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domingo, 1 de julio de 2018

LA PROCRASTINACIÓN QUE DEBEMOS DESTERRAR


Por Johnson Centeno.- 

La procrastinación alude a un trabajo inconcluso, postergado o sin acabar, que puede llevarte toda una vida entenderla, asumirla y salir adelante; aplicable, entre otros, a los asuntos personales, familiares y políticos. 

Aunque su explicación patológica y tratamiento suele venir desde las ciencias sicológicas, parece ser que en realidad se anida en lo más profundo del ser humano, agazapado en una perversión de la ley del menor esfuerzo, privilegiando siempre aspectos secundarios o irrelevantes; por ejemplo, en vez de emprender nuevos proyectos personales, construir una familia o planificar el desarrollo de una ciudad, se ponderan cuestiones prescindibles o de escasa trascendencia que a la postre no importan un crecimiento. 

Desterrarla implica asumir nuestras limitaciones, pero especialmente proyectar tu personalidad más allá de lo evidente; en otras palabras, como aconsejan las mejores lecturas de autoayuda, perseguir tus sueños, tal como lo hizo Daniel, el Delfín, o Santiago, el personaje de El Alquimista. Desde luego, los sueños sueños son (Calderón de la Barca, dixit), y alguna vez habrá que despertar, pero es mejor despertar después de haber recorrido buen trecho del camino que despertar sin haber iniciado nada y quedarte con la miel en los labios, viendo que otros saborean el éxito que tú pudiste conseguir. 

Esta afirmación, además, implica una progreso moral entre tú y tu circunstancia, entre el compromiso personal y entre quienes te rodean. Desterrar la procrastinación supone, por siempre, romper las ataduras con todo aquello que te enerva, que te limita como ser ajeno a tus propias capacidades. 

Desde esta modesta tribuna, amable lector, lo invitamos a vencer sus miedos o despertar de su plácido sueño; haga ese ejercicio que viene postergando desde hace muchas lunas, saboree otra vez la adrenalina de sus primeros años, entréguese a la dicha de los que saben mirar el horizonte. El tiempo no espera, querido amigo. 

Depende de usted.


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