubanos que viven en Estados Unidos (la mayoría en Florida). También supondrá el fin de las restricciones a la llegada de turistas norteamericanos, la posibilidad de operar con tarjetas de entidades de EEUU e incluso la apertura de sucursales en Cuba.

Eso es lo que percibe la mayoría de la población: habrá más dólares y los cubanos podrán vivir mejor. Cualquier taxista o camarero al que se le pregunte estos días en La Habana responderá con una sonrisa: «Nos irá mejor porque vendrán más turistas yanquis».

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Cuba. El pasado día 31 de diciembre, el periódico Granma (órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba), daba a tres columnas en su portada este titular: «Recibió Cuba hasta el 30 de diciembre tres millones de visitantes internacionales». La información consistía en una escueta nota del Ministerio de Turismo. En otro artículo en las páginas interiores del mismo diario, y casi como justificación revolucionaria para el impulso de esa actividad económica, se afirmaba que el propio Fidel Castro, en su libro La historia me Absolverá (así escrito en el original), decía que «el turismo puede ser una enorme fuente de riquezas».

El reputado escritor Leonardo Padura (autor, entre otros libros, de El hombre que amaba a los perros), me confesó que, sin lugar a dudas, el acuerdo del 17-D va a ser bueno para la economía: «Los americanos llevan escrito en la frente el 15%, que es el porcentaje que suelen dejar como propina».

Sobre eso sí existe consenso. La depauperada economía cubana necesita un respiro. La caída del precio del petróleo puede poner fin a un ventajoso acuerdo con Venezuela, que exporta el hidrocarburo que necesita la isla a precio irrisorio a cambio de la ayuda que aportan unos 25.000 médicos cubanos que trabajan al servicio del régimen bolivariano.

Desde el comienzo del embargo en 1962, Cuba ha vivido en una continua crisis, aunque lo peor llegó con el llamado «periodo especial», que comenzó en 1991 como consecuencia del fin del comunismo en la URSS, que era el país amigo de Castro que ponía parches al aislamiento económico. El PIB cubano cayó más de un 36% en sólo tres años y no recuperó los niveles anteriores a 1990 hasta diecisiete años después.

Aunque la situación ha mejorado, el nivel de vida es todavía muy bajo (la renta per capita en 2012 era de 6.221 dólares). Un asalariado cubano gana al cambio una media que va desde los 20 a los 60 dólares mensuales. Los servicios y, en general, toda la economía muestra un elevado nivel de ineficiencia. Claro que, como dice un dicho muy popular en Cuba: «Nosotros hacemos como que trabajamos porque ellos (el Estado) hacen como que nos pagan».

Aunque el turismo crece anualmente por encima del 5% la principal fuente de ingresos es la exportación de servicios. Los médicos que trabajan en Venezuela o los que recientemente han sido enviados a Sierra Leona para combatir el ébola son el motor económico del país. Los que trabajan en la república presidida por Nicolás Maduro hacen que haya gasolina para los automóviles y los que están en África reportan 10.000 dólares al mes por cabeza (ese es el salario que les proporciona la OMS). De ese dinero, el Estado se queda con 9.500 dólares, mientras que los otros 500 constituyen el elevado salario -en comparación con la media del país- de los facultativos cuyo trabajo es presentado por los medios oficiales como un gesto de «solidaridad revolucionaria».

La segunda fuente de ingresos la constituyen las remesas de dólares remitidas fundamentalmente desde Miami. Limitadas ahora a 500 dólares al trimestre, tras el acuerdo del 17-D, pasarán a ser de 2.000 dólares al trimestre.

Estas remesas hacen que en Cuba se esté produciendo una diferenciación social entre los que tienen familiares en EEUU y los que no que, curiosamente, está volviendo a dividir a la isla no sólo en clases, sino también en grupos raciales, ya que la mayoría de los emigrados a Florida son blancos. Otra de las paradojas de la revolución castrista.

La supervivencia se hace difícil -hay alimentos, como las patatas, que sólo se consiguen en ocasiones en el mercado negro- y sólo es posible gracias a la existencia de una consentida economía sumergida que consiste, básicamente, en que los funcionarios y empleados públicos detraen una parte de las materias con las que trabajan para, después, venderlas fuera de los circuitos oficiales.

Se habla mucho sobre el modelo que seguirá Cuba tras la apertura económica que significará el acuerdo del 17-D. Se debate sobre si el castrismo adoptará el modelo chino o el modelo vietnamita, o si se seguirá un patrón parecido al de la ex URSS.

