lunes, 11 de diciembre de 2017

RECUPERANDO EL CRECIMIENTO



Mi visión al asumir el Gobierno fue modernizar el Perú combinando el crecimiento económico con una revolución social. Para lograrlo, necesitamos vivir en paz y confiar los unos en los otros. La confianza y el diálogo son esenciales para asegurar el progreso del país.

El último año, como es evidente, no ha sido fácil, pero tenemos la certeza de que las perspectivas están cambiando rápidamente. El Perú está saliendo de la transición difícil de una economía que se frenó por factores externos y, sobre todo, por una excesiva burocratización que se dio en los últimos años del gobierno anterior. A ello debemos añadir el fenómeno de El Niño costero, el Caso Lava Jato y otros acontecimientos.

Pese a ello, nuestra nación está cambiando y progresa. Veamos algunas cifras: después de varios años de estancamiento en el crecimiento del empleo, tenemos muy buenas noticias. De julio a setiembre de este año se crearon 468.000 nuevos puestos de trabajo, en comparación con el mismo período del año anterior. Así, la tendencia de este último trimestre es muy alentadora. El trabajo es fundamental para la prosperidad.

Luego de tres años de caída, las exportaciones hoy crecen rápidamente. Los primeros nueve meses del año, comparados con el mismo período del 2016, registran un incremento de casi 10% en el volumen de exportaciones y de 25% en el valor de las mismas; esto último influenciado por la mejora de las cotizaciones internacionales del cobre y el zinc.

Quiero anunciar que proyectos grandes y medianos que estuvieron en diseño por varios años empezarán a construirse en el 2018, tras cumplir todos los requisitos de consulta ambiental y asegurando altos estándares internacionales. Se trata de los proyectos Quellaveco, Corani, Pampa del Pongo, Mina Justa y la ampliación de Toromocho. Además, el proyecto Michiquillay será adjudicado en las próximas semanas.

La construcción también está recuperando su dinamismo. En octubre de este año, el PBI del sector fue 13,9% superior al de octubre del 2016. En el caso del cemento, hay un moderado repunte del consumo interno que creció 4,7% hasta octubre, en comparación con el mismo período del año pasado.

Todo ello configura un escenario muy auspicioso para nuestro país. El Perú será el año siguiente el país de economía grande con mayor crecimiento de América Latina.

Un tema central en los acontecimientos del último año ha sido el destape de una red de corrupción. Hemos sido muy claros en la lucha contra este flagelo y por ello somos vistos en el exterior como el país que más se ha ocupado del tema. En esta causa, apoyamos la institucionalización y el debido proceso de nuestros organismos judiciales, tanto de la fiscalía como del Poder Judicial. Estamos totalmente comprometidos en apoyar su fortalecimiento, independencia profesional, reforma y modernización.

Nuestra lucha contra el crimen y la inseguridad también está dando frutos. Hace un año la inseguridad era el tema número uno de la agenda política. Hoy, aunque estamos lejos de llegar al éxito, existe una creciente percepción de que la policía está haciendo un gran esfuerzo para dar seguridad a la población. Hemos realizado 94 megaoperativos, que han traído como resultado 1.310 detenidos y 87 organizaciones desarticuladas. El programa de recompensas ha identificado a 2.500 criminales buscados, de los cuales 742 ya fueron capturados.

En tres años más, el Perú cumplirá el bicentenario de su independencia. Con miras a esa fecha histórica, lo más importante es promover el crecimiento económico con revolución social. Si la justicia y la distribución del ingreso y de los servicios públicos no mejoran, seguiremos debatiendo lo mismo año tras año. Es fundamental hacer los cambios, pero de manera responsable. Para ello quiero enfatizar las siguientes prioridades:

1. Todos los peruanos deben tener acceso al agua potable y alcantarillado. Este recurso es esencial para la salud y la vida. Hemos empezado 426 proyectos con una inversión de S/4.300 millones. Nuestra meta es que al final del gobierno todas las ciudades y pueblos del Perú tengan acceso a estos servicios básicos. De otro lado, no podemos seguir viviendo con la contaminación de nuestros desagües en los ríos, lagos y el mar. Se trata no solo de nuestro bienestar humano, sino también de nuestra competitividad.

2. La reforma educativa continúa. Buscamos despolitizar la enseñanza e invertir más en nuestros colegios y maestros. Estamos recuperando la educación cívica y deportiva. Apoyamos a los colegios de alto rendimiento para que sean ejemplos en todas las regiones del país.

3. Después de 15 años, debemos hacer reformas y mejoras sustanciales en el funcionamiento de la regionalización. Priorizaremos las mancomunidades y una visión más estratégica de ordenamiento para este país de los 1.000 valles.

4. La reconstrucción es fundamental. Hemos sido prudentes, aunque demasiado lentos. Adjudicamos S/1.000 millones en obras como la limpieza y encauzamiento de los ríos Cañete, Casma, Chira, Huarmey, Huaura, Olmos, Piura, Tumbes y Virú, así como en la rehabilitación de pistas y veredas en Piura. Ahora estamos preparando un paquete de 65 puentes, seguido por otro de 185. En el 2018 se proyecta adjudicar S/7.100 millones en obras de reconstrucción en 13 regiones y está planificada la construcción de 48 mil viviendas populares.

5. Es fundamental mejorar la simplificación administrativa. Con las facultades que nos dio el Congreso se dieron 16 decretos legislativos en esta área. Diez de ellos ya están reglamentados y estamos en proceso de culminar los seis restantes.

Cuando asumí la Presidencia de la República mi objetivo era, y sigue siendo, retornar al país a la senda del crecimiento con inclusión. El pueblo quiso que los resultados electorales dieran la división de poderes que hoy tenemos. Ese resultado nos obliga a ponernos de acuerdo en temas fundamentales. No voy a cejar en mi esfuerzo por propiciar el diálogo con todas las fuerzas políticas, los trabajadores y los empresarios en esa tarea.

No me anima ningún interés político posterior. Mi único objetivo es dejarle al siguiente gobernante un país con sólidas bases para llegar a ser prósperos y justos.

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