martes, 15 de mayo de 2018

ORIETTA, IN MEMORIAM


Por Jorge Mariategui.-

Hace muchos años llegó a Trujillo una dama italiana que hizo contacto con Marcela García, quien nos dijo que una dama muy culta había pasado por Los Tallanes, y había comprado un ropero colonial. La invitamos a almorzar a la casa de Mariátegui, junto con Claudia y Gerardo. La pasamos muy admirados de la extensa cultura que traía Orietta, y que próximamente la contrataría la universidad Privada del Norte, hasta que la invitó a dejar su cátedra.

Allí en la Universidad Privada, Orietta se desenvolvió muy ufana, y a sus alumnos, los ilustró con su conocimiento. Y los fines de semana de todos los años, nos reuníamos en el Restaurante antiguo de Kesh, por docenas de motivos, con el deseo de intercambiar ideas y llenarnos de conversaciones que hervía en discusiones finas y graciosas.

Orietta era una pensadora filosófica, que tenía sus ideas propias y duras de roer, pero era muy amiga de tanta gente que la buscó intensamente para armar las tertulias, en su casita que ella misma la hermoseó.

Otra tecla era que su carácter diario no la equiparaba con el amor desplegado en toda la vida que la conocimos, para los animales, perros y gatos. En su casa recogió a muchos perros abandonados, y a gatos regalados. Que los cuidó con esmero y los defendió con ardor en los medios de comunicación masiva. La República la entrevistó, y en la revista de la UPN escribió artículos que "sacaron roncha" a mas de una docena de personas que no llegaron a ser sus amigas.

Orietta era una dama cuyas ideas brillantes muchas, tenían argumentos suficientes para derrotarte intelectualmente.

En el Café Paris, que llegaba casi siempre, para buscar revanchas intelectuales con jóvenes inteligentes.

Como gran defensora de su cultura ancestral italiana parangonaba con las culturas peruanas, y las acusaba de su falta de técnica para usar el ladrillo, por ejemplo. Y siempre resaltaba la preponderancia romana cuna del mundo social.
Fue muy polémica con sus alumnos, recuerdo que había dejado un trabajo para que los alumnos averiguarán sobre Gabriel García Marques, y al revisar los documentos de incipientes alumnos, uno que se copió del Google, se olvido por su premura de borrar el encabezamiento. Y ella le dijo, "Fulano de tal, usted es bien amigo de Gabriel García Marques?" el precario de pie y pálido le dijo, que no lo conocía, porqué señórita, se atrevió a murmurar ofuscado. Porque usted le ha enviado una carta muy familiar en la que lo trata de "Gabo". El atontado no borró el encabezamiento de la síntesis que solo la copió sin leerla.

Orietta era una profesora de gran solvencia cultural, no sólo de las catedras que enseño en la UPN, sino de otras artes como pintura mundial, en Cine, que junto con Gerardo eran unos especialistas en películas europeas del cine de oro, y se cambiaban vídeos, que también los mostraban en el auditorio de la UPN abierta a Trujillo, y de las escogidas películas que vimos gracias a su sapiencia. Era una dama que brindaba no solo su sapiencia a sus alumnos, sino a sus amigos que nos reuníamos en su casa de Torre Tagle, donde llegaban, amigos, escritores de todas las ciencias, y mucha gente que vino de visita a la UPN. Ademáas, era una consumida maitre, nos deleito el paladar con sus tallarines a la putañesca, y docenas de entradas con exquisitos quesos importados, y vino a granel. Tenía una eficiente cultura alcohólica, como buena italiana.

Todos dirán cuando uno desaparece siempre hablan bien del que parte, no es así, como fui muy amigo de Orietta, las malas intenciones y acciones nos las guardamos, de las amigas que se van y nosotros no somos nadie para juzgar, sino para contar.

Hoy recibí la triste noticia a primeras horas de la mañana de Perlita, que me estremeció porque sabía que andaba en Lima tomándose unas vacaciones merecidas después de tantos años de dedicación en la UPN.

Ella vivía bien, y ademas abría su casa para todos los que tocaban la puerta y eran recibidos con los antipáticos ladridos de sus amigo y pasabas por el patio a contemplar en su sala una biblioteca muy rica, que hoy no sabré a quien se la darán, y tenía muchas joyas romanas e internacionales. Y un bello jardín que cuidaba con mucho ahínco. 

Orietta era una mujer muy graciosa y les contaba a sus amigos historias antiguas de su tintero. Yo tengo guardado muchas de sus gentiles historias. Sus fotos que adornaban sus mesas la retrataban como una mujer muy bella, fue modelo en su época, y trabajo en Alitalia, antes de venir a encantarnos con su numen a Trujillo. Seguro que si leyera esta nota se reiría, con esa carcajada que solo la guardaba para sus amigos. 

Todos sus amigos que la acompañamos ayer como hoy estaremos, algunos visitántola en la Virgen Milagrosa y me preguntaba a quien vamos a darle el pésame, pues así como me llamó Paredes para darme el pésame, todos, todos nos daremos el pésame, y rodaremos algunas lágrimas que solo ruedan para amigos que dejaron una huella en su paso por su querido y nuestro querido Trujillo.

Decansa en Paz, Bella Orietta.


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