No parece fácil la traslación a Cuba de la economía de mercado con un Estado de partido único. El presidente chino Xi-Jinping visitó la isla el pasado 21 de julio y firmó un acuerdo bilateral que suponía la concesión de un préstamo sin intereses para la modernización del puerto de Santiago y un acuerdo para la explotación petrolífera del Golfo de México. La delegación china discutió con los funcionarios cubanos sobre su modelo económico, pero éstos no aceptaron que el mercado fuera el mecanismo de fijación de precios. Los precios en Cuba los fija el Estado. Y los empresarios son tan mal vistos que a los nuevos emprendedores (los propietarios de los conocidos paladares) se les denomina «cuentapropistas».

Para la mentalidad de los dirigentes castristas, el enriquecimiento implica algo intrínsecamente malo, a diferencia de los dirigentes chinos, que lo consideran intrínsecamente bueno. Por tanto, lo más probable es que la liberalización se vaya produciendo con cuenta gotas y siempre bajo control de la estricta normativa cubana.

Un poder inaccesible.

Una de las cosas que más llama la atención en la Cuba de hoy es el desconocimiento, la desconexión entre la sociedad y el poder.

Nadie sabe nada sobre la salud de Fidel Castro. Se dice en círculos bien informados que ha permanecido una larga temporada hospitalizado y que ahora está de nuevo en su domicilio (también secreto) convaleciente de Alzheimer ¿Es eso cierto? Nadie lo sabe.

¿Y Raúl? ¿Se marchará efectivamente en 2018 como está establecido? ¿Quién le sustituirá? Se dice, siempre en círculos cubanos informados, que el vicepresidente Miguel Díaz-Canel no tiene poder real. Para esas fuentes, ni siquiera el influyente viceministro de Defensa, Álvaro López Miera, sería una opción para el postcastrismo.

Todo apunta, según esas fuentes, a que la sucesión se producirá por la vía hereditaria y recaerá en alguno de los hijos de Raúl. El favorito es Alejandro, uno de los máximos responsables del eficiente servicio de inteligencia cubano.

En Cuba el poder lo tiene Raúl Castro y lo sostiene sobre la base de un organizado ejército. Los militares son el sustento del régimen y controlan gran parte de la economía (por ejemplo, el turismo).

Todo apunta a que el castrismo intentará perpetuarse apoyado en la estructura militar, aceptando sí una tímida apertura económica. De hecho, los hijos de algunas de las familias más ilustres del régimen son propietarios de los paladares más exitosos de La Habana.

¿Es posible el cambio?

Uno de los errores que suelen cometer los políticos españoles es comparar la situación actual de Cuba con la que vivió España en los momentos finales del franquismo. Es verdad que la muerte de Fidel Castro supondrá un golpe para el régimen, pero, a partir de ahí, las diferencias son mucho más relevantes que las similitudes.

Para empezar, en España había un sistema capitalista que no hubo que cambiar. Como ya se ha visto, la transición al capitalismo es algo que ahora ni se plantea en Cuba. En segundo lugar, el ejército tiene mucho más poder que el que tenía en España a mediados de los años 70. Ese poder real -el único poder- es totalmente refractario al cambio. En tercer lugar, la oposición interior prácticamente no existe, al contrario de lo que sucedía en España, donde los sindicatos y partidos de izquierda ilegales eran muy activos.

El primer test sobre la actitud del régimen hacia una posible apertura política tuvo lugar el pasado 30 de diciembre en la Plaza de la Revolución, donde la pintora Tania Bruguera trató de convocar un acto que consistía en que los ciudadanos pudieran dar su opinión sobre el régimen. No hubo lugar. La performance fue prohibida y su convocante detenida, así como Reinaldo Escobar, marido de la conocida bloguera Yoani Sánchez y editor del diario online 14ymedio. También fue detenido el conocido opositor Antonio Rodiles, probablemente la figura más interesante del anticastrismo interior.

El día anterior a su detención, conversé con él en su domicilio de La Habana. Rodiles es muy crítico con el acuerdo del 17-D. «El riesgo que tiene es que los que aspiramos a un cambio democrático nos quedemos colgados y el régimen termine legitimándose». Rodiles, que cree que Obama ha dado respiración asistida a Castro, defiende cambios constitucionales que desliguen los derechos ciudadanos de su perfil ideológico.

La postura de Rodiles, de Bruguera, o del prestigioso escritor Raúl Rivero (colaborador de EL MUNDO) no es, sin embargo, mayoritaria entre la intelectualidad de la isla. Otros, como el propio Padura, la escritora y bloguera de elmundo.es Wendy Guerra o el ensayista Iván de la Nuez ven el acuerdo del 17-D como una oportunidad para un cambio democrático. De la Nuez me definió en La Habana a Raúl Castro como «un militar pragmático que ha hecho algo -el acuerdo del 17-D- impensable en Cuba hace tan sólo un tiempo».

Mi opinión coincide básicamente con la de Vargas Llosa (El País, 28-XII-2014). Hay que dar por bueno el paso dado por Obama porque puede suponer una mejora para el pueblo cubano, pero me temo que la libertad quede todavía muy lejos y, desde luego, no vendrá sólo de la mano del acuerdo firmado el 19-D.

EL EQUIPO DE ELIDIO PISTOLERO


Los nuevos gerentes y sub gerentes de la administración edil de Elidio Espinoza fueron presentados oficialmente hoy domingo en breve ceremonia en el Salón Consistorial por el flamante alcalde.

“¿Quién dijo que no teníamos cuadros profesionales?, dijo el alcalde Elidio Espinoza Quispe en su breve alocución, comentando que muchos de ellos están dejando su actividad privada para incorporarse al nuevo equipo edil.

“Tenemos frente a nosotros un gran reto y los invito a trabajar con transparencia y honestidad”, señaló y recordó como anécdota que en las entrevistas hechas antes de los nombramientos, la funcionaria Nancy Pretell le dijo que ella no estaba acostumbrada a agachar la cabeza ante nadie. “No será necesario, ustedes tienen la confianza del alcalde y el compromiso con Trujillo y sus ciudadanos. Hagan su trabajo que nosotros haremos el nuestro”, le respondió.

Explicó que la selección de funcionarios fue hecha por su persona, junto a Ismael Iglesias y Fernando Rojas, el primer regidor.

El flamante Gerente Municipal es precisamente el Lic. Ismael Iglesias León, el Procurador Público es el abogado Jorge Seminario Mauricio, la Secretaría General está a cargo de la abogada Betsy Matos Franco y la abogada Silvia González Durand ocupa la gerencia de Asesoría Jurídica.

La gerencia de Planeamiento y Presupuesto quedó en manos de la Licenciada Liliana Chicoma Díaz, el gerente de Imagen Institucional es el Licenciado Harry Coello Costa y la gerenta de Administración y Finanzas, es la Magíster Nelly Salvatierra Novitol.

Por su parte, el nuevo gerente de personal es el Administrador Carlos Paz Ocampo, el gerente de Sistemas es el Ingeniero Jhonattan Fernández Guerrero, la gerenta de Desarrollo Urbano es la Arquitecta Nancy Pretell Díaz, mientras que la Dra. Aurea Vilca, es la gerenta de Desarrollo Económico Local.

La ingeniera Lesley Arroyo Rubio es la gerente de Obras Públicas, el licenciado Moisés Méndez Cotrina es el gerente de Educación, Cultura, Juventud y Deportes; mientras que la gerencia de Desarrollo Social está a cargo de la antropóloga Gloria Damisela Moreno Díaz.

El coronel PNP ( r ) Néstor Figueroa Armas es el gerente de Seguridad Ciudadana y Defensa Civil, el Secretario Técnico del COPROSEC es el Magíster Marco Antonio Pérez Sosaya, y el Administrador Rodrigo Cuba Arzola es el nuevo gerente de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial.

En cuanto a las gerencias generales de los Órganos Desconcentrados tenemos a: el ingeniero Alex Ríos Ríos como gerente del Plan de Desarrollo Territorial de Trujillo PLANDET; al Ingeniero Mario Falero Ramírez, gerente del Proyecto Especial de Recuperación del Patrimonio Monumental de Trujillo –PAMT y el abogado Jorge Joaquín Orbegoso está a cargo de la Oficina de Registros Civiles.

El economista Francisco Huerta Benites es el gerente general de Transportes Metropolitanos de Trujillo –TMT; la economista Laura Mesías Morales en la gerencia general del Servicio de Administración Tributaria de Trujillo –SATT, el Servicio de Administración de Inmuebles Municipales –SAIMT- estará gerenciado por el abogado Olber Vilca Polo y finalmente la gerente general del Servicio de Gestión Ambiental –SEGAT- es la bióloga Julissa Cortez Becerra.

sábado, 3 de enero de 2